Juan Carlos Tafur

El portero quiere zafar su responsabilidad

“Lo único que Cerrón quiere es cuotas de poder para seguir aplicando su software político, aplicado ya en Junín: llevar Los Dinámicos del Centro a escala nacional”

Si uno se atiene a las declaraciones políticas de Castillo y algunos cerronistas, deberá suponer que lo que ha ocurrido con el comunicado de Perú Libre pidiendo la renuncia del presidente al partido, no es una ruptura definitiva sino un desencuentro forzado para renegociar posiciones de poder dentro del régimen.

A Cerrón le importa un comino el ideario de Perú Libre -supuestamente traicionado-, menos la Asamblea Constituyente, ni la revolución bolivariana. Lo único que quiere es cuotas de poder para seguir instalando su software político, aplicado ya en Junín: llevar Los Dinámicos del Centro a escala nacional.

El detonante de la crisis, según refiere una crónica que Sudaca publica hoy, ha sido el nombramiento del ministro del Interior Dimitri Senmache, que coincidió con los allanamientos a las viviendas del exgobernador de Junín. Cerrón considera que Senmache es afín a los caviares que lo odian y le van a hacer la vida imposible.

 

Asimismo, en reunión sostenida con Castillo en Palacio, Cerrón se quejó del nombramiento de Alessandra Herrera en el ministerio de Energía y Minas en reemplazo de su alfil Carlos Palacios. Según el exgobernador de Junín, Herrera sería operativa a la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, SNMPE. Ello, esa es nuestra tesis, no es lo que en verdad le afecta a Cerrón, sino no tener a alguien que le asegure el ingreso con contratos al Estado de una turba cerronista.

Ya claramente, el régimen abandonó cualquier estrategia radical, la Constituyente -lo saben- está en el último orden de prioridades -al menos por ahora-, la política macroeconómica se va a mantener, y si no fuera porque Castillo está destrozando el Estado con nombramientos de incapaces y recurre cada cierto tiempo a fraseología antiempresarial, casi podría calificar como un gobierno más de la mediocre transición vivida desde principios de siglo.

Como resultado de esa turbia alianza Castillo-Cerrón, según la última encuesta de Ipsos, encargada por Lampadia, el 76% considera que los ministros y funcionarios nombrados por Castillo no son personas honestas ni capacitadas; el 61% considera que el gobierno está permitiendo o incentivando los conflictos sociales mineros; el 52% cree que está permitiendo la expansión del narcotráfico; como colofón, el 79% considera que la situación económica está peor que hace un año.

La calamidad burocrática y el descalabro gubernativo son el símbolo del peor gobierno que hemos tenido en el lapso señalado. Y Cerrón tiene mucha vela en este entierro. No basta un comunicado alharaquiento para zafar de su alta responsabilidad en el desastre.

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Dinámicos del Centro, Perú Libre, Vladimir Cerrón

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