[EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS] No solo la derecha terruquea, y el tema no es exclusivamente peruano. El terruqueo deviene del escrache, de la cancelación, de silenciar a alguien en tiempos de redes sociales, atacándolo brutalmente y negándole la posibilidad de defenderse. Estas prácticas, que son políticas, tienen un objetivo claro: condenar moral o socialmente a alguien y, de esta manera, anularlo, aniquilarlo.

Se trata, pues, de un tema contemporáneo, global, que atañe la batalla cultural, las derechas conservadoras enfrentando a izquierdas progresistas cuyas agendas se imponen con métodos igual de nefastos. El tema es que ninguno dialoga, y menos en las redes sociales.

El problema con el artículo de Alfonso López Chau acerca de Víctor Polay es que proviene del pasado, de la década de los ochenta, de un tiempo en el cual sí se dialogaba y se debatía ideológicamente. Cuando un artículo escrito desde aquellas coordenadas temporales se filtra al presente la derecha gritará: ¡terruco! pero la propia derecha no lo haría en el tiempo en el que dicho artículo fue escrito, de hecho, no lo hizo.

Por eso surgieron de inmediato las contradicciones que derribaron esta narrativa. Una de ellas resultó demoledora: nada menos que en la foto del artículo que López Chau publicó en 1989 figura Fernando Rospigliosi en una reunión junto a Víctor Polay y entonces la campaña de desprestigio estalló: si el candidato de Ahora Nación fuese terruco por deslindar de Víctor Polay sin señalarlo como terrorista            -que es lo que finalmente le reclaman sus detractores-  entonces ¿cómo habría que considerar al hoy conservador Fernando Rospigliosi?

En fin, seré breve esta vez. Que este tropiezo de la derecha  nos sirva a todos para recuperar la política, la buena política. Hasta los años ochenta en el Congreso Nacional había marxistaleninistas, pues estaba normalizada su participación electoral en el Perú de entonces, situado en el mundo de la Guerra Fría. Y vaya como polemizaban los marxistas, los apristas y la derecha de entonces; era para quedarse escuchándolos.

Algunos dicen que Alfonso López Chau es “aburrido”, a mi me gusta precisamente porque es doctrinario, porque es ideólogo, porque le gusta confrontar planteamientos como los confrontó contra Polay en su articulo de 1989. Ojalá aparezcan en nuestra variopinta escena electoral otros más como él. Así, durante la campaña, podremos discutir proyectos de país, en medio del griterío ensordecedor de un tiempo en el que los argumentos y las ideas han sido desplazados por la descalificación ramplona y el insulto más soez.

Imagen: Alfonso López Chau, recuerda a los políticos doctrinarios de antes.

[NOTA]  Festival Perú Lee Más va hasta el 8 de diciembre 

Para ello, contó con la colaboración estrecha de la Municipalidad Distrital de Miraflores, que a través de su alcalde, Sr. Carlos Canales saludó esta actividad con mucho entusiasmo, durante el evento inaugural, realizado el jueves 4 de diciembre en el recinto ferial instalado en el Pasaje Porta, una de las principales arterias de la zona comercial de este distrito.

“Nosotros estamos maravillados -comentó Canales- por todo el aporte que Derrama Magisterial hace a la cultura del país con las librerías Crisol, un icono de la lectura en el Perú. Nos es muy grato compartir con esta institución de maestras y maestros esta oportunidad para acercar a la comunidad a más de 22,000 títulos. Asimismo, saludo cordialmente a la presidenta Olga Morán por todo el esfuerzo que viene haciendo Derrama Magisterial por transmitir información, por transmitir conocimiento y por desarrollar la cultura del país. Felices sesenta años, Derrama Magisterial”.

Por su parte, la Prof. Olga Morán, presidenta del Directorio de Derrama Magisterial, expresó un “profundo agradecimiento por el apoyo que nos ha brindado el alcalde de la Municipalidad de Miraflores para abrir este espacio donde vamos a ofrecer los libros a muy buenos precios y que nos permite seguir traajando en pro de la educación y la cultura”.

El 1er. Festival Perú Lee Más cuenta con stands de la Librería Crisol así como de los grupos editoriales Penguin Random House y Planeta. Además, los niños y niñas pueden disfrutar de lecturas, juegos y otras actividades en el stand de Leo A Bordo, la biblioteca itinerante de Derrama Magisterial y Crisol que lleva cultura y sano entretenimiento a los colegios.

El profesor Fidel Quispe Aedo, presidente del Directorio de Crisol, manifestó que maestras y maestros de todo el Perú están muy emocionados por tener acceso a todas estas estrategias que sirven para apoyar su trabajo docente. Fue durante el conversatorio El compromiso con la promoción de la lectura de Derrama Magisterial y Crisol, realizado tras la inauguración de Perú Lee Más. El secretario general del SUTE Lima, profesor Gilmer Meza, comentó que “estas actividades refuerzan la presencia del magisterio en el fomento de una actividad tan importante para la educación como es la lectura”.

