¿Cuáles son los retos de los emprendedores sociales en tiempos de pandemia?

Para mantenerse vigentes después de la crisis, las iniciativas de alto impacto social necesitan hacer cambios en sus modelos de negocio. Los casos de Sustainable Fishery Trade y Pietà, demuestran que sí es posible aplicar nuevas fórmulas y adaptarse a la incertidumbre.

A diferencia de los negocios tradicionales, un emprendimiento social se caracteriza por tener al impacto social como su principal objetivo. En el Perú, uno de sus principales desafíos siempre fue la sostenibilidad de sus operaciones que, con la pandemia, puede verse más amenazada.

De acuerdo a un reporte de inversión de impacto en Perú, realizado por NESsT, Aporta, Kunan, Helvetas Perú y COFIDE, el escaso relacionamiento entre emprendedores e inversionistas es uno de los desafíos más grandes del sector, pero la poca tolerancia al riesgo por parte de los inversionistas también puede representar un problema.

Por ello, Isabel Castillo, Country Director de NESsT, organización mundial que impulsa emprendimientos sociales, considera que, en este contexto, los inversionistas deben esperar a que los emprendimientos se reactiven y los emprendedores deben planificar a largo plazo.

“El kit del asunto es cómo me reinvento a largo plazo. Es muy importante para todas las empresas irse cultivando con nuevas herramientas y distintos aliados, que ahora son más visibles y pueden apoyar con recursos monetarios y no monetarios a distintos emprendimientos”, expresó en un taller virtual organizado por Kunan.

En la misma línea, Javier García Blásquez, Coordinador de Protagonistas del Cambio de la UPC, precisa que durante esta crisis lo que no se puede perder de vista es el propósito de la organización. “No te puedes enamorar de la solución, tienes que enamorarte del problema, que antes, durante y después de la pandemia seguirá estando allí. De repente, las soluciones que planteaste ahora ya no sirven, hay que crear nuevas soluciones”, aseguró.

Marcas que se adaptaron

Uno de los negocios que se vio obligado a cambiar su modelo de operaciones es Sustainable Fishery Trade (SFT), empresa social dedicada al comercio justo en la pesca artesanal. Antes de la pandemia, se dedicaban a conectar a los pescadores directamente con los restaurantes, reduciendo la intermediación. Con las cuarentenas, tuvieron que reinventarse.

“Hemos tenido que virar el modelo de negocio de un ‘business to business’ (B2B) a ‘business to consumer’ (B2C), que conlleva a muchas cosas principalmente por el lado del comportamiento del consumidor, porque ya no estamos tratando con la parte logística o con los chefs, ahora tratamos con perfiles únicos. Hemos diseñado una marca, el FishBox®, con el mismo concepto”, explicó durante un webinar de Kunan y NESsT sobre impactos sociales.

Similar experiencia tuvo Pietà, la marca de ropa confeccionada por internos del Penal de Lurigancho. Antes de la pandemia, tenían cinco tiendas en Lima y un canal virtual, pero con las cuarentenas, el comercio electrónico se convirtió en el principal punto de ventas y los locales se fueron abriendo conforme se reactivó el comercio.

Desde mayo del año pasado se lanzaron a hacer mascarillas y después confeccionaron ropa cómoda para las personas que están trabajando desde casa, con estas prendas han podido mejorar sus ventas.

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