Viviana Rodríguez

Reduflación: un invento de los productores para estafar a los consumidores

"Si a ese nuevo tipo de estafa al consumidor le sumamos la llamada obsolescencia programada, la cual consiste en fabricar piezas vitales de automóviles, de electrodomésticos y de muchos otros productos de uso cotidiano que se malogran al llegar a cierto número de ciclos de encendido."

En noviembre del año 2016, antes que la Covid 19 desatara su guerra mundial contra el género humano, la multinacional Mondelez International, fabricante del ultra conocido chocolate Toblerone, decidió ensanchar el espacio entre los triángulos de chocolate de la famosa golosina, entregando menos por el mismo precio. Preguntado el portavoz de Mondelez en el Reino Unido por la decisión corporativa de la multinacional, este respondió en la cuenta de Facebook de la empresa: “Decidimos cambiar la forma para mantener el producto accesible para nuestros usuarios”.

Con esa pequeña nota, la compañía que produce en decenas de países las marcas de snacks más conocidas del mundo, como Oreo, Chips Ahoy!, Toblerone, Cadbury, Trident, Chiclets y Halls, le dio la partida de nacimiento a la reduflación, la práctica que vuelve “locas” a las amas de casa y hace más y más ricas a las empresas fabricantes de productos masivos, sobre todo en detergentes, aceites, condimentos, productos de limpieza y un largo etcétera.

Menos por más 

Desde las cuarentenas que obligaron al cierre temporal a una serie de negocios en todo el mundo, los fabricantes de productos de consumo masivo vieron reducirse sus enormes márgenes de ganancia, y, en lugar de mantener sus precios a la espera del fin de la pandemia, se pusieron rápidamente de acuerdo para castigar a los consumidores, trasladándoles todo el problema a los sufridos consumidores. Ese es el origen del problema que enfrenta a las asociaciones de consumidores del mundo entero contra los fabricantes abusivos.

La Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (ASPEC) continúa la campaña iniciada el año pasado, denunciando la práctica conocida como reduflación, la cual está extendida por todo el mundo. Dicha política consiste en reducir la cantidad, el tamaño o el número de unidades de un producto manteniendo o elevando su precio.

Si a ese nuevo tipo de estafa al consumidor le sumamos la llamada obsolescencia programada, la cual consiste en fabricar piezas vitales de automóviles, de electrodomésticos y de muchos otros productos de uso cotidiano que se malogran al llegar a cierto número de ciclos de encendido. En todo el planeta, solo el arsenal legislativo de la República Francesa ha logrado incluir prohibiciones expresas a esa práctica, aunque es difícil penalizar todo y al mismo tiempo.

Aunque en el Perú se tolera la reduflación siempre y cuando se informe la disminución del contenido en el envase, ASPEC considera que eso no es suficiente, ya que muchos consumidores no revisan minuciosamente las etiquetas y confían en recibir el contenido de siempre.

Por ello, ASPEC insta a las autoridades del Legislativo y del Ejecutivo a seguir el ejemplo de Francia y promulgar las normas que sean necesarias a fin de informar y alertar a los consumidores sobre la reduflación.

En el Perú la compañía de alimentos procesados Alicorp ya no produce botellas de aceites de un litro, sino de 900 mililitros en todas sus marcas: Primor, Cocinero, entre otras, también ha reducido el contenido de fideos Don Vittorio de 500 a 450 gramos

En la industria láctea ha sucedido otro tanto. El paquete de mantequilla Laive se ha reducido de 200 a 180 gramos, mientras la botella de yogurt bebible Gloria pasó de 1.9 a 1.7 kilogramos. Y así continua la larga lista de productos como agua, yogurt, gaseosas, cereales, mayonesa, margarina, papel higiénico, detergentes, champú, toallas de papel, pastas, pan de molde,

 

Viviana Rodriguez
Alicorp ya no produce botellas de aceites de un litro, sino de 900 mililitros en todas sus marcas

La reduflación recorrre el mundo 

Carrefour, la cadena de supermercados de origen francés, decidió un día combatir in situ a las empresas que reducen los tamaños de sus productos pero mantienen sus precios iguales. Para ese fin, Carrefour colocó avisos en los estantes para advertir a sus compradores sobre la shrinkflation (algo así como la reduflación, una mezcla de reducción con inflación). El aviso estaba dirigido, principalmente, contra el té helado Lipton, los chocolates Lindt y otros productos de Pepsico/Unilever, uno de los gigantes de la comercialización de bebidas no alcohólicas.

Consultado el director de comunicaciones con los clientes de Carrefour, este declaró a la prensa: “queremos poner presión a las empresas fabricantes para que mantengan precios bajos”.

En México, Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), le dijo a la BBC que en su país esta “tendencia afectaba a los productos de alto consumo en general” que son ofrecidos en presentaciones más pequeñas y en envolturas distintas a las originales. Se refería, fundamentalmente, a los panes, los snacks, los aceites, los cereales, los atunes los refrescos y los detergentes.

Vanesa Ruiz, la gerente general del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba, Argentina, también indicó que en su país se venía detectando la reduflación desde hace algún tiempo. “Muchas empresas realizan esto de forma paulatina como una forma de ahorro, porque esas reducciones pequeñas en cada producto significan un beneficio importante para ellas”, le dijo a BBC en Español.

Así como los gremialistas mexicanos y los argentinos se dieron cuenta que las bolsas de papas fritas venían llenas de aire, las latas de sopa se habían encogido y los paquetes, frascos y sachets de detergentes que se habían reducido, las amas de casa descubrieron que el papel higiénico, las servilletas y toallas de papel y demás productos de uso diario pesaban menos y eran más caras.

La indignación es mundial, porque la estafa es global, llámese shrinkflation en inglés o reduflación en castellano; además, la fórmula encontrada por los abogados corporativos de las multinacionales les dijo que la práctica era malsana, pero no ilegal, porque ninguna de las corporaciones había firmado un contrato de inamovilidad de precios con uno, varios, muchos o todos los consumidores.

Según la Asociación de Consumidores de Columbia Británica, la reduflación nació realmente en 1988, es decir hace treinta y tantos años, cuando la marca Chock Full o’Nuts redujo su lata de café de 455  a 368 gramos, y otros productores siguieron su (mal) ejemplo: la estafa de los productores a los consumidores había llegado para quedarse entre nosotros.

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Alicorp, aspec, Mondelez Internacional, poder legislativo, Reduflación

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