Rocío Silva Santisteban

Silva Santisteban: “Los [voceros] que dicen que tienen el voto de su bancada, es falso”

La congresista –que dirigió la elección del nuevo presidente de la República– habla sobre la falta de representatividad de los voceros de los grupos parlamentarios, dice que le pareció una “falta de seriedad” que Sagasti retire su firma de la lista que ella presidía y le pide que se acerque a dialogar con las bancadas que buscan una nueva Constitución.

Rocío Silva Santisteban estuvo cerca de ser la primera presidenta del Perú. Representantes de distintas bancadas le aseguraron su apoyo, pero finalmente no consiguió los votos. Cree que no fue elegida por ser mujer, izquierdista y feminista. Ahora su mayor interés es impulsar una Asamblea Constituyente. En diálogo con Sudaca, explica en detalle qué pasó detrás de las agitadas dos últimas semanas en el Congreso.

Quiero empezar preguntándole si, como congresista, usted cree que ha terminado el momento de inestabilidad política después de la juramentación de Francisco Sagasti. 

Quisiera decir eso, pero no lo creo, porque hay muchos intereses en contra. Quizás haya un momento de tregua con Sagasti, pero posteriormente va a continuar esta confrontación. Sobre todo, con ciertos sectores del Congreso, que también van a tener una actitud de confrontación con mi compañera Mirtha Vásquez [Frente Amplio], la presidenta del Congreso.

Entonces, ¿cree que el voto a Sagasti ha sido solamente coyuntural?

Totalmente. Y el que me hubieran dado a mí, que no me lo dieron, también. Todo dependía de ese momento, no es una situación que pueda ser estable.

Usted podría haber sido quien juramentara como presidenta. ¿Cómo se siente al respecto?

Una sensación de gran responsabilidad sobre el país. Obviamente, era una situación circunstancial. Para mí ha sido un honor, por supuesto, estar en esa posibilidad, pero sabía que era muy difícil. Yo misma les comenté a mis compañeros que la veía, en ese momento, mientras estaban contabilizando los votos, muy difícil, porque soy una mujer de izquierda y feminista, y eso asusta mucho a varios sectores de la clase política. En primer lugar, al empresariado más tradicional y a los poderes fácticos. Por supuesto, también a sectores conservadores. Ese fue el motivo por el cual creo que el Frepap no votó por mí.

¿Qué fue lo que pasó? 

Todo fue bastante caótico. Yo había conversado con Francisco Sagasti y él me había planteado una lista. Primero, que la encabezara yo, pero después cambió y me dijo “no”, mejor que la encabece él. Después volvió a cambiar, no, mejor que la encabezara yo. Finalmente, antes de entrar a la oficina donde estaba reunida la Junta de Portavoces, me dijo que mejor era que él encabezara. Cuando entramos, todos ya habían conversado, excepto nosotros. En ese momento Luis Valdez [entonces presidente interino del Congreso] me dijo que yo era la candidata de consenso. Le dije que para mí era un honor que hayan pensado en mí, pero que yo era una mujer del Frente Amplio. Le dije: “Pero, ¿todas las bancadas están de acuerdo?”. Ahí estaban. Les fui preguntando y todos me dijeron “sí”, incluso Otto Guibovich [Acción Popular], Pepe Luna [Podemos Perú], José Vega [Unión por el Perú].

Entonces, ¿esas bancadas incumplieron ese acuerdo inicial?

Por supuesto, pero el asunto es el siguiente: los que dicen que tienen los votos de su bancada, es falso. José Vega dijo: “UPP está de acuerdo” y casi todos votaron en contra. Chagua votó en contra. Yo le dije después: “oiga, usted votó en contra de mí”. Entonces, me dijo: “sí, porque estaba Apaza en la lista”. José Vega puso a Apaza y yo pensé que eso había sido parte del consenso, porque representaba a UPP, pero en realidad representaba solo a un sector mínimo de UPP. Por otro lado, Otto Guibovich dijo que sí porque estaba Luis Roel en la lista, pero después le quitó el voto. Es más, Guibovich, en un segundo momento, planteó una lista con Teresa Cabrera en el primer lugar y Leslie Lazo. Y no le había preguntado, al parecer, a Leslie Lazo. Leslie retiró su nombre porque ni siquiera había puesto su firma. Eso significa que los voceros no representan a sus bancadas, los voceros representan a una facción de sus bancadas que es minoritaria.

