Sostenibilidad: ¿Una prioridad, estrategia de marketing o una obligación?

Esta tendencia debe verse como un incentivo para la innovación y la capacidad de adaptación de la empresa

Por Samanta Alva

En los últimos años el concepto de sostenibilidad ha ido posicionándose en el mindset de las empresas con mayor prioridad. El informe de IPSOS, “El imperativo de la sostenibilidad”, revela que el 39% de los consumidores considera que las empresas son responsables de asegurar que sus productos sean social y ambientalmente sostenibles, mientras que el 26% cree que los gobiernos deberían encargarse de ello.

Nos encontramos entonces ante un contexto en que pese a la pandemia mundial, recesión económica y malestar social, la sostenibilidad sigue siendo una prioridad y las empresas deben alinearse a ella. Pero ¿qué significa que una empresa sea sostenible? Para la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de las Naciones Unidas, una empresa con un desarrollo sostenible es aquella que responde a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de que las futuras generaciones puedan responder a sus propias necesidades. Es decir, una empresa que presenta un crecimiento económico ético, que minimice el impacto ambiental y respete la comunidad.

La guía para la sostenibilidad corporativa del programa Global Compact de la ONU afirma que una empresa debe asegurar cinco aspectos para ser sostenible:

  • Actuar de manera responsable, conforme a los principios universales.
  • Dinamizar acciones que apoyen a la sociedad.
  • Comprometerse con la sostenibilidad de los cimientos de una empresa al nivel más elevado.
  • Alentar una implicación con las comunidades locales de las que forma parte.
  • Publicar informes anuales de tus logros y esfuerzos.

Tipos de sostenibilidad

Existen diversas formas en que las empresas pueden comprometerse con la sostenibilidad:

Sostenibilidad económica: Referente al crecimiento económico que sostiene a una empresa, con respeto por los recursos naturales, reducción de la huella ecológica de sus productos y riqueza distribuida de forma equitativa.

Sostenibilidad ambiental: Reducción de impactos ambientales negativos, para implementar progresivamente impactos positivos. Replantear el ciclo de vida del producto, interiorizando las buenas prácticas a todos los niveles de la estructura interna de la empresa.

Sostenibilidad social: La relación que la empresa debe fomentar en la dimensión humana. Las empresas influyen en lo que sucede a los empleados, a los trabajadores de la cadena de valor, clientes y comunidades locales. Por ello es importante gestionar estos impactos de manera proactiva.

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