El 1er. Festival Perú Lee Más de Derrama Magisterial y Crisol se desarrollará hasta el lunes 8 de diciembre en el Pasaje Porta, frente al Parque Kennedy de Miraflores.

 

A propósito de la publicación del Reportafur “Los Encorbatados de Lima Norte” publicado el 11 de octubre de 2025, los Sres: Ricardo Miagusuku Higa y Francisco Miyasato Oshiro nos han remitido una carta rectificatoria, la misma que a continuación publicamos.

Carta Notarial Juan Carlos Tafur Rivera – Diligenciada 18.11.2025 (1) by Lili Gilvonio

[INFORME]
Esposos Aquino – Terreno en Miraflores.

Se llama Renzo Martín Vassallo Zagal, y prometía transformar el viejo taller de mecánica familiar en un edificio moderno, elegante, rentable. Para los Aquino Deza, propietarios de ese inmueble desde hacía más de cuarenta años, la oferta sonó a oportunidad. Sin embargo, para ellos, como para cientos de familias más, fue el inicio de una pesadilla que aún no termina. Así lo revela una investigación periodística del programa Contra Corriente, quien descubrió una modalidad de estafa hasta en tres modalidades y donde una alimenta a la otra, engañando al mismísimo Estado peruano con este engaño sistemático.

Así comienza la historia de la gran estafa inmobiliaria, una operación que se extendió por toda Lima y tiene como protagonistas a tres hermanos peruanos, dos de ellos nacidos en el Paraguay —Renzo Martín, Franco Alfonso y Arturo Javier Vassallo Zagal— que han construido un imperio ficticio a través de promesas, contratos, redes sociales y un arsenal de apariencias.

Arturo, Renzo y Franco Vassallo Zagal.

Esta es una trágica historia contada por quienes perdieron todo, y que hoy emerge como una de las estafas inmobiliarias más audaces y dolorosas de los últimos años en Lima.

  1. LA CONFIANZA COMO PUERTA DE ENTRADA

Sus víctimas coinciden en señalar que la estrategia de Renzo Vassallo siempre comenzaba igual: cercanía, simpatía, religiosidad y una narrativa de supuesto éxito empresarial que se repetía en TikTok y YouTube, donde aseguraba haber levantado 12 proyectos inmobiliarios en cinco años.

Los testimonios recogidos lo describen como un joven de discurso fluido, confiado, capaz de ganarse la fe de cualquiera en una sola visita. “Nos dijo que era devoto del Señor de los Milagros”, recuerda una de las afectadas. “Eso me dio confianza”, confiesa otra, que más adelante perdería un millón de soles.

El guion de los hermanos Vassallo Zagal estaba preparado: hablar de progreso, de sueños, del futuro. Asegurar que el departamento propio estaba a la vuelta de la esquina. Mostrarse como emprendedores en ascenso, respaldados por la empresa Corporación Revaza y la inmobiliaria Desarrolla Más, marcas que inundaban redes sociales con videos de maquetas digitales y presentaciones impecables. Y así, con esa mezcla de juventud y aparente prosperidad, los Vassallo se presentaban ante familias enteras que solo querían asegurar un techo para sus hijos.

Renzo no actuaba solo. Sus hermanos, Franco y Arturo Javier completaban el trío que llevaría el fraude a niveles inesperados. Tres jóvenes que viajaban por el mundo, publicaban fotos de lujo y celebraban “avances” de construcciones que nunca se iban a ejecutar.

Todo esto mientras captaban dinero de familias que confiaban ciegamente en la palabra del promotor. Para ellos el sueño del departamento propio se ha convertido en una interminable pesadilla de la cual no pueden despertar en medio de una horrible sensación de impunidad.

  1. EL CASO QUE DESTAPÓ EL ENGAÑO

La historia de los Aquino Deza condensa el primer nivel de esta gran estafa. Cuando aceptaron negociar con Renzo Vassallo, acordaron entregar su terreno valorizado en 1 millón 95 mil soles a cambio de ocho inmuebles en el nuevo edificio: tres departamentos, cinco cocheras y dos almacenes. El contrato llevaba la firma de un notario y parecía impecablemente legal. Incluso pidieron un préstamo para entregar el predio saneado, confiando en que recibirían lo prometido en octubre de 2022, dos años y medio después de haber formalizado el trato. Cinco años después, nada de eso ocurrió.

Martha Deza – Raúl Aquino – Terreno en Miraflores.

