Juan Carlos Tafur

No empieza con buen pie Dina Boluarte

"El propio Premier empieza su gestión con serias imputaciones personales y políticas (¿nadie googlea en Palacio?). En la cancha se verá su muñeca, pero ya es un hándicap que no tengamos a la segunda autoridad del país libre de pasivos importantes y gruesos que le pesen en la espalda a la hora de dedicarse a la enorme cantidad de tareas gubernativas que tiene por delante."

La conformación de un gabinete signado por la medianía y que, salvo algunas figuras aisladas destacables, brilla por su orfandad política, pone de relieve que la presidenta Dina Boluarte no parece ser plenamente consciente de la envergadura del desafío político que tiene entre manos.

Porque se trata, sin duda, de remediar el desastre castillista. Poner punto final a la metástasis corrupta que había sembrado en cuanta institución pública pudo medrar, y la pauperización tecnocrática a la que había sometido al Estado (se espera una purga inmediata de los miles de contratados por ser allegados, parientes, paisanos y adúes del entorno de Pedro Castillo, empezando por prefectos y subprefectos, y el Fenate del Ministerio de Educación).

Pero no solo en eso consiste la tarea del nuevo gobierno. Tiene, por lo pronto, que generar líneas de coordinación política con las huestes castillistas descontentas y calibrar el grado de irritación que comporta la subsistencia de un Legislativo absolutamente desacreditado ante los ojos de la opinión pública (si lo sucedido en Andahuaylas se replica y crece, la renuncia de Boluarte puede estar más cerca que lejos).

Tarea esencial de Boluarte es convencer al Congreso de la necesidad de que acepten un recorte de su mandato y la convocatoria a elecciones generales anticipadas. La mayoría de encuestas demuestra que abrumadoramente la ciudadanía así lo quiere y, por lo que se ve, hay gente dispuesta al activismo callejero para presionar en ese sentido.

Cínicamente hablando, convendría a la centroderecha esperar hasta el 2026 para darse tiempo de consolidar candidaturas y esfuerzos, pero a la vez es una buena noticia que por lo menos tres candidatos importantes (Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga y Ollanta Humala) hayan declinado postular si se adelanta la convocatoria a las urnas. Puede, llevados por la fuerza de los hechos, terminar por producirse una conjunción de candidaturas y darle al país la posibilidad de terminar de corregir el desvío disruptivo del triunfo de un improvisado, corrupto y mediocre, como fue Pedro Castillo.

El gabinete Angulo no es un gabinete con la densidad política suficiente para navegar hasta el 2026. El propio Premier empieza su gestión con serias imputaciones personales y políticas (¿nadie googlea en Palacio?). En la cancha se verá su muñeca, pero ya es un hándicap que no tengamos a la segunda autoridad del país libre de pasivos importantes y gruesos que le pesen en la espalda a la hora de dedicarse a la enorme cantidad de tareas gubernativas que tiene por delante.

-La del estribo: muy potable y bien escrita la última novela de Gustavo Rodríguez, Treinta kilómetros a la medianoche. Signado por la controversia (tiene una pléyade de enemigos en ciertos sectores literarios que lo consideran un escritor light), sin embargo, adquiere paulatina maestría en el género y ofrece una obra auténtica, algo de lo que muchos de sus cultísimos adversarios carecen.

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