paridad forzada

La dictadura de la paridad forzada

“Pero lo que se estableció para determinar la elección de candidatos al congreso en las primarias que derivaron en las listas congresales no solamente fue un absurdo, sino, además, un cambio fundamental en el criterio para ordenar a los candidatos, priorizando el sexo y luego el voto.”

[AGENDA PAÍS] La lucha por la igualdad de derechos de mujeres y hombres ha sido dura, sufrida, muchas veces incomprendida y hasta menospreciada. Los ejemplos de mujeres sacrificando sus vidas por exigir lo que naturalmente debería ser, igualdad de derechos, aún continua, con más intensidad en aquellos países donde prima el conservadurismo religioso que las oprime.

En este camino de igualdad de derechos, se encuentra el derecho a ser elegido para un cargo popular.

Históricamente, la participación de mujeres en cargos políticos ha sido menor que la de los hombres, sin embargo, en los últimos años, diferentes estímulos que van desde generar oportunidades hasta legislaciones orientadas a la paridad, han logrado incrementar el número de mujeres en cargos públicos de elección popular.

Esta búsqueda de la paridad en la política se ha enfocado más a un tema de igualdad en número de hombres y mujeres, que en en la igualdad de oportunidades, lo que ha generado un efecto contrario, que es la afectación de los derechos de hombres y mujeres quienes ahora son primariamente elegidos por su sexo y no los votos que obtienen.

En el Perú, en el año 2019 se promulgó la ley Nº 31030 que “modificó normas en la legislación electoral para garantizar la paridad y alternancia de género en las listas de candidatos» y que tuvo plena validez para las elecciones generales del 2021.

En estricta aplicación de esta ley, en la plancha presidencial, conformada por tres personas, obligatoriamente se tuvo que incluir a personas de los dos sexos y de manera alternada, es decir, obliga a los partidos políticos a definir las posiciones en la plancha priorizando el sexo a la capacidad de la persona.

Pero lo que se estableció para determinar la elección de candidatos al congreso en las primarias que derivaron en las listas congresales no solamente fue un absurdo, sino además, un cambio fundamental en el criterio para ordenar a los candidatos, priorizando el sexo y luego el voto.

El artículo 116 de esta ley nos dice que el resultado en las primarias partidarias debe ordenarse por voto y sexo pero con alternancia. Para facilitar la comprensión de este teorema, si Patricia obtiene 100 votos, Roxana 80 votos y Juan 50 votos, el orden no será exclusivamente por los votos obtenidos sino que primero irá Patricia por mayor votación, pero por alternancia, Juan que sacó menos votos que Roxana, irá en segundo lugar. ¿Es esto constitucional? ¿Es justo?

Ya el colmo de la dictadura de la paridad forzada sucedió en las últimas elecciones chilenas para definir el nuevo Consejo Constitucional, donde el candidato Juan Sutil obtuvo 13.8 % en su circunscripción pero tuvo que ceder su lugar a Ivonne Mangelsdorff, cuyo 1.7% le bastó, para alcanzar una curul ya que en Chile es obligatorio que este Consejo Constitucional sea, arbitrariamente paritario.

No sé cómo tome la Sra. Mangelsdorff que fue su sexo y no sus propuestas, la que la llevó a este consejo, pero espero que la mayoría de las mujeres sienta al menos incomodidad, al ver que se impone una paridad no por capacidad sino por una cuota.

La democracia no está hecha para poner arbitrariamente cuotas que limitan el derecho de unos bajo el pretexto de otorgárselos a otros. Vivir en democracia es ejercer nuestra libertad sin violar la del prójimo, es brindar a todos los ciudadanos las mismas oportunidades para que puedan decidir su camino, sus amores, su trabajo, su credo y su pensamiento.

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Chile, Democracia, igualdad de derechos, Ivonne Mangelsdorff, paridad, paridad forzada, Perú

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