Mientras la construcción avanzaba lentamente, los acreedores comenzaron a reclamar deudas millonarias. “Corporación Revaza”, la compañía que los hermanos Vassallo Zegal habían inscrito en 2021, con un capital social de apenas mil soles, no podía cubrir los gastos. El edificio terminó siendo rematado, y los nuevos propietarios no reconocieron ningún compromiso previo.Los esposos, que por muchos años vivieron de su taller de mecánica instalado en el terreno que entregaron a los Vassallo, quedaron sin terreno, sin departamentos y sin ahorros. Y, lo más preocupante para ellos y sus descendientes, sin el taller de mecánica que por mucho tiempo fue el sustento de la familia. El daño emocional fue devastador. “Me indignó tanto que me dio un infarto en los dos ojos… pensé en mi vejez”, dice Martha, conteniendo las lágrimas.

Todo lo que habían trabajado en cuatro décadas se fue en cuestión de meses. Hoy se sienten impotentes porque los abogados consultados han descubierto que el edificio que logró construirse en su terreno ya nos les pertenece a las empresas de los hermanos Vassallo Zegal. Otros propietarios, supuestos acreedores que ejecutaron las garantías, ahora desconocen los contratos y los derechos no solo de la pareja que dio el terreno, también de los que adquirieron en planos los departamentos que se construyeron.

III. LA MISMA HISTORIA, OTRA DIRECCIÓN

En Magdalena, en la calle Inclán, otra familia cayó en la misma trampa. Los Suárez entregaron la casa de sus padres a cambio de ocho departamentos. El terreno fue demolido hace tres años, pero la obra nunca comenzó. Los departamentos, aun así, ya estaban completamente vendidos.

Hermanos Suárez – Terreno en Magdalena del Mar.

El patrón se repetía: terreno entregado, casa demolida, promesa de departamentos, venta anticipada, redes sociales inundadas de maquetas, retrasos injustificados, exigencias de paciencia y, finalmente, abandono total.

Marilú Escobar – Venta de departamento en San Miguel.

“La empresa se paralizó”, cuenta Marilú Escobar, una de los afectadas. Lo que nadie sabía entonces era que el proyecto nunca tuvo la intención de avanzar. “Era un contrato criminal”, denuncia la abogada Eloísa Jara, que defiende a algunos de las decenas de agraviados de esta estafa inmobiliaria en serie y millonaria. Según la abogada solo buscaban tener el proyecto armado para atraer a más personas y seguir ruleteando los proyectos en un perverso carrusel que está arrastrando a muchas familias.

  1. EL SEGUNDO NIVEL: LOS PROYECTOS FANTASMA

La estafa no se limitaba a intercambiar terrenos por departamentos inexistentes. También incluía una agresiva campaña de preventas que se extendió por varios distritos. Los hermanos Renzo, Franco y Arturo Vassallo Zagal ofrecían proyectos de lujo a precios accesibles: departamentos desde 9500 soles en preventa al “Affinity” en La Perla; 11 200 soles en la calle Pilcomayo, en Breña; 18 100 soles en Aquarela, Magdalena; 23 000 soles en Inclán Park; 15 000 soles en Zentrico, Pueblo Libre. Siete proyectos distintos, casi todos vendidos al 100% en planos, pero cero con ejecución real. Los depósitos desaparecían. Las oficinas cerraban. Las páginas web se desactivaban. Los teléfonos dejaban de contestar.

Vicente Castillo – Victima de la venta de departamentos fantasmas.

 

Familia Pum Fernández – Victima de la venta de departamentos fantasmas.
Familia Cruz Príncipe – Victima de la venta de departamentos fantasmas.

Cuando las víctimas comenzaron a organizarse y exigir devoluciones, los Vassallo Zagal intentaron maniobras aún más desfachatadas: ofrecer departamentos de otros proyectos, desplazar a propietarios originales, reorganizar supuestas listas de entrega.
El objetivo era siempre el mismo: ganar tiempo, seguir captando dinero y multiplicar la estafa en cadena. El carrusel de estafas les funcionaba.

  1. EL TERCER NIVEL: LA INCURSIÓN EN EL ESTADO

Pero quizás lo más sorprendente —y escandaloso— ocurrió en el tercer nivel de operaciones. Los hermanos Vassallo Zegal no solo engañaron a familias enteras: con el dinero recaudado se lanzaron a licitar con el Estado peruano.

En enero de 2024 inscribieron una nueva empresa: Perú Investment SAC.
Con ella lograron ganar dos licitaciones con Provías Nacional, del Ministerio de Transportes y Comunicaciones:

FICHA RUC PERU INVESTMENT S.A.C.

Una por 164 millones de soles, para el mejoramiento de carreteras en Celendín, Cajamarca. Y otra por más de 143 millones para la conservación vial de una carretera de penetración que une la provincia de Concepción y Puerto Ocopa en la región Junín (https://apps.osce.gob.pe/perfilprov-ui/ficha/20608595849).

