Una condición para aplicar este ‘resentimiento epistemológico’ es hacerle el seguimiento a lo que nos informan los demás. Por ejemplo, no basta con aceptar pasivamente cuando nos comparten una foto que compromete a alguien, hay que indagar si la foto es verídica o no (si está photoshopeada, por ejemplo). Una vez que descubrimos que la foto no es verídica, entonces ya sabemos que la persona que la compartió o es muy tonta o muy mentirosa, y por lo tanto debemos ser cuidadosos con la información que nos brinde (a mí me parece increíble que algunas personas le sigan creyendo a los dos o tres patas que siempre mandan noticias falsas por WhatsApp, incluso cuando se verifica una y otra vez la falsedad de las noticias).
Esto debería haber ocurrido, por ejemplo, con las personas que proponían la ivermectina o la vacuna peruana. Todo lo que esas personas propongan debería recibirse con cierto escepticismo, pues o son muy crédulas y se zamparon todas las exageraciones y saltos al vacío de los ivermectinos, a pesar de las toneladas de evidencia contraria que era de muy fácil acceso, o son ellos mismos unos ivermectinos, y por lo tanto están dispuestos a mentir, exagerar, y tergiversar la realidad para proponer un punto. En ambos casos, el resentimiento epistemológico es la mejor opción.
* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas.