Barrantes, Manuel

Regalando notas en pandemia

"Regalar una nota envía el mensaje de que no hay mucho por mejorar, cuando en realidad sí lo hay."

Cuando comenzó la pandemia, los cursos universitarios tuvieron que pasar súbitamente al formato online. Muchos alumnos no tenían experiencia en ello, y sumado al hecho de encontrarse en un contexto altamente estresante, redujeron su rendimiento dramáticamente. Frente a ello, muchos profesores se vieron forzados a bajar el nivel de exigencia, ya sea porque querían reducir el porcentaje de jalados, porque no querían recibir evaluaciones negativas por parte de sus alumnos, o por un simple tema de compasión: los alumnos estaban desesperados y los profesores no querían agregar más preocupaciones.  

Tal como señala Jonathan Malesic en una columna reciente en el New York Times, en su momento estas medidas fueron necesarias e incluso inevitables, pero tenemos que tener cuidado de no convertir esta reducción del nivel de exigencia en algo permanente. 

Considero que es importante que los profesores hagamos una distinción clara entre las maneras en las que queremos flexibilizar nuestros requisitos. Me parece bien, por ejemplo, que relajemos las fechas de entrega, el número de exámenes, incluso que reduzcamos un poco la lista de temas centrarnos en los más importantes. También podemos brindar a los alumnos la oportunidad de reescribir sus trabajos, exámenes, etc., o darles una segunda oportunidad a los que, por alguna razón, no pudieron dar un examen a tiempo.

Lo que no podemos hacer de ninguna manera es lo que se conoce como ‘regalar notas’. Una estudiante debe saber que, si ha escrito un ensayo mediocre, el ensayo es efectivamente mediocre y merece, digamos, un 13 (una C- en el sistema estadounidense).  Esto es independiente de las circunstancias que la llevaron a escribir dicho ensayo. Podemos darle la oportunidad de escribirlo de nuevo, juntarnos con ella para darle recomendaciones, etc. Pero no debemos engañarla, o a nosotros o al sistema educativo, haciéndole creer que su ensayo merece un 17 (una B+) solo porque nos queremos solidarizar con su situación. La universidad sirve, entre otras cosas, para desarrollar una serie de competencias y capacidades, muchas de las cuales dependen de poseer una serie de conocimientos y habilidades específicas. Regalar una nota envía el mensaje de que no hay mucho por mejorar, cuando en realidad sí lo hay. 

En cierto sentido, cuando regalamos nota dejamos de reconocer la seriedad de la situación que hemos vivido y estamos viviendo, pues es como decirles a nuestros alumnos: ‘todo está bien, no pasa nada, mira, tu rendimiento sigue excelente’. Por el contrario, el mensaje debe ser: ‘mira, no has conseguido el nivel ideal, y esto se debe a que tú y todos hemos pasado por una experiencia terrible’, lo que podemos agregar: ‘te voy a ayudar a tener dicho nivel óptimo, pero no te voy a engañar diciéndote que lo tienes, cuando no es así’.

Podría objetarse que todo esto suena muy bien, pero 1) esto pone una gran carga adicional para los profesores, quienes también están sufriendo los estragos de la pandemia, y 2) una nota baja afecta permanentemente el récord académico de los alumnos, lo cual es injusto pues no necesariamente es su responsabilidad. Estas son objeciones interesantes, pero creo que hay maneras de contrarrestarlas. Respecto a (1), lo que se necesita es un sistema de apoyo a los profesores por parte de las instituciones educativas en las que trabajan: reducir el número de cursos, contratarles asistentes de corrección, etc. Respecto a (2), deberíamos incluir, en los certificados de notas de los alumnos, una nota al pie que indique que el rendimiento promedio de los alumnos bajó a causa de la pandemia. Cuando se trate de contenidos acumulativos, debemos tener cuidado de revisar, en otros cursos, parte del material del curso anterior, e indicar esto también en los certificados de notas. 

Si queremos resolver un problema tenemos que tener claridad sobre su real dimensión. Regalar notas va directamente en contra de esto. 


* Manuel Barrantes es profesor de filosofía en California State University Sacramento. Su área de especialización es la filosofía de la ciencia, y sus áreas de competencia incluyen la ética de la tecnología y la filosofía de las matemáticas. 

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