Más de 300 millones de soles en contratos públicos basados en un espejismo: una solvencia económica falsa, construida con los ahorros que cientos de peruanos habían confiado a una inmobiliaria que nunca tuvo la capacidad real de ejecutar una sola obra (https://apps.osce.gob.pe/perfilprov-ui/ficha/20608595849/contratos).

Las carreteras adjudicadas hoy están abandonadas. Los proveedores denuncian falta de pago de la nueva fachada empresarial de los Vassallo Zegal. Y mientras tanto, estos hermanos, con mucha ambición y pocos escrúpulos, continúan viajando por el mundo, como muestran los registros migratorios obtenidos por esta investigación.

  1. EL ROSTRO HUMANO DE LA ESTAFA

Detrás de los números y documentos hay vidas destrozadas. Personas que confiaron en que un departamento sería el legado para sus hijos. Padres que creyeron haber asegurado su retiro. Familias enteras que vendieron propiedades, pidieron préstamos, hipotecaron terrenos, solo para descubrir que habían sido víctimas de un fraude perfectamente diseñado. Y el propio Ministerio de Transportes y Comunicaciones que firmó contratos, entregó adelantos y también lo estafaron.

Una mujer entregó un millón de soles. Otra familia vendió su casa por 800 mil dólares y quedó con las manos vacías. Los compradores que ingresaron en las preventas perdieron ahorros que les tomó décadas reunir.

Familias estafadas por los hermanos Vassallo Zagal.

Cada uno tiene una historia distinta, pero un sentimiento común: vergüenza, impotencia, rabia. “Nos engañaron completamente”, dicen. “Destruyeron nuestro futuro”, gritan.

VII. LA ESTÉTICA DEL ENGAÑO

La maquinaria de los hermanos Vassallo funcionaba gracias a una fachada cuidadosamente construida. Todo entraba por los ojos:

– Videos profesionales en YouTube.

– TikToks mostrando avances inexistentes.

– Maquetas virtuales, oficinas con pantallas gigantes.

– Publicidad llamativa.

– Ferias inmobiliarias donde prometían entregas en menos de dos años.

Cada detalle contribuía a generar credibilidad.

El discurso era siempre el mismo: modernidad, eficiencia, innovación. Las redes sociales mostraban celebraciones, brindis en edificios que no existían, recorridos por departamentos aún no construidos.

Hermanos Vassallo Zagal.
Viaje de los hermanos Vassallo Zagal con el dinero de la estafa.

La realidad era otra: terrenos abandonados, mallas azules cubriendo ruinas, estructuras paralizadas, deudas millonarias con constructoras. Y nuevas empresas o acreedores que aparecen como propietarios de los terrenos o el único edificio que lograron construir en Miraflores porque los Vassallo también incumplieron con pagarles. Es decir, los estafados no tienen de dónde cobrarse lo que les deben.

VIII. LOS AFECTADOS LEVANTAN LA VOZ

El punto de quiebre llegó cuando los afectados, al ver que ningún proyecto avanzaba, comenzaron a investigar por su cuenta. Descubrieron que los números no cuadraban. Las oficinas estaban vacías. Las razones sociales eran múltiples, pero las personas responsables eran siempre las mismas.

Intentaron conciliar, pero la inmobiliaria ofrecía soluciones absurdas: “podemos darle un departamento de otro proyecto”, decían. Pero ese otro proyecto tampoco existía.

Cuando la historia empezó a hacerse pública, Renzo Vassallo prometió dar la cara. “No reconozco ninguna estafa”, dijo en una breve llamada. Nunca volvió a responder.
Desde entonces, tanto él como sus hermanos permanecen en silencio, mientras los afectados acumulan denuncias y exigen justicia.

  1. LO QUE VIENE AHORA

La gran pregunta es: ¿cómo una estafa de esta magnitud pudo operar durante tantos años sin ser detenida? Los documentos muestran un esquema sofisticado, en el que se usaba un proyecto para financiar otro, y así sucesivamente. La técnica no es nueva, pero este clan la perfeccionó al combinarla con la estética digital: redes sociales, marketing, preventas, influencers, promesas, contratos bien escritos.

Hoy, la historia está en manos de abogados, fiscalías y víctimas que se organizan para recuperar, aunque sea, una parte de lo perdido. Pero mientras tanto, los proyectos siguen paralizados, los terrenos siguen abandonados y las familias continúan sin respuestas.

  1. EPÍLOGO: UNA HERIDA ABIERTA

“Renzo… no tenemos nada”, dice Martha Deza de Aquino con voz quebrada. Su frase resume lo que cientos de personas sienten en este momento: que todo su esfuerzo se esfumó en manos de un grupo de jóvenes que supo explotar el sueño más legítimo de cualquier familia: tener su propio hogar.

La estafa de los hermanos Vassallo Zegal no solo es un fraude empresarial. Es una historia de confianza traicionada, proyectos truncos, vidas afectadas y un Estado engañado.

