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¿Qué dificultades enfrentan las pequeñas empresas para ajustarse al trabajo remoto?

Un 35.6% de pequeñas empresas en Lima Metropolitana apostó por esta modalidad de trabajo en la pandemia y podrán seguir utilizándolo hasta julio de 2021. Las estrategias para adaptarse varían según el sector y el momento en que se aplicó la medida.

Con el inicio de la pandemia, el gobierno dispuso que las empresas de todos los tamaños puedan realizar trabajo remoto y, desde entonces, más de 250 mil personas han convertido sus casas en centro de labores. Ello, según datos del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), hasta el mes de noviembre.

Aunque inicialmente se trató de una respuesta ante la emergencia, para Mauricio Almonte, especialista en Derecho Laboral del Estudio Payet, Rey, Cauvi, Pérez Abogados, el modelo de trabajo remoto tuvo el acierto de ser suficientemente flexible para incluir a todo tipo de empresas. Solo basta con que las tareas a realizar puedan hacerse de forma virtual.

“La mayoría de las unidades productivas en el Perú son de comercio, de ventas y esas suelen ser labores que no se realizan de manera virtual. En cambio, un estudio de arquitectos, que puede hacer sus trabajos de manera remota, sí lo utiliza bastante. El área operativa de los negocios de retail también”, explicó.

 

Las modalidades mixtas y las MYPES

Entre julio y agosto de este año, según una encuesta realizada por INEI en Lima Metropolitana, un 35.6% de pequeñas empresas había adoptado el trabajo remoto. En las microempresas, lo usaba el 25.4%. Respecto al trabajo mixto o semipresencial, en las pequeñas empresas, alcanzaba al 49.5% de los trabajadores y en las microempresas, al 24.5%.

Almonte comenta que, si antes una micro y pequeña empresa (mype) tenía que alquilar una oficina para funcionar, ahora solo necesita un coworking o un espacio más pequeño para solo la mitad de sus trabajadores.

“Hemos visto casos de empresas donde se han hecho contratos con los trabajadores para pasar a esta ‘semipresencialidad’. El trabajador ya no tiene un sitio fijo asignado en la empresa, sino que ocupa el sitio en función a una programación. Esto también se ve en empresas de menos de cien trabajadores”, precisó.

Según Jorge Ochoa, presidente del gremio de la pequeña empresa de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), las mypes sí están haciendo ahorros, pero de forma obligada porque la crisis les ha afectado tanto que han tenido que abandonar oficinas y puestos comerciales.

“Todo lo que es servicios que pueden hacerse remotamente no solo se han beneficiado, sino que tienen potencial de mejorar. Pero no todas las empresas tienen las mismas condiciones y probablemente. Por ejemplo, los que trabajaban en turismo están muy mal, no es un tema de empresa chica o grande, sino de sectores completos”, sostuvo.

Agregó que las empresas que utilizan esta modalidad de trabajo también se enfrentan al desafío de tener la misma productividad, porque los trabajadores comparten su tiempo con las tareas domésticas.

“La productividad de los trabajadores o las personas que hacen trabajo remoto no es la misma, también están cuidando a los hijos o se ponen a cocinar. Están haciendo varias cosas a la vez. Ahora no hay horarios porque los trabajadores, pasadas las seis de la tarde, siguen contestando correos. Entre empleadores y empresarios hay que buscar la receta secreta para lograr que las empresas sean más productivas”, estimó.

En noviembre, el Gobierno extendió el trabajo remoto hasta julio de 2021, pero Ochoa considera que las empresas van a seguir usándolo más allá de esa fecha, siempre que mantenga con condiciones flexibles. “No se debe reglamentar más sin antes ver la realidad de cada actividad y buscando siempre que la formalidad mejore”, indicó.

 

Una transformación

En agosto, un estudio de EY realizado en más de 300 empresas de Latinoamérica, incluido el Perú, arrojó que un 55% de las encuestadas tuvieron que realizar cambios en toda su estructura organizacional para ajustarse a la nueva realidad del trabajo remoto.

En este proceso de transformación, de acuerdo a Pilar Quinteros, gerente senior de consultoría de EY Perú, las pequeñas empresas tienen la ventaja de poder gestionar “fino” y trabajar más directamente con sus colaboradores en el principal desafío del trabajo remoto: la conexión y el sentido de pertenencia.

“En un estudio más reciente, hemos visto que las empresas están poniendo en primer lugar a la persona, en el centro de la estrategia. Primero, estar sano y es justo el momento para tener un liderazgo más humano, que transmita que esta crisis es de carácter temporal”, aseguró.

Aunque la parte más crítica de la pandemia parece haber pasado, recordó que todavía es importante preocuparse por la salud mental de los trabajadores, que afecta directamente su productividad y aplica a todo tipo de empresas.

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Teletrabajo, Trabajo remoto

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