Pie Derecho

El oscuro porvenir de la derecha

“No pinta bien el panorama electoral de la derecha. Por lo pronto, no comulga en absoluto con el ánimo contestatario que la mayoría inmensa de la población tiene respecto del régimen de Boluarte"

Por más que no lo quiera, el profundo desprestigio que embarga a la gestión de Dina Boluarte y del Congreso -identificados ambos con la derecha-, mermará las posibilidades de este sector, sumado al centro, en los próximos comicios electorales.

De hecho, hay un sector mayoritario de la opinión pública que se inclina por opciones de centro y derecha, pero no lo hará por opciones tradicionales, sin rostros nuevos, con viejas mañas y gigantescos pasivos (como el fujimorismo o el aprismo).

No ha habido una renovación liberal del centro y la derecha peruanas, única opción de modernidad en estos lares ideológicos. Por el contrario, hay una tendencia creciente hacia el mercantilismo económico, el autoritarismo político y el conservadurismo social. Con ese rostro ideológico, tirará por la borda la masa crítica favorable de la ciudadanía que todas las encuestas reflejan.

A ello se suma su obscena fragmentación. En tanto se suponía que podría haber ocurrido un adelanto de elecciones, había esfuerzos concertadores y renuncias anunciadas (Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga y Ollanta Humala entre los más notorios), pero recuperada, por un Congreso obtuso, la perspectiva electoral hasta el 2026, salvo que ocurra algo extraordinario, nuevamente han empezado a florecer los apetitos electorales de siempre y se han venido abajo los esfuerzos de concertación o posibilidad de creación de frentes democráticos.

No pinta bien el panorama electoral de la derecha. Por lo pronto, no comulga en absoluto con el ánimo contestatario que la mayoría inmensa de la población tiene respecto del régimen de Boluarte. No hay voces críticas mayoritarias en el centro y la derecha que le marquen el paso a un gobierno bastante mediocre como el que regenta la exprimera vicepresidenta y, por el contrario, el escenario que se despliega es de apoyo incondicional, tan solo por el hecho de haber servido para librarnos del nefasto Castillo.

Todo parece indicar que lo mejor que le puede pasar al país es que Dina Boluarte dure hasta el 2026, pero debe haber oposición recia y vigilante, no solo de un sector del espectro ideológico, que, por ende, será el único que cosechará eventualmente de ello. Sin caer en la irresponsabilidad demagógica de la izquierda, el centro y la derecha deben marcar la correcta distancia de un gobierno que muestra severas falencias y ausencia de perspectiva.

La del estribo: muy recomendable la obra El diablo, en base a un cuento de León Tolstói. Bajo la dirección de Mateo Chiarella y Lucho Tuesta, va en el teatro Blume, hasta el 26 de junio, de viernes a lunes. Entradas en Teleticket.

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derecha peruana, Elecciones

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