Una historia donde los culpables aún no rinden cuentas, donde las víctimas siguen esperando justicia, y donde cada terreno vacío es un recordatorio del daño causado. Una historia que recién empieza a revelarse. La gran estafa inmobiliaria empieza a descubrirse.

Es de notar que los hermanos Vassallo Zagal contraron a TMF Fiduperú S.A. para que administre los fideicomisos de las obras con el estado que debían ejecutar con su empresa Perú Investment S.A.C. Curiosamente, TMF Fiduperú S.A. es la misma empresa fiduciaria que administra fideicomisos de otros controvertidos personajes, como Wilfredo Oscorima y Agustín Lozano, quienes están involucrados en investigaciones penales por delitos de corrupción, colusión, organización criminal, y lavado de activos.

 

[EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS] En 1823, el presidente de los Estados Unidos de América Joe Monroe lanzó la Doctrina Monroe, que contiene la proposición América para los americanos. De esta manera, el joven país, que apuntaba a convertirse en potencia económica en un futuro no tan lejano, les decía a los países europeos que no permitiría más intervenciones suyas en el continente, como las había tenido poco tiempo atrás. Recordemos que la Independencia de los Estados Unidos se declaró en 1776 y que, para entonces, ni siquiera se había librado la batalla de Ayacucho, del 9 de diciembre de 1824.

Sin embargo, la semántica de la proposición América para los americanos pronto se transformó en el señalamiento del “coloso del norte” al resto de América Latina como a su área exclusiva de influencia. De hecho, apenas dos décadas después, tras la gran Guerra mexicano-estadounidense, el aspirante a hegemón se anexó la mitad de México y, en 1898,  invadió Cuba, con la finalidad de colonizarla.

El imperialismo yanqui se había echado a andar pero su narrativa, su conciencia de sí y sus consecuentes acciones se multiplicaron desde que, en 1901,  el presidente Theodore Roosevelt lanzase la política del Big Stick o Gran Garrote, inspirada en una frase africana, “habla siempre suavemente pero con un gran garrote en la mano, así obtendrás grandes cosas”. De esta manera la política norteamericana hacia el resto de la región consistió desde entonces en negociar y velar por los intereses de sus ciudadanos, inversiones y empresas en los países de América Latina, pero bajo la amenaza de una futura invasión en caso no se acepten sus condiciones. Un caso tristemente recordado es la célebre United Fruit Company, que llenó de enclaves bananeros y otras frutas prácticamente a toda Centroamérica con la complicidad de sumisas oligarquías locales que se beneficiaban con los residuos de estas asimétricas relaciones comerciales.

Si por alguna razón las cosas se complicaban, entonces aparecía el Gran Garrote, es decir los Marines, la invasión militar, esto sucedió en países como la ya mencionada Cuba, Nicaragua y Haití. A esto hay que sumarse la intervención norteamericana en la independización de Panamá, con cuya independencia de Colombia contribuye firme y resueltamente hasta obtenerla en 1911. Solo tres años después, en 1914, los norteamericanos inauguran el Canal de Panamá, trasvase fundamental que une los océanos Pacífico y Atlántico, bajo su absoluto control.

Desde esos tiempos, el antimperialismo se convirtió en bandera de lucha para las viejas y nuevas generaciones políticas latinoamericanas. De la primera se destacaron José Martí, José Rodó, José Vasconcelos, Manuel Ugarte, de la segunda los peruanos José Carlos Mariátegui y nítidamente Víctor Raúl Haya de la Torre quien levantó, un siglo después de Bolívar, la bandera de la unión continental para combatir el imperialismo. Entre ambas se sitúa el recordado revolucionario nicaragüense Augusto Sandino.

Lo cierto es que tampoco está vez el sueño de la unidad se hizo realidad, como no pudo concretarse durante el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, convocado con esa motivación, y con esa utopía, por el propio libertador Simón Bolívar. Las patrias chicas, como nos lo advirtieron, habían calado en la región, tanto como sus oligarquías prestas a utilizar los aparatos represivos de sus estados para mantener posiciones y, al mismo tiempo, defender los intereses de Estados Unidos en tanto que gran beneficiario de las materias primas regionales, dejando muy poco a cambio. El desarrollo no incluía a quienes se encontraban por debajo del Río Bravo.

Desde 1933, Otro Roosevelt, Franklin D. cambió la política del Gran Garrote por la del Buen Vecino, que se extendió hasta finales de la Segunda Guerra Mundial. Esta política se trazó por meta no intervenir militarmente en los países de la región y, durante la Guerra, promover el apoyo a la causa de USA en la gran conflagración, como fue el caso del Perú quien le declaró la guerra al EJE en 1944.

