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Crecer y crecer: remedio de la informalidad

“Para resolver el problema de la informalidad, necesitamos medidas integrales y sostenibles que aborden las raíces del problema. No basta con multar y sancionar a los informales, sino que debemos crear incentivos para que se formalicen”

La informalidad es un problema que viene arrastrándose desde hace años. Pero si queremos buscarle solución, primero hay que entenderlo como se debe.

La informalidad es como una enfermedad que se ha metido en los huesos de nuestro país. Se manifiesta en la falta de registros, permisos y tributos, en el incumplimiento de las leyes laborales y en la informalidad de los contratos. Y no solo afecta a los pequeños negocios de los barrios, sino también a empresas grandes y hasta a la misma administración pública.

Pero la informalidad no es una elección, es una necesidad. La gente se ve obligada a trabajar en la informalidad porque no hay suficientes oportunidades en el mercado formal, porque los trámites y regulaciones son excesivos y costosos, y porque la corrupción y la falta de transparencia desalientan la inversión.

Para resolver el problema de la informalidad, necesitamos medidas integrales y sostenibles que aborden las raíces del problema. No basta con multar y sancionar a los informales, sino que debemos crear incentivos para que se formalicen. Debemos simplificar y reducir los trámites y regulaciones, y combatir la corrupción en todos los niveles.

Además, debemos generar más oportunidades de trabajo formal, especialmente para los jóvenes y las mujeres, y promover la educación y capacitación técnica para mejorar la calidad de la mano de obra. También necesitamos fortalecer la fiscalización y la supervisión para garantizar que las empresas cumplan con sus obligaciones legales y tributarias.

Pero sobre todo, debemos cambiar nuestra mentalidad. Debemos entender que la informalidad no es solo un problema económico, sino también social y cultural. Debemos valorar el trabajo formal y la legalidad, y promover una cultura de la honestidad y la transparencia. Solo así podremos construir un país más justo y próspero para todos.

A la postre, más allá de remedios legalistas, lo que el Perú necesita para reducir la informalidad, es crecer a tasas superiores a las del crecimiento de su población. Hoy, si no fuera por la crisis política, lo podría estar logrando. Pero está demostrado que los menores niveles de informalidad acontecen cuando el PBI crece sostenidamente. Es la llave maestra de éste y muchos otros problemas institucionales que a veces sobredimensionamos en sus aspectos legales.

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