¿Esa fue la razón por la cual presentaron la lista dos minutos antes de la hora máxima y por la que hubo un momento en que Sagasti dijo que ya no iba a estar, aunque luego volvió?

Sagasti retiró su firma sin consultarme ni avisarme. Yo me enteré porque me lo dijo un vocero de Acción Popular. Entonces, le dije: “¿Qué?, ¿Francisco, has retirado tu firma?”. Me pareció, verdaderamente, una falta de seriedad. Un congresista de la bancada Descentralización Democrática, el vocero, le dijo: “colega Sagasti, yo le pido que reflexione porque ya estamos en un momento en que no podemos no tomar ninguna decisión y la gente está en las calles, y ya ha habido dos personas muertas”. Yo le dije lo mismo. Entonces, Sagasti llamó por teléfono, salió, regresó, y dijo: “retiro mi retiro y sigo en la lista”. Y, bueno, eso fue un minuto antes.

¿Por qué retiró la firma? ¿Nunca se lo dijo?

No.

Después de que no votaron por usted, como le habían dicho, ¿se sintió traicionada?

(Piensa) Eh, sentí… bueno, hubo varias situaciones. Entre ellas, que una persona de Acción Popular me dijo que Gino Costa estaba moviéndose de bancada en bancada diciendo que no se vote por la lista. Entonces, Lenin Checco me dijo: “voy a comenzar a moverme y hay que hablar con José Vega”. Yo le dije: “no, Lenin, no”. Era mientras votaban. La votación era no, no, abstención, no, abstención, sí, no, no, “abstención”. Lenin estaba preocupado y me dijo: “voy a conversar”, o sea hablar, pero ‘hablar’. ¿Qué significa, pues eso, en ese momento? Le dije: “Lenin, yo no voy a negociar en este momento nada, no salgas”. Estaba un poco desesperado, pero le dije: “no, no, no”. Yo entiendo que eso es hacer política, pero en ese momento se hubiera prestado a que pudieran condicionar su voto: “Ah, ya, pero me haces presidente de tal comisión o que pase tal cosa”.

¿Algún congresista le pidió algo a cambio de su voto?

No, ninguno.

¿Qué cambió al día siguiente? ¿Por qué la lista de Sagasti sí tuvo el apoyo que no tuvo la suya?

Bueno, porque ya corrían cuatro listas. Y en todas había un morado (ríe). Había una lista con Carolina, una lista con Zenaida. Yo sabía porque los convoqué a la sala Bolognesi. Mientras esperaba, entraban los de Acción Popular y se iban, entraban los de APP y se iban, entraban los de UPP y se iban. Entraba la gente y se iba. Entonces, yo dije: “bueno, están negociando por separado, hay que esperar”. Y en un momento comencé a dar vueltas por el Congreso para ver qué pasaba y me di cuenta que estaban varias listas.

¿Qué estaban negociando?

Estaban al fragor del debate. Incluso, Mirtha [Vásquez] estaba en dos listas. Yo decía: “oye, pero me acaban de decir que estás en la otra lista”. Todo era así, noticias, rumores. No obstante, había un grupo que nunca llegó y yo dije: “bueno, ellos están negociando la lista que probablemente puede ser la lista ganadora”, y fue verdad. Si Leslie [Lazo] no se hubiera retirado, esa lista, encabezada por María Teresa Cabrera, ganaba, lo que hubiera sido realmente una bofetada al movimiento estudiantil. Felizmente que se retiró.