Tras el conflicto bélico, una leve brisa democratizadora refrescó la región pero duró muy poco: los rigores de la Guerra Fría y el triunfo de una revolución socialista en Cuba, el año nuevo de 1959, acabó con los sueños de libertad. Entonces la represión política y la dictadura acallaron los diversos movimientos que querían imitar a los revolucionarios cubanos en diferentes países de la región y América Latina vivió una de sus épocas de peor recordación en material de violación a los Derechos Humanos.

Podría continuar escribiendo sobre las relaciones entre los Estados Unidos y los países situados al sur del Río Bravo pero no hace falta. He dicho lo esencial. Estados Unidos es una potencia, es un hegemón. Eventualmente templará su actuación pero finalmente actuará como tal cuando estime necesario o si un mandatario adulto-mayor, pero que responde absolutamente a las claves ideológicas del siglo XXI, llega al poder, como es el caso de Donald Trump.

A mi no se me da criticar a Estados Unidos o a Donald Trump, porque está dado en la naturaleza de un Imperio serlo y proceder como tal. Seguramente muchos colonos o esclavos del Imperio Romano se quejaban de lo mismo pero no por ello el Imperio cambiaría sus políticas. Pensemos mejor en América Latina y en cómo puede situarse ante el mundo contemporáneo, ante el siglo XXI, y ante el flagrante nuevo Big Stick arancelario -con amenaza de invasión militar incluida- que hoy se yergue contra Brasil y Colombia.

Ignacio Lula da Silva ha convocado a los BRICS para discutir la situación de su país, “castigado por Trump” con 50% de aranceles en todos sus productos. Las economías de los BRICS son las más emergentes del planeta, las que más han crecido los últimos veinte años  y las que más pueden nivelar las economías de los países víctimas del Imperialismo Yanqui del Tercer Milenio. Pero quizá sea llegada la hora de volver a Simón Bolívar cuando planteó la unión de América Latina, que se traduce como la necesidad de asistir en bloque al mundo globalizado.

He evitado hasta ahora definir la naturaleza de este eventual pacto futuro. ¿Alianza política o económica? definitivamente debe comenzar siendo económica, son las economías las que deben integrarse para tener peso en el nivel internacional. Pero también se requiere voz política, influenciar en lo que pasa, poder hablarle directo a Donald Trump o a Xi Jinping, en tanto que bloque geopolítico y económico, que adopta postura y que toma decisiones.

Y también debemos aprender de la fallida experiencia bolivariana. No basta una potencia petrolera con el precio del crudo por las nubes para fabricar una integración duradera. La integración se sostiene sobre bases económicas sólidas, estructurales, y las primeras preguntas para construirla deben indagar por la sinergia comercial y las posibilidades de desarrollo industrial y tecnológico compartido. Cualquier otro intento resultará fatuo y artificial. Entendámoslo,  no es cuestión de derechas e izquierdas, el antimperialismo del siglo XXI debe concordar una postura a favor del desarrollo comercial, tecnológico y económico regional de América Latina.  

En suma, el hegemón del norte no lo será para siempre, Roma duró más de mil años pero al final se cayó. De todas maneras, a falta de un hegemón vendrá otro. La pregunta es si en América Latina estamos en la capacidad de constituirnos en algo más que una pequeña alberca llena de peces pequeñitos que borbotean esperando un destino cíclico e inevitable.

El magistrado Oswaldo Ordóñez nos ha remitido una carta rectificatoria que a continuación publicamos.

Al respecto debemos indicar que el Reportafur al que se hace referencia se basó en un informe policial cierto y dada su naturaleza preliminar se establecieron los señalamientos en condicional. Seguiremos informando sobre el tema. Al respecto, por lo expuesto, consideramos que no hay nada que rectificar.

[NOTA] El encuentro se llevó a cabo el 1 de octubre, a las 5:00 p. m., en el Hotel José Antonio Deluxe ubicado en Miraflores. La jornada resultó ser una experiencia única, cargada de magia, mucha emoción, inspiración, arte y esperanza.

El evento contó con un show mágico a cargo de Mr. Mágico JAVAG, luego se presentó el cortometraje “Colores de María”, una producción que refleja cómo una persona que vive con distrofia muscular puede llevar una vida plena, llena de amor, sueños y posibilidades. La proyección buscaba sensibilizar al público y abrir un espacio de reflexión sobre la importancia de la inclusión.

Además, el programa contó con sorpresas especiales y una expo-venta de obras de arte a cargo de la reconocida artista plástica Alexandra Grau, presidenta de la Fundación, junto a destacados artístas como los pintores Antonio García, Fania Fernández y los escultores Alice Poirier y Mauro Canella, cerrando el evento con la presentación musical del cantautor Peruano Juan Arbulú Grau ( Chumijuan ), Embajador de la Fundación Ruedas Mágicas .

Parte de lo recaudado será destinado íntegramente a beneficio de la institución, permitiendo seguir cambiando vidas a través de la movilidad y la independencia.

