Carlos Parodi

Políticas públicas: lo que se ve y lo que no se ve

Una de las grandes lecciones en economía es no solo ver “lo que se ve” ante una medida de política pública, sino también “lo que no se ve”. El economista francés, Bastiat (1801-1850) escribió sobre el tema en un famoso libro del mismo título. El mensaje es el siguiente: cualquier decisión en política económica tiene algunas implicancias ocultas que no se ven a simple vista. Veamos el ejemplo usado por Bastiat.

Uno de sus más célebres artículos fue el que denominó el cristal roto. La historia es simple y sirve para analizar varias de las ideas que circulan en economía y que servirían para tomar mejores decisiones en estos momentos complicados.

Un niño arroja una piedra y rompe un vidrio. Lo que parece ser una desgracia puede, según algunos, servir para reactivar la economía. Algún familiar del niño deberá destinar dinero, para seguir el ejemplo de Bastiat, seis francos, para reponer el vidrio. Esto creará la demanda por un vidrio nuevo, por lo que algún vidriero tendrá ahora trabajo y recibirá el pago mencionado, a cambio de construir y colocar el vidrio. Con esos seis francos, el vidriero comprará otros bienes, digamos alimentos, con lo que se moverá otro sector de la economía. De acuerdo con Bastiat, esto es lo que se ve.

Sin embargo, lo que no se ve, es que esos seis francos han dejado de gastarse en otro objetivo, digamos zapatos, pues se han usado en el vidrio nuevo. El dinero tiene un costo de oportunidad, pues puede usarse en otra cosa. Lo que no se ve es que se ha dejado de comprar zapatos y por ende el productor y vendedor de zapatos no ha recibido el dinero que habrían recibido si es que no se hubiera usado el dinero en reponer el vidrio. El resultado es que dejó de moverse el sector que produce zapatos.

Nótese que en caso no se hubiera roto el vidrio, la economía tendría además del vidrio, los seis francos invertidos en zapatos. Habría vidrio más zapatos. Al romperse el vidrio, solo tendría un vidrio nuevo.

Además, si el hecho que haya una desgracia implica que la economía se vaya a reactivar por el gasto que se hará en la reparación, entonces bastaría destruir infraestructura o esperar por un desastre natural para que luego con la reconstrucción, se levante la economía. Y eso no tiene sentido.

Esto pone en cuestión varias cosas. Veamos un caso puntual. Los impactos económicos del bono Yanapay. El gobierno está aumentando el gasto público en 5 145 millones de soles para entregar una ayuda de 350 soles a más de 13 millones de familias. Al margen que sea correcto o no que se haga, el mayor gasto será de una sola vez y se asume que aumentará, de manera temporal, la demanda por distintos bienes y servicios. Sin embargo, el hecho de destinar dinero a ese fin, significa que el gobierno dejará de gastar en otro, como podría ser aumentar el presupuesto en educación y/o salud. O de entregar alimentos a todos los comedores populares y organizaciones similares de todo el país para que nadie se quede sin desayuno, almuerzo y comida.

Esos 5 145 millones de soles igual se hubieran gastado de otra manera. Por lo tanto y de acuerdo con Bastiat, dependiendo de cómo se vea, el uso del dinero en el bono, no reactivará la economía, pues el dinero destinado a la misma, significa que no se usó en otra cosa. Es lo que no se ve. Evaluar las alternativas y buscar aquella de mayor impacto sobre la población vulnerable es fundamental. Nótese que el dinero igual hubiera entrado a la economía; la pregunta es cómo obtenemos los mayores impactos. Y eso se llama evaluación de las políticas públicas.

Retrocedamos en el tiempo y pensemos en los últimos veinte años y veamos en qué gastó el dinero. ¿Qué hubiera pasado si ese dinero se invertía en salud y educación y no se hubiera ido en corrupción? ¿Cómo estaríamos ahora? ¿Quiénes son los responsables entonces?

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