Antes, cuando usted convocó a la votación, tuvo que lidiar con las interrupciones de la congresista Martha Chávez. Me llamó la atención la calma que usted tuvo, pero a la vez la firmeza con la que pretendía que el debate continúe, a pesar de las interrupciones. ¿Hay alguna enemistad personal entre ustedes?

No, en lo absoluto. No la conozco. Lo que sucede es que Martha Chávez es bastante conocida porque interrumpe siempre. Y cuando va a votar no vota de frente, sino que tiene que mandarse con un discurso. Nunca entendí por qué Luis Valdez le permitía tanta malcriadez. Ella siempre está interrumpiendo, pidiendo cuestiones previas, cuestiones de orden. Conoce muy bien el reglamento del Congreso y los usos parlamentarios, y utiliza todo ese conocimiento para obstruir la marcha de las discusiones. Ella siempre tiene esa actitud y la seguirá teniendo, ¿no?

Habiendo pasado el episodio de las votaciones del Congreso, ahora que Sagasti ha juramentado, ¿cree que está solucionado el problema de fondo?

No creo. Por ejemplo, ahorita se viene la presentación del gabinete en el Congreso y es bien importante que los ministros y la premier vayan a conversar, escuchen cuáles son los pedidos de las bancadas. Por ejemplo, ya Francisco Sagasti ha dicho que no es el momento para una Asamblea Constituyente y la nueva bancada se llama ‘Nueva Constitución’. Si, de arranque, al primer día de tu gobierno, dices que no a una demanda de varias bancadas del Congreso, incluyendo la mía, incluyéndome a mí, no estás… digamos, hay que tener un poco más de escucha al otro, ¿no?

¿Cuál cree que debe ser el camino para plantear una nueva Constitución?

Un referéndum. Si la mayoría de la población dice “sí, queremos una nueva Constitución y queremos una Asamblea Constituyente”, entonces hay que pensar en la metodología y hay que hacer un debate nacional. Ya no se puede parchar más esta Constitución. No solamente debemos cambiar el capítulo económico, sino que, por ejemplo, la nueva Constitución debe tener en consideración qué implican los derechos de la naturaleza. O sea, por qué la amazonia, el mar, los ríos, los bosques, deben de ser preservados per se, y no en función del ser humano.

Tiene que haber un cuestionamiento al antropocentrismo y plantear un enfoque biocentrado. Es la supervivencia de la especie humana y se tiene que pensar en una nueva constitución, eso no está en la del 93. Por otro lado, tenemos que pensar en un futuro de la sociedad peruana, que es muy heterogénea y en la que muchos se han mantenido en la periferia de las normas. Por ejemplo, está reconocido el derecho a la salud, ¿pero para qué sirve si el oxígeno te lo van a vender a cinco mil soles y las personas que no tienen plata durante la pandemia se van a morir? Todos esos elementos tienen que discutirse. Esa generación que ha salido a las calles es una generación que está planteando otro momento. Se ha dado un momento destituyente, por eso se tiene que dar un momento constituyente.

¿Cree que la consulta popular deba hacerse el 11 de abril?

Sí. Podría tener un poco de esperanza, para la poca esperanza que hay en los políticos, ¿no? También deberíamos discutir el tema de los partidos. ¿Cómo van a funcionar? ¿Cómo se va a reorganizar los partidos? ¿Solo los partidos pueden formar parte, por ejemplo, de la Asamblea Constituyente o también las representaciones campesinas, o las organizaciones indígenas? Se debe dar un debate profundo de la representación. Estamos ante una crisis profunda de los partidos políticos. La clase política se tiene que dar cuenta de eso. No puede seguir igual, por Dios. Esta Coordinadora Republicana, ¿qué estaba pensando? Salieron los jóvenes y dijeron: “no los queremos”, porque representan los sentimientos fosilizados de la gente, ¿no?

En una entrevista a La Republica publicada el domingo, ha dicho que la indignación es contra todo el sistema político, incluyéndola. ¿Usted se siente más cerca al rechazo popular por ser congresista, o al respeto de la ciudadanía por haberse opuesto a la vacancia?