“Cada silla de ruedas eléctrica que entregamos es mucho más que un medio de transporte: es libertad, es autonomía y es la oportunidad de seguir construyendo sueños. Este evento fue una invitación a que más personas se sumen a esta noble causa”, señaló Alexandra Grau Quinteros, Presidenta de la Fundación Ruedas Mágicas.

[NOTA] La temporada cultural limeña vive días de expectativa. El próximo jueves 9 de octubre, el histórico Teatro Municipal de Lima abrirá sus puertas para recibir a la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen, considerada una de las orquestas de cámara más importantes de la actualidad. Bajo la dirección del maestro Riccardo Minasi y con la participación del virtuoso violinista canadiense James Ehnes, doble ganador del Grammy, la velada promete convertirse en una fecha memorable para la música clásica en el Perú.

La presencia de la agrupación alemana en Lima no es un concierto más. Fundada en 1980 y radicada en Bremen desde 1983, la orquesta ha forjado una trayectoria que combina rigor artístico y frescura interpretativa. Sus presentaciones han conquistado al público en escenarios como el Carnegie Hall de Nueva York, la Philharmonie de París o la Elbphilharmonie de Hamburgo. Cada aparición suya lleva consigo la garantía de un sonido refinado y de una lectura renovadora del repertorio clásico.

El prestigio de la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen se ha cimentado también en la grabación de las Sinfonías de Beethoven, un ciclo que marcó un antes y un después en la interpretación de la obra del genio de Bonn. Esa propuesta revolucionaria, aclamada por la crítica internacional, le valió reconocimientos como el Gramophone Award – Orquesta del Año 2023 y otros premios de gran prestigio como el Echo Klassik, el Opus Klassik y el Diapason d’Or.

El programa que ofrecerán en Lima revela un recorrido por el romanticismo en su máxima expresión. Abrirá con la Obertura en Do mayor, Op. 170 “En estilo italiano” de Franz Schubert, seguirá con el monumental Concierto para violín y orquesta en Re mayor, Op. 61 de Ludwig van Beethoven, con Ehnes como solista, y culminará con la luminosa Sinfonía n.º 4 en La mayor, Op. 90 “Italiana” de Felix Mendelssohn. Una selección que busca seducir a un público exigente y, al mismo tiempo, inaugurar una relación entre Lima y una de las orquestas más influyentes del presente.

La cita es, sin duda, un acontecimiento para la vida cultural del país. Escuchar en vivo a la Deutsche Kammerphilharmonie Bremen, con Riccardo Minasi en el podio y James Ehnes en el violín, será mucho más que un concierto: será la oportunidad de inscribir a Lima en el itinerario de las grandes capitales de la música clásica.

El dato:

Concierto: Deutsche Kammerphilharmonie Bremen, con Riccardo Minasi y James Ehnes

Día: Jueves 9 de octubre

Hora: 8 p. m.

Lugar: Teatro Municipal de Lima (Jirón Ica 377, Lima)

Entradas: A la venta en Ticketmaster

Precios: Desde 32 soles

[INFORME] La Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) volvió a quedar expuesta en un terreno que le resulta cada vez más incómodo: el ambiental. La Resolución Directoral N° 00010-2025-DSIS, emitida el 17 de abril de este año, determinó que la comuna capitalina incurrió en incumplimientos vinculados a la supervisión ambiental en proyectos de infraestructura y servicios. El fallo no solo estableció responsabilidades claras, sino que también abrió un nuevo capítulo en la relación de la MML con los estándares que debería cumplir en la gestión de una ciudad que produce miles de toneladas de residuos al día y que sufre, de manera crónica, por la falta de planificación ambiental.

El peso de la resolución

Según el documento oficial, la Municipalidad no cumplió con varias obligaciones que le correspondían en el marco de la normativa vigente. El detalle es contundente: se evidenciaron omisiones en la implementación de medidas correctivas, deficiencias en la supervisión de obras y servicios, y una ausencia de planes efectivos para mitigar impactos ambientales. La consecuencia inmediata fue la sanción administrativa, que la comuna decidió apelar, llevando el caso a una audiencia pública realizada el pasado 16 de junio.

Lejos de ser un trámite más, la resolución puso en blanco y negro algo que muchos especialistas han venido señalando: el municipio limeño ha normalizado una cultura de la evasión, respondiendo tarde y mal a los requerimientos ambientales, cuando no directamente desoyéndolos.

La defensa de la Municipalidad

Durante la audiencia, los representantes de la MML intentaron explicar que algunas de las observaciones respondían a limitaciones presupuestales y a retrasos generados por trámites burocráticos. Argumentaron que la Municipalidad estaba en proceso de implementar mejoras y que varias medidas correctivas ya se encontraban en marcha. Sin embargo, el tono defensivo y las respuestas poco sustantivas generaron más dudas que certezas.

