Puerto Madero: De un barral desolado al barrio más lujoso

Puerto Madero: De un barral desolado al barrio más lujoso

Cuando caminaba entre las calles me senté en un parque y no fue hasta que abrí el mapa que me llevé la sorpresa de que se llamaba Parque Micaela Bastidas. Como peruano me llené de orgullo. Ni siquiera en mi país se rescata el nombre de este personaje que fue de importancia vital en la revolución de Tupac Amaru II.

[MIGRANTE DE PASO] A dos cuadras de la Casa Rosada, se encuentra Puerto Madero. Barrio adinerado o cheto en jerga argentina. Rodeado por un canal y el gigantesco Río de La Plata se forma una pequeña isla de lujos. Hoteles, restaurantes y edificios de alta categoría se conglomeran ahí. Es donde viven los futbolistas y artistas reconocidos. A diferencia de Lima, donde se ven carros de alta gama y deportivos por muchos lados, en Buenos Aires es difícil verlos. En Puerto Madero los encuentras. No sé de carros, pero se pueden utilizar como índice de bienestar económico.

Es sorprendente cómo la vida nocturna está siempre en movimiento, los teatros, cines y los restaurantes llenos. Todo eso en medio de la gigantesca inflación económica que atropella los sueños de los ciudadanos. En este país la cultura está adherida al ADN colectivo y se mantiene a flote. Jóvenes artistas toman las calles de este barrio para practicar danzas o performances. Caminando por los malecones del canal puedes ver a bailarines de tango exponiendo para los transeúntes. Brindarles apoyo es inevitable para mí. Como persona y visitante se vuelve importante fomentar el arte que perdura, pero se ve constantemente atacado por la situación ya mencionada.

Varias tardes desde que llegué a Buenos Aires he caminado dándole vueltas a esta zona, viendo el atardecer al costado de los enormes edificios. Es hermoso. He cruzado incontables veces el Puente de la Mujer que cruza el canal. Este puente blanco asemeja a una pareja bailando tango y fue diseñado por el reconocido arquitecto español Santiago Calatrava. Actualmente se puede encontrar acoderada a su costado a la fragata Presidente Sarmiento convertida en museo, amarrada en unos de los diques del canal. Fue el primer buque escuela moderna que tuvo Argentina en 1897 y con este fin realizó 39 viajes alrededor del mundo. Se puede entrar a la embarcación y visitar las instalaciones interiores. Al ingresar se viaja en el tiempo a un mundo donde aún abundaban lugares sin explorar. Dar la vuelta al mundo en barco es el sueño de todo viajero y este lugar invita a imaginar cómo seria y cómo lo hacían hace más de un siglo.

Aún quedan los restos de grúas y maquinarias de lo que fue un puerto. Antiguamente, lo que ahora es el barrio más joven y de los más caros de la ciudad se reducía a una orilla barrosa. En la parte sur se encontraba la isla de los Sauces hoy conocida como isla Demarchi, donde funcionaron morgues, astilleros y talleres navales. La primera cancha del famoso club River Plate se construyó ahí. Antes de ser un puerto era una zona desolada y los barcos tenían que anclar lejos de la orilla por la poca profundidad del rio y luego las mercancías o personas eran trasladadas por barcos más pequeños a la ciudad.

En 1880, que se federalizó la ciudad de Buenos Aires y aún le faltaba un puerto, para ese momento sólo contaban con dos muelles en lo que es hoy Puerto Madero.  Dos años después el comerciante Eduardo Madero -actualmente el barrio lleva su nombre-, presentó el formato de puerto con diques cerrados que fue aprobado y en 1898 se terminaron las obras. Cuando Argentina entró en una etapa de florecimiento económico, que vino de la mano con mayores exportaciones y, por lo tanto, barcos más grandes, el puerto quedo chico. Tuvieron que utilizar nuevamente el método de siglos anteriores.

Casi un siglo después, en 1991, comenzó la urbanización de la zona, se construyeron edificios, restaurantes y hoteles cuyo valor se vio multiplicado por una explosión inmobiliaria. De esa manera, ahora, pasados más de 30 años, es de las zonas más lujosas. No sólo fue revolucionario por los proyectos que la convirtieron en lo que es hoy sino también por ser un barrio en honor a la mujer.