Bueno, definitivamente hay un gran sector que me apoya y me respeta, que es básicamente el sector popular, de jóvenes, y el sector rural, que es en el que yo me muevo más. También ciertas capas medias que ya están cansadas de los políticos tradicionales. Pero sí hay un rechazo a toda la clase política, porque la clase política decepciona, porque dices una cosa y cuando estas arriba no la haces. Eso es muy decepcionante, sobre todo para los jóvenes.

¿Cree que la ciudadanía, a través de estas manifestaciones, se está acercando más a la izquierda?

[Piensa] No sé si sean manifestaciones que se acercan a la izquierda. En todo caso, se acercan a un malestar con la política, y también con los políticos de izquierda.

¿Cómo debería reaccionar la izquierda ante estas demandas ciudadanas?

En primer lugar, escuchándolas y no minimizándolas. No seguir diciendo que la izquierda está representada solo por los sindicatos o solo por los gremios, o solo por tales personas. Hoy en día el pueblo está organizado de múltiples maneras, es muy heterogéneo. Siguiendo mis análisis gramscianos, habría que plantear un frente y no un partido. Por eso yo estoy a favor de un frente popular. Por eso estaba a favor del Frente Amplio, pero el Frente Amplio se terminó convirtiendo en un partido y fue un desastre. Lamentablemente, tengo que admitirlo.

La labor legislativa va a continuar. ¿Cree que este Congreso debería tomar decisiones polémicas e importantes, como la elección de magistrados del Tribunal Constitucional?

No, eso ya quedó descartado definitivamente. Quizá lo vuelvan a intentar, ¿no?, con otra comisión, pero está muy desacreditado ya el Congreso. Eso lo tienen que leer los congresistas. Espero que sepan entender.

El Gabinete de Sagasti tiene que ir al Congreso. ¿Usted está satisfecha con estos ministros? En todo caso, ¿cuál es su posición con respecto al Gabinete?

El Gabinete está constituido con la rapidez y urgencia del caso. Yo confío en Violeta Bermúdez. Me parece que ha sido acertado de parte de Sagasti nombrar a una mujer feminista, a una jurista que tiene bastante experiencia, que ha sido funcionaria pública y creo que eso está permitiendo un aire diferente. Ahora, vamos a ver, pues, cómo se dan las próximas dos semanas, porque sí tiene que haber un acercamiento, ¿no?

¿De eso depende el voto de investidura?

Sí, creo que sí, que va a depender de que Violeta, que es una excelente jurista, también haga un trabajo político, ¿no?

Estos sucesos le han dado mayor protagonismo en la vida política del país. ¿Cuál es el futuro de su carrera política? ¿Va a continuar con el Frente Amplio?

Es urgente un frente, pero el Frente Amplio lamentablemente ya se desdibujó y se ha convertido en un partido político, y ha pasado a tener los problemas que tienen todos los partidos. Yo no soy militante del Frente Amplio, soy activista de un grupo político que se llama comité Ana Tallada, desde el año 2016, cuando éramos el Frente Amplio, amplio, de verdad. Lo que ahora estamos planteando es independizarnos aún más y poder consolidarnos como comité. No pensando en el 2021, sino en más adelante. Una de las tareas es debatir entorno a diferentes temas de una posible próxima asamblea constituyente.

¿Ese es el punto más importante en su agenda política?

En estos momentos para mí el punto más importante es apoyar a Mirtha y que pueda salir lo mejor posible de este encargo, que es una presidencia de un Congreso tan fragmentado y tan difícil. Posteriormente, ya veremos, pero yo quisiera pensar más allá del 2021, en un horizonte mayor.

¿Y qué ve en ese horizonte? ¿Qué proyecta?

Me gustaría trabajar por una asamblea constituyente y, si hay la posibilidad, ser asambleísta.

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Congreso, Rocío Silva Santisteban

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