Los asistentes —conectados a la sesión virtual— pudieron constatar la brecha entre lo que el municipio dice y lo que efectivamente hace. En más de un pasaje, la exposición pareció un listado de excusas más que un plan real de solución.

La contradicción permanente

El caso revela una paradoja que acompaña a la MML desde hace varios años. Mientras sus campañas de comunicación insisten en mostrar una ciudad moderna y sostenible, los expedientes administrativos revelan falencias básicas en la gestión ambiental. La resolución N° 00010-2025-DSIS es, en ese sentido, un espejo incómodo: evidencia que la institucionalidad municipal no está a la altura de las exigencias de una capital que concentra a casi un tercio de la población del país.

En lugar de asumir el fallo como una oportunidad de enmienda, la comuna optó por apelar. El mensaje es claro: la estrategia prioriza el desgaste legal antes que la corrección técnica.

Lo que significa para la ciudad

El impacto de este tipo de procesos no se limita a lo administrativo. Cada incumplimiento, cada omisión y cada apelación retrasan soluciones urgentes para problemas que ya afectan la calidad de vida de millones de limeños: basura acumulada, obras mal supervisadas, contaminación en ríos y quebradas, espacios públicos deteriorados. La sanción contra la MML es un recordatorio de que la crisis ambiental limeña no solo es resultado de la presión urbana, sino también de la inacción de sus autoridades.

Una cultura de evasión

Lo ocurrido con la Resolución N° 00010-2025-DSIS y la posterior audiencia de junio deja una lección: la Municipalidad Metropolitana de Lima sigue atrapada en una lógica de responder para salir del paso, no para transformar. En el terreno ambiental, esa actitud no solo genera sanciones, sino también costos invisibles que se traducen en contaminación, enfermedades y pérdida de espacios habitables.

La audiencia concluyó sin que la comuna lograra convencer ni a los magistrados ni a la opinión pública. Una vez más, Lima asistió a un espectáculo repetido: su principal autoridad local atrapada en el laberinto de la burocracia y la autodefensa, incapaz de reconocer que los problemas ambientales no se resuelven con apelaciones, sino con gestión efectiva.

Además, la apelación de la MML dejó ver un rasgo recurrente en la política limeña: la preferencia por la defensa legal antes que por la gestión de soluciones. En lugar de priorizar inversiones en monitoreo ambiental, mantenimiento de infraestructura o gestión de residuos, los recursos y el tiempo se destinan a prolongar procesos administrativos. Esa dinámica, lejos de resolver los problemas, los agrava, porque cada demora prolonga la exposición de la ciudad a riesgos sanitarios y ambientales.

La resolución sancionadora también generó preguntas sobre la capacidad de fiscalización interna dentro de la Municipalidad. ¿Quién supervisa realmente a las áreas encargadas de cumplir con las medidas ambientales? ¿Existe algún mecanismo efectivo de rendición de cuentas al interior de la institución? Lo que quedó en evidencia en este proceso es que, más allá de los discursos, la estructura municipal carece de controles internos sólidos para garantizar que las decisiones no se queden en el papel.

La resolución también puso sobre la mesa un aspecto que suele invisibilizarse: la falta de articulación entre la Municipalidad y sus organismos internos encargados de velar por el cumplimiento ambiental. Distintas gerencias trabajan de manera aislada, duplicando funciones o, peor aún, omitiendo responsabilidades. Ese desorden administrativo no solo alimenta el caos en la gestión, sino que termina traduciéndose en sanciones y observaciones que golpean la credibilidad del municipio.

Otro elemento clave del caso fue el registro documental que sustentó la sanción. Los informes técnicos señalaban incumplimientos concretos, desde la ausencia de monitoreos adecuados en zonas críticas hasta la carencia de planes de mitigación en obras en curso. No se trataba, entonces, de interpretaciones subjetivas, sino de evidencias recopiladas en campo que daban forma a un expediente sólido. La respuesta de la Municipalidad, en contraste, se limitó a justificar con retrasos administrativos y falta de presupuesto, argumentos que difícilmente borran la responsabilidad.

La audiencia pública también reveló el costo político de estos procesos. Mientras los magistrados evaluaban la apelación, en los barrios de Lima persistían problemas visibles: botaderos informales, ríos contaminados y obras inconclusas. La desconexión entre el debate administrativo y la vida diaria de los vecinos fue palpable. Para la ciudadanía, la discusión no es si el municipio apeló o no, sino por qué los problemas siguen acumulándose sin soluciones de fondo.

Finalmente, lo ocurrido con la Resolución N° 00010-2025-DSIS se suma a una cadena de antecedentes que muestran a la Municipalidad Metropolitana más preocupada en litigar que en gestionar. En vez de usar las observaciones como oportunidades para corregir, la estrategia institucional parece estar orientada a ganar tiempo. Ese patrón, repetido una y otra vez, termina consolidando una peligrosa cultura de impunidad ambiental en la capital.

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