¿Somos un desastre?

"El huaico de Punta Hermosa no fue un “desastre natural” o la falta de un sistema para prevenirlo. Fue resultado de la extracción ilegal de minerales, que tiene distintas formas de afectar el medio ambiente, no sólo envenenando, sino también socavando nuestro territorio."

Un profundo problema peruano es nuestra falta de concentración, la cual es indispensable para la resolución de problemas, desde los personales, hasta los nacionales. Las razones por las que nos cuesta tanto concentrarnos son muchas, pero me detendré sólo en dos: una es la falta de lectura literaria y la otra, que vivimos en un encuentro de regiones víctimas de los actuales cambios climáticos.

Estudios neurológicos han demostrado que cuando se lee ficción –como la identificación con los personajes nos introduce y hace partícipes de la historia– se activan las partes del cerebro no sólo dedicadas al lenguaje, sino aquellas vinculadas a la proyección del futuro, a las emociones o al prestar atención. Cuando esa lectura se hace costumbre, también habituamos activarlas cuando llega la hora de resolver grandes y serios problemas. En nuestro país oral, si bien el analfabetismo se ha reducido drásticamente en los últimos cincuenta años, los hábitos de lectura literaria recién habían comenzado a expandirse desde hace dos décadas (gracias al esfuerzo docente y la presión de las pruebas y mediciones internacionales respecto del nivel de comprensión lectora del país) cuando la pandemia nos detuvo. Hoy, miramos el estado calamitoso en el que se encuentra la infraestructura de nuestro sistema educativo después de su abandono durante el encierro, más afectada aún en las regiones azotadas por las intensas lluvias y nos preguntamos si será posible retornar a ese momento en el que el libro que te mandaron a leer en el colegio te cogió las entrañas y tu vida cambió para siempre.

La concentración también se ve afectada cuando el entorno constantemente nos interrumpe y es quizá el mayor desafío. En nuestro país, los conflictos sociales, cada vez más frecuentes, se entrelazan con la manera desastrosa con la que respondemos a los fenómenos naturales, cada vez más frecuentes. Hemos tenido 5 presidentes en los últimos 5 años, 650 congresistas, cientos de conflictos y tomas de carretera cada año, un sistema de salud colapsado, 2 fenómenos del niño costero, un ciclón, una pandemia con 2 años de encierro, largas temporadas de sequías y heladas. Es imposible no percibir que la naturaleza nos está castigando, pues tras las masacres producidas por el gobierno, solo hemos sentido gran incapacidad para resolver la crisis climática. Sin embargo, es importante que nos detengamos un momento para comprender que estamos ante un proceso que primero debemos imaginar antes de actuar (como recomienda la ficción de William Shakespeare).

Debemos partir de que recién hace cinco años se han empezado los estudios necesarios para diseñar los grandes sistemas de drenaje para Tumbes, Piura, Chiclayo. Y que en el caso de los balnearios del sur, San Bartolo, Punta Hermosa, Punta Negra, ya existe un sistema de drenaje de la quebrada Cruz del Hueso que sí ha funcionado. Lo que ocurre es que diseñar y construir sistemas de drenaje toma muchísimo tiempo. Tras el huaico del año 2009 en Ayacucho, donde murieron 9 personas, el contar con el eficiente sistema que hoy vemos en el centro de Huamanga, recién culminó el año 2017. 8 años. Eso significa que probablemente los sistemas de las ciudades del norte estarán listos para la siguiente década. Lima debería sumarse de una vez.

En el caso de Punta Hermosa, el huaico no fue resultado del desborde de la cuenca, sino del agua acumulada durante las lluvias en la excavación que dejó una cantera ilegal de piedras y arena, esas que administran las mafias del sector construcción. Así que el huaico de Punta Hermosa no fue un “desastre natural” o la falta de un sistema para prevenirlo. Fue resultado de la extracción ilegal de minerales, que tiene distintas formas de afectar el medio ambiente, no sólo envenenando, sino también socavando nuestro territorio. Este espacio frágil y diverso, víctima del cambio climático, donde tendremos que concentrarnos mucho para reaprender a gobernarnos desde el cuidado que tanto necesitamos.

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crisis educativa, Fenómenos Naturales, Futuro

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