Pie Derecho

El ejemplo de Piñera

“La derecha peruana, en lugar de andar buscando modelos disparatados como los de Bukele o Milei, debería verse en el espejo chileno de Piñera”

La derecha peruana, en lugar de andar buscando modelos disparatados como los de Bukele o Milei, debería verse en el espejo chileno, a propósito del lamentable accidente mortal sufrido por el expresidente sureño, Sebastián Piñera.

Hay que rescatar, por cierto, el ejemplo republicano de ver a exmandatarios de todas las orillas ideológicas sumarse a un homenaje universal, pero lo políticamente destacable es la identificación democrática de un gobernante de derechas, cosa poco frecuente en nuestra región.

Piñera formó parte de la derecha post pinochetista, que supo evolucionar de las cavernas dictatoriales y hacer de la democracia un valor esencial e irrenunciable. Pasó en Chile lo mismo que aconteció en España, donde la derecha franquista desapareció (aunque ahora busca resucitar) y le dio paso a una derecha democrática sin mácula.

Eso no ha pasado en el Perú, lamentablemente, con el fujimorismo, la fuerza derechista más importante de los últimos treinta años. A pesar de la trágica conclusión del mandato de Alberto Fujimori, sus huestes siguen enalteciendo los valores autoritarios por él exhibidos y, peor aún, han retrocedido en otros aspectos de políticas públicas.

Ya no se trata de crear un fujimorismo sin Fujimori, la cuestión política esencial en el Perú es la construcción de una derecha liberal, democrática, creyente en los derechos civiles y humanos, y defensora a ultranza no solo de las libertades económicas sino también políticas. Que el fujimorismo quede en el registro de la historia, con sus luces y sombras, pero ya en el pasado.

Piñera supo construir una relación magnífica con el Perú, a pesar del tránsito por el polémico fallo de La Haya. Fue un hombre pragmático y global, ajeno a cualquier nacionalismo primitivo y xenófobo. En el Perú no necesitamos un Bukele o un Milei, la derecha necesita un Piñera. Su aparición, entre la miríada de candidatos que asoman con ese potencial perfil, sería una gran noticia para la democracia peruana y su sostenibilidad por el buen sendero.

Si ello fuera acompañado de la generación de una izquierda moderna y no retrógrada, como la que hoy tenemos, el país avanzaría mucho no solo en la salida de la crisis política coyuntural que atravesamos, sino que podría dar inicio a un bicentenario efectivamente republicano.

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