¿Qué significa ser resiliente y por qué debemos cultivar este valor?

Ser capaces de adaptarnos con resultados positivos a situaciones adversas es un factor clave para el desarrollo en un escenario tan cambiante como el actual

El 2020 fue un año distinto a cualquier otro. Todo lo planificado cambió y, de una u otra forma, tuvimos que adaptarnos a los efectos de la pandemia de la COVID-19. Muchos cambios por factores externos producen una crisis personal que nos aleja del desarrollo planificado. Se hace necesario, entonces, aprender a vivir en tiempos de incertidumbre y aun ante la crisis, adaptarnos con resultados positivos. Esa habilidad de supervivencia puesta en práctica ante la adversidad se conoce como resiliencia.

Para la Asociación Americana de Psicología ser resiliente significa llevar “el proceso de adaptación exitosa frente a la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o las fuentes significativas de estrés, tales como problemas familiares, o en las relaciones interpersonales, graves problemas de salud, así como situaciones de estrés a nivel laboral o financiero”.

Ya en el 2018, INEI describe este valor como una característica necesaria para el desarrollo sostenible del Perú hacia el 2030 y se propone “fomentar la resiliencia de las personas ante situaciones de vulnerabilidad a los fenómenos externos relacionados con el clima y otras perturbaciones y desastres económicos, sociales y ambientales”. Por ello, es importante cultivar este valor en beneficio de nuestra vida personal y laboral. Además, es una característica importante también de las organizaciones con proyección a un desarrollo sostenible.

Resistiendo a la pandemia

José Miguel Marchena, director de Innovación y Desarrollo de ISIL detalla que para septiembre de 2020, el 44% de los ejecutivos de las principales empresas manifiestan tener un mal clima laboral y por ello, se hará necesario invertir en servicios de salud y bienestar. “Estos resultados son el reflejo de la necesidad de las personas en poner como prioridad su salud mental y física y en el caso de las empresas, el protagonismo que tienen sus colaboradores de cara a la situación que vivimos por la pandemia”, manifestó Marchena. Por ello, las organizaciones y emprendimientos deben cuidar ese equilibrio y bienestar que necesita toda persona para desarrollar su trabajo de la mejor manera y así, la empresa también pueda sobrevivir y reinventarse en tiempos complejos. Esa característica es conocida como resiliencia organizacional. 

Resiliencia organizacional: Para la compañía de normas comerciales, BSI, la resiliencia organizacional se define como la capacidad de una organización para anticiparse, prepararse, responder y adaptarse a los cambios cada vez mayores y a las interrupciones repentinas con el fin de sobrevivir y prosperar.

Equilibrio entre la vida laboral y personal: Para la doctora Patricia Cossío Torre, una organización es considerada como resiliente solo si sus empleados tienen un equilibrio entre su vida personal y laboral. De esta forma, los objetivos de la compañía se cumplen si la persona siente también que cumple sus objetivos personales y si considera que la empresa lo valora y cuida con empatía, considerando las dificultades personales que puede atravesar en una época de tanta incertidumbre como la actual. Ese clima de reciprocidad permite también que el trabajador se adapte con mayor facilidad a las nuevas estrategias y enfoques de la empresa.

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