Scooters eléctricos: la historia de un negocio que marcha sobre ruedas

Antes de la cuarentena, cobraban por minuto y las patinetas eran dejadas en cualquier esquina convirtiéndose en una pesadilla para los vecinos de Lima. Pero eso cambió, el empresario Jaime Polo rediseñó el modelo de negocio y ahora alquila los scooters y bicicletas eléctricas por un mes y promueve la movilidad sostenible. Esta es la historia.

Por María Claudia Medina

Poco antes de la cuarentena decretada en marzo para contener el avance del COVID-19, una empresa de capitales chinos dedicada al alquiler de scooters eléctricos en el Perú decidió abandonar el país y vender toda su operación. Teniendo en cuenta la experiencia del equipo involucrado en la empresa, Jaime Polo, ingeniero industrial y conocedor del sector, decidió unirse a otro socio y hacerse cargo de la compañía, convencido del futuro de los vehículos eléctricos.

“La idea no era quedarnos solo con la gente, sino con la experiencia. Nuestra curva de aprendizaje iba a ser mucho más rápida, frente a querer experimentar con un producto que pocos conocen en el mercado peruano. Fue así que las computadoras nunca se apagaron, la gente no dejó de trabajar. Pudimos darle continuidad a la empresa”, recordó.

Por la necesidad de evitar las aglomeraciones en el transporte público, el scooter eléctrico se presentaba como la mejor solución de transporte en pandemia. Sin embargo, la modalidad de alquiler o “sharing” que se manejaba hasta entonces, de pagar por pequeños tramos y buscar el scooter más cercano por aplicativo, debía adaptarse a la nueva realidad.

Después de pensarlo mucho, decidieron que lo mejor era que los clientes se lleven los scooters a sus casas por todo un mes para usarlos cuantas veces quieran. A fin de mes, los recogen para el mantenimiento de turno. Con estas condiciones, Bee Perú -como rebautizaron a la empresa- no afrontaría el problema de dónde estacionar los vehículos o cómo recargar las baterías. Al principio los clientes eran jóvenes, pero después, les escribieron a su web (beeperu.pe) y los llamaron de muchos otros lados.

“En el transcurso de estos meses nos hemos dado cuenta que encajamos bien en muchos sitios. Estamos tratando con los propios municipios para que estos puedan usarlos por el lado de seguridad vecinal. Los patrullajes que ahora se hacen en camionetas, pueden hacerlos en scooters. Su mejor medio de transporte es el scooter porque el costo es más bajo y el consumo es menor”, explico.

Nuevos tipos de viaje

Además de las instituciones, hay negocios de comida rápida que les han pedido vehículos en alquiler para poder hacer sus delivery y algunas empresas grandes también se han interesado por alquilarlos para evitar que sus trabajadores usen el transporte masivo. Del total de la flota que tienen, el 95% son scooters eléctricos, 4% son bicicletas eléctricas y 1% triciclos que pueden brindar servicio de delivery.

“El primer reto que tenemos es hacer ver al scooter como un medio de transporte y dejar de mostrarlo como un medio recreacional. Queremos que el cliente sepa que puede trasladarse interdistritalmente y recorrer 20 kilómetros a 40 kilómetros al día con un scooter sin depender de su auto”, sostuvo.

Si bien el scooter es un sistema de “micromovilidad”, que sirve para completar tramos cortos, Polo asegura que están tratando de conseguir los mejores scooters posibles para soportar las pistas de Lima y los recorridos largos. En promedio, sus equipos totalmente cargados pueden ofrecer hasta 40 kilómetros de autonomía en un día. Por poner un ejemplo, la distancia equivalente a un viaje ida y vuelta desde la Plaza de Armas de Lima hasta la estación Matellini del Metropolitano en Chorrillos.

Cuando se pusieron a escuchar a los usuarios, Polo encontró que había una preocupación por los accidentes, pero también por el riesgo de que les puedan robar el scooter, por lo que se pusieron a buscar una compañía para asegurar los equipos, pero también proteger a los usuarios frente a algún accidente.

“Tuvimos que cruzar las fronteras y contratar un seguro internacional que apostó por la marca y poder tener un seguro para nuestros usuarios”, precisó.

La expansión de cara al 2021

A pesar de lo poco preparada que estaba la ciudad de Lima para una gran cantidad de ciclistas y para tener vehículos de micromovilidad eléctrica como los scooters, Polo confía en que las municipalidades empezarán a darle más prioridad a estos medios de transporte, por lo que están evaluando crecer en nuevas líneas de negocio.

“Hace poco abrimos operaciones en Arequipa, que se presentó como una oportunidad de abrir oficinas en ese lugar porque ya conocíamos ese mercado. Antes de llegar a otra ciudad estamos buscando la forma de tener más líneas de negocio dentro del mismo Bee Perú, por ejemplo, estamos tratando de ampliar nuestros horizontes para ser también una empresa publicitaria”, adelantó.

Esta unidad de negocio se dedicaría solo a la publicidad en exteriores, tirada por triciclos y scooters eléctricos y la idea es que puedan llegar a todos los distritos de Lima Metropolitana.

“En el 2020 y en lo que resta de 2021, creo que Lima ha crecido en infraestructura de ciclovías en lo que tenía pensado crecer tal vez en diez años. Aun así, todavía estamos en vías de poder ser una ciudad con un sistema de ciclovías bien estructurado”, indicó.

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