Doce calles importantes llevan nombres de mujeres significativas en la historia argentina. Cuando caminaba entre las calles me senté en un parque y no fue hasta que abrí el mapa que me llevé la sorpresa de que se llamaba Parque Micaela Bastidas. Como peruano me llené de orgullo. Ni siquiera en mi país se rescata el nombre de este personaje que fue de importancia vital en la revolución de Tupac Amaru II. No solo como esposa y consejera sino también como elemento clave en la lucha armada que la llevo a una muerte trágica a manos de los españoles. Se convirtió en un símbolo independentista. Al costado se encuentra el parque Eva Duarte de Perón y hacia el norte el Parque Mujeres Argentina y el Parque Raquel Forner. Que se rinda homenaje a la mujer en uno de los barrios de mayor dinero te da a entender qué tan adelantado está Argentina en las problemáticas sociales.

A la altura del Puente de la Mujer, quedaron del antiguo puerto unos silos, contenedores de gran tamaño. Poder, placer, propiedad, igualdad, empatía, independencia, duda, creencia ¿Quién posee qué? No podés vivir sin nosotras. Mujeres. Un mural de la artista estadounidense Bárbara Kruger revive la estructura fomentando el movimiento feminista del país con su obra. Cada palabra mencionada y la frase están ubicadas en cada uno de los silos y la pregunta en la parte baja. Está al aire libre y la obra es de 30 por 70 metros. Es imposible visitar Puerto Madero y no verlo. Inmediatamente el mural llama tu mirada y te preguntas qué es. Basta con plantear esa pequeña pregunta en las personas para aportar al movimiento.

Vale recalcar que Argentina está en la vanguardia de la lucha por la igualdad y feminismo. Uno de sus mayores logros se dio hace dos años que se promulgó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que da derecho al aborto en todos los casos hasta la semana 14 y se mantiene sin límite de tiempo en los casos de violación y riesgo para la salud de la madre. Es triste recibir noticias casi a diario de feminicidios, violaciones entre otros atentados contra la mujer en el Perú. La brecha de desarrollo social entre Argentina y nuestro país es abismal. Sin embargo, no hay intención aparente o indicios de que un cambio de esa magnitud se dé. Nuevamente es un logro que no pasa de ser un anhelo progresista.

En uno de los extremos se encuentra la Colección Amalita, Arte Amalia Lacroze de Fortabat. Funciona como una institución privada sin fines de lucro cuyo fin es estudiar y preservar una de las colecciones más grandes de Argentina y el mundo. Dentro de las obras puedes encontrar cuadros de William Turner, Gustav Klimt, Andy Warhol, Salvador Dalí, Marc Chagall y otros grandes exponentes del arte plástico. También puedes hallar antigüedades griegas y egipcias y todo el segundo subsuelo está dedicado a la historia del arte argentino. Cerca de la Colección se encuentra el terminal fluvial Buquebus. De ahí parten los ferries hacia Colonia, Montevideo y Punta del Este en Uruguay que se encuentran literalmente en la otra orilla del Rio de La Plata.

Al lado opuesto del canal se encuentran pastizales, bosques y lagunas que cubren una extensión de 350 hectáreas, formando la Reserva Ecológica Costanera Sur. En esta parte se reúne la mayor biodiversidad de toda la ciudad. La reserva se mantiene abierta todo el año y cuenta con 10 kilómetros de senderos divididos en cuatro recorridos. Antes de llegar a este enorme humedal era imposible imaginar que detrás de las lujosas edificaciones se encontrase la reserva natural más grande de Buenos Aires. Antiguamente, fue usado como balneario municipal hasta que la contaminación del Rio de La Plata obligó a los bañistas a retirarse.

Hay una gran diferencia entre visitar un lugar a ciegas y conocerlo de antemano. Cuando caminas sabiendo toda la historia que gira en torno a lo que te rodea puedes sentir cómo el lugar fue creciendo e imaginar las distintas etapas de desarrollo que pasó el lugar donde estás parado. Puedes tomarte unas cervezas al costado de las antiguas grúas que aún permanecen en el lugar y comer en restaurantes con vista al canal y los edificios modernos.  Es impresionante que en tan solo tres décadas se pueda construir tantos restaurantes, hoteles y edificaciones. Cómo en tan poco tiempo y cerca al centro de la ciudad se encuentre uno de los barrios más adinerados.

Tags:

Arte Callejero, Historia de Buenos Aires, igualdad de género, Puerto Madero, Transformación Urbana

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