Carlos Parodi

Precisiones sobre las proyecciones económicas

"La economía no es un acto de fe ni de magia. Por ello, los economistas no predicen, pues en ese campo la respuesta de cualquier persona puede ser igualmente válida. Entonces, ¿qué diferencia a los economistas de los demás analistas profesionales?"

A pesar de la incertidumbre, es común ensayar proyecciones respecto al comportamiento de la economía para 2022. ¿Cómo se hacen las proyecciones y por qué suelen fallar? Existen dos consensos ahora: por un lado, que el crecimiento económico girará entre 2.2% y 3.2% y, por otro, que la inflación superará el 8%. 2022 será un año de lento crecimiento con inflación por encima de la meta del BCR.

Todos queremos saber qué ocurrirá en el futuro. Es una condición innata del ser humano. Y de alguna manera todos pensamos sobre el tema. Imagínese un médico que va a operar a un paciente. ¿Puede asegurar que todo saldrá bien? Dentro de ciertos límites sí, pues antes ha hecho una serie de análisis que le brindan un grado de seguridad, que de hecho no es total. Y eso ocurre porque durante la operación pueden presentarse hechos imprevisibles que nadie hubiera contemplado antes.

Ahora pasemos a un economista. Suele ocurrir que cuando se encuentra con amigos en una reunión, surge la pregunta inevitable: ¿Cuál será el futuro del empleo? ¿Cuándo se recuperará? ¿Qué pasará con el precio del dólar en las siguientes semanas? En primer lugar, lo único cierto es que no sabemos con precisión. En segundo lugar, lo anterior no quiere decir que no tengamos una idea, pues vivimos pensando en lo mismo; en tercer lugar, si la pregunta se hace a dos economistas lo más probable es que uno diga que bajará y el otro que subirá. En cuarto lugar, las respuestas opuestas merecen una explicación.

La economía no es un acto de fe ni de magia. Por ello, los economistas no predicen, pues en ese campo la respuesta de cualquier persona puede ser igualmente válida. Entonces, ¿qué diferencia a los economistas de los demás analistas profesionales? Pues que los economistas proyectan sobre la base de modelos.

Un modelo es una simplificación de la realidad. Primero, hay que establecer una relación entre el comportamiento de la economía y las principales variables que inciden en su determinación, como, por ejemplo, la evolución futura de la invasión rusa a Ucrania y la situación política.

Si suponemos que la guerra se prolonga, entonces podemos esperar que los precios de los insumos alimentarios y del petróleo se mantengan altos. Como consecuencia la economía tendrá determinado comportamiento. Sin embargo, otra variable clave será el temor al futuro, pues quedará una especie de trauma que hará que la opción sea ahorrar y no gastar, con lo que las empresas no venderán como antes. Este último es otro supuesto con el que podemos estar o no de acuerdo. Alguna suposición se hará respecto a la política en 2022. Listamos todos los factores. Como son muchos, tomamos en cuenta los que a nuestro juicio son los más relevantes. Y asumimos que se comportarán de cierta manera. Y con eso proyectamos.

Desde luego que esto no descalifica el uso de modelos y sus proyecciones. La llave está en incorporar aquellos factores más importantes tratando, en lo posible, de dejar de lado cuestiones ideológicas, para no forzar el resultado que queremos que ocurra.

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BCR, Economía

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