Nathan Nadramija

¿La necesidad de una reforma tributaria es real?

La respuesta corta es sí. Sin embargo, hay muchos temas que considerar. Primero, luego de la crisis del COVID-19, tanto el déficit fiscal como el nivel de deuda como porcentaje del PBI crecieron sustancialmente. No están en niveles de alto riesgo porque partimos de niveles bastante bajos. Sin embargo, las demandas sociales y los requerimientos para generar las condiciones para el crecimiento y desarrollo son muy altas. Estas demandas sí requieren de mayores recursos. Además, comparativamente, la recaudación de impuestos como porcentaje del PBI en el Perú es bajo comparado con la región.

El timing para una reforma tributaria casi nunca es bueno. Nunca se quieren incrementar los impuestos. Hay razones para estar a favor y en contra. A favor, podemos mencionar que la coyuntura ha dejado a todos sensibilizados sobre la importancia de redistribuir más y asegurar que los beneficios del crecimiento lleguen a todos. Además, es urgente tener mayor solvencia fiscal para recobrar el crecimiento e impulsar el desarrollo del país. Razones en contra están asociadas a que no es razonable subir impuestos cuando todos han experimentado grandes shocks negativos. Además, hay desconfianza de muchos en las capacidades e intenciones del gobierno actual al definir el gasto adicional.

En ese sentido, se debe tener una discusión sobre la reforma tributaria de largo plazo que se requeriría y las múltiples reformas complementarias asociadas en temas laborales, de protección social y de impulso de la competitividad y productividad de la economía. Esta discusión está ausente. Es una oportunidad poner en la mesa retos como la formalización de las empresas y el trabajo, el repensar el financiamiento de la protección social incluyendo salud y pensiones y de las estrategias para promover el desarrollo productivo.

En el corto plazo, se pueden adoptar medidas de consenso como impulsar y consolidar la facturación electrónica obligatoria para todos, que ayudará a reducir la informalidad. También se pueden crear incentivos simples pero efectivos para luchar contra la evasión y elusión tributarias y promover la formalidad.

Finalmente, es clave que el exceso de ingresos que se genere se gaste bien. Para ello, faltan medidas sobre como incrementar la calidad del gasto y de la inversión públicas. Generar ingresos para generar incrementos discrecionales de las transferencias con sesgos políticos sería contraproducente para generar los consensos necesarios para la reforma en el mediano y largo plazos.

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Nathan Nadramija, reforma tributaria

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