Juan Carlos Tafur

¿Qué cruzada va a emprender Castillo?

“Más allá del risible despropósito que un mandatario con tan baja aprobación pretenda movilizar a las masas y agitar las plazas, lo cierto es que pone de relieve la ceguera política de nuestro mediocre gobernante”

El presidente ha amenazado con emprender una cruzada por la democracia si se insiste en querer sacarlo del poder. Es la traducción política de lo que ha pergeñado recientemente.

Más allá del risible despropósito que un mandatario con tan baja aprobación pretenda movilizar a las masas (imaginamos que es a eso a lo que alude) y agitar las plazas, lo cierto es que pone de relieve la ceguera política de nuestro mediocre gobernante, que no ve que su régimen ya naufragó y no tiene remedio.

Castillo ha logrado crear un estado de cosas político en el que ya no le es posible emprender reforma alguna, ni siquiera desplegar correctamente una política pública (no puede ni comprar úrea) y no puede convocar a nadie que no sea obsecuente para conformar un gabinete mejorado (aunque todo hace pensar que, sin desmedro de ello, esta movida de la presunta renuncia de Aníbal Torres fue solo un pretendido y fallido distractor de la crisis fiscal del mandatario).

No tendremos gobierno mientras dure Castillo en el poder. Todas las instituciones públicas se irán deteriorando (felizmente ello no ha ocurrido con el MEF, el BCR y la Sunat hasta el momento) y la disposición del Estado hacia la ciudadanía será paulatinamente inexistente (veamos no solo el caso de los pasaportes, DNI o brevetes, sino, sobre todo, el colapso de los servicios de salud pública).

La única buena noticia es que al menos Castillo no será Petro ni Boric, es decir no podrá llevar a cabo ningún radicalismo fiscal o monetario, y mucho menos desplegar decisiones estatistas o desfachatadas (salvo esos dos decretos laborales que, dicho sea de paso, haría bien el Congreso en dejar sin efecto). La izquierda peruana ha alcanzado un grado tal de incompetencia que su resultado es el descalabro institucional y de eso -que no es poco- no pasará.

Con un Congreso absolutamente mediocre y una calle increíblemente adormecida, el régimen seguirá sobreviviendo. Ojalá el Legislativo cambie de giro con la nueva gestión y ojalá la ciudadanía encuentre mejores convocantes para hacerse sentir y ejercer presión política. Pero mientras ello no ocurra, tendremos que soportar la pesadilla de un gobierno mediocre y corrupto, que ha llegado al poder solo para medrar de los dineros públicos.

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política peruana, Presidente Castillo

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