Solo se certifica lo formal

En 1986, luego de preguntarse cómo se podía medir el tamaño de la economía informal peruana, un aún desconocido economista llamado Hernando de Soto les preguntó a varios organismos públicos cuánto fierro, cuánto cemento y cuánto ladrillo había consumido el mercado durante los diez años anteriores. Luego de conocer esas cifras, De Soto averiguó cuántos de esos productos habían sido utilizados en la construcción regulada y controlada por los municipios. Una vez obtenida dicha cifra, el hoy reconocido economista comparó ambos números y concluyó que la informalidad en la construcción era gigantesca. Y, en consecuencia, todos los empleos colaterales también.

Así nacieron el concepto de economía informal y el llamado “otro sendero”; es decir, el sendero escogido por los pobres para evitar que nuestro país cayera en manos de Sendero Luminoso.

A partir de entonces, los políticos de América Latina y de África subsahariana, las regiones del mundo con mayor informalidad, se enteraron que entre la legalidad y la ilegalidad existe una línea más o menos gruesa que permite la subsistencia de vendedores ambulantes y de taxistas, pero también de fabricantes de todo tipo de productos, entre los cuales hay medicamentos, vitaminas, suplementos nutricionales y cosméticos cuya elaboración sin supervisión pueden dañar la salud y hasta matar.

Conocedora de esa ambigüedad y, sobre todo, de la existencia de fabricantes inescrupulosos en su tipo de negocio, David y Felipe Novoa, fundadores de Teoma, la empresa de fabricación y comercialización vía redes de mercadeo de los productos más vendidos del Perú y América Latina decidieron certificar todos y cada uno de sus procesos de producción. Así, a mediados de 2017, el CEO David Novoa y el presidente ejecutivo Felipe Novoa instruyeron a sus ejecutivos a obtener en el más breve plazo las certificaciones BPM (Buenas Prácticas de Manufactura) y HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control). “Visitamos las instalaciones de sus fábricas para verificar la consistencia de la producción de alimentos, suplementos y otros, con el objetivo de lograr y asegurar la máxima calidad de todos sus productos y lograr así las certificaciones internacionales otorgadas”, expresó la ejecutiva comercial de la SGS (Societé Générale de Surveillance, Sociedad General de Vigilancia).

 

A partir de ese ya lejano 2018, Teoma ha certificado permanentemente sus fábricas y sus productos, alentando a sus competidores a hacerlo también al considerar que en un mercado maduro todos y cada uno de sus integrantes deben cumplir las normas que rigen las buenas prácticas empresariales.

“Espero que en el breve plazo los demás productores de suplementos nutricionales, aceites esenciales, alimentos para mascotas y cosméticos usen insumos certificados y elaboren dichos productos con higiene y cuidado. No más polvo de ladrillo, tintes falsificados ni envases sucios”, concluyó David Novoa, CEO de Teoma.

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