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[Música Maestro] Cuando apareció el boxset de cuatro CD The MOFO Project/Object hace veinte años, los fans de Frank Zappa pensamos que ya no había más que añadir con respecto a materiales inéditos de las sesiones de grabación de Freak Out!, el primer LP de The Mothers Of Invention. La caja fue lanzada para celebrar el 40 aniversario del álbum e incluía demos, tomas alternas y ensayos, prácticamente todo lo que pasó durante aquellos cuatro días de marzo de 1966 en que se grabaron las quince canciones que iniciaron de manera oficial la obra discográfica del guitarrista y compositor fallecido en 1993.
Sin embargo, hace un par de meses, se anunció el inminente lanzamiento de Freak Out! 60th Anniversary Edition, a través de un video en que Joe Travers, eximio baterista y, desde hace más de dos décadas, encargado de la curaduría de todas las grabaciones que el músico dejó -en la terminología zappesca se le conoce como “el vaultmeister” o “maestro de los sótanos”- conversa con John Polito, ingeniero de sonido a cargo de la restauración tecnológica de las cintas master y vinilos de la primera generación lanzada originalmente en junio de 1966.
La importancia de Freak Out!
Para poner la cosa en perspectiva, debemos entender que los niños, niñas y adolescentes que circulaban por el Sunset Strip en Hollywood durante el bienio 1965-1966 -los que escucharon Freak Out! como una novedad- deben tener actualmente entre 75 y 80 años. Era una época sin redes sociales, un cine de efectos especiales infantiles y rudimentarios y una televisión que no llegaba ni a las tres décadas de haber ingresado a los hogares promedio en Norteamérica. La diversión juvenil y los espacios de socialización estaban en calles, bulevares, parques, plazas y clubes nocturnos.
En ese mundo que ya no existe, los Beatles y los Rolling Stones eran las puntas de lanza más visibles de una invasión musical británica iniciada tres años antes mientras que, en la misma costa oeste, a una hora en avión, los Grateful Dead y los Jefferson Airplane ponían música a las comunas hippies pacifistas y en permanente vuelo lisérgico. En un abrir y cerrar de ojos, la morfología social gringa planteó bandos que, con las evidentes diferencias que impone cada época, reproducían muchos de los vicios sociópatas de hoy.
Por un lado, los niños bien de siempre, discriminatorios y superficiales, peleándose entre sí para alzarse con el título del “más popular”. Por el otro, los hippies y su arquetípica lucha contra todo lo establecido. Y en el fondo de ese entramado social, los más desarraigados, los que no encajaban en ninguna categoría, los “freaks” o “fenómenos”, usando el título de una oscura película de terror de 1932 que mostraba la dicotomía entre fealdad física y belleza interior, valiéndose para ello de figuras humanas contrahechas usadas como atracciones circenses. Esa base de la pirámide social adolescente jamás imaginó que un compositor intelectualmente calculador había decidido convertirse en voz y rostro de su ninguneado colectivo, para desmayo del establishment que los consideraba manipulables y tontos.
Frank Zappa y las madres de la invención
En el encarte interno del LP doble original, Frank establecía el concepto detrás del título. “¿Qué es “freaking out”? En un nivel personal, es el proceso mediante el cual un individuo se deshace de normas anticuadas y restrictivas de pensamiento, vestimenta y etiqueta social para expresar creativamente su relación con su entorno inmediato y la estructura social en su conjunto. Individuos menos perceptivos se han referido a quienes hemos elegido esta manera de pensar y sentir como «bichos raros (freaks)». De ahí el término”.
De esta forma, estableciendo modificaciones semánticas a su antojo –en esa época la expresión “freak out” se usaba para describir la reacción negativa a una droga de mala calidad – “un mal viaje”- y actualmente puede ser, dependiendo del contexto, sinónimo de “enloquecer”, “perder el control” o “asustarse mucho”-, Zappa explica la nueva categoría de comportamiento social para congregar en torno a ella a un conjunto desorganizado de jóvenes al margen de lo socialmente aceptable, sin representación en la cultura de masas y reforzó su identidad con música lo suficientemente original para adaptarse a su particular forma de ver la vida.
The Mothers Of Invention era la prolongación de The Soul Giants, un grupo de covers al que Zappa se había unido como baterista en 1965. Poco después, tomó el control y conminó a la banda, entonces un septeto, a solo tocar sus composiciones, pasando de la batería a la primera guitarra. El conocido productor Tom Wilson vio tocar a The Mothers en el circuito subterráneo de Los Angeles y les consiguió un contrato para grabar con el afamado sello Verve Records. Wilson, célebre por sus trabajos con Simon & Garfunkel, Bob Dylan, entre otros, pensó que se trataba de “una banda de blues de músicos blancos”.
La fiesta de los freaks
“En un nivel colectivo -prosigue Frank- cuando un grupo de “freaks» se reúne y se expresa creativamente a través de la música o el baile, generalmente se le llama un “freak out”. Los participantes, emancipados de nuestra tradicional esclavitud social nacional y vestidos con sus atuendos más inspiradores, hacen realidad todo el potencial que poseen para la libre expresión”.
Eran las épocas más efervescentes de la cultura de la droga y el rock psicodélico que tuvieron su punto culminante en el Festival de Woodstock. De hecho, en documentales previos al megaconcierto neoyorquino, como Mondo Hollywood (1967) o You are what you eat (1968), se muestra ampliamente el estilo de vida y, sobre todo, la forma en que las tribus “freaks” llevaban a cabo sus desenfrenados bailes. Zappa y The Mothers aparecen como uno de tantos integrantes de aquella escena artística.
Tom Wilson había conseguido un presupuesto muy bueno que incluía a notables músicos de apoyo, orquesta e instrumentos rentados. Entre el 9 y el 12 de marzo, el quinteto base usó los estudios TTG de Hollywood a su gusto, pero no estuvieron solos. Invitaron a una enorme compañía urbana informal que llenó de coloridas ropas, gritos desaforados y extravagantes desenfrenos colectivas las sesiones, bajo la atenta mirada y dirección de su nuevo líder. Esas sesiones de grabación -que quizás algún día salgan en video, crucemos los dedos para que Travers las encuentre- fueron definitivamente una fiesta de freaks.
Freak Out! El álbum
La carátula con estética de pop-art, psicodelia y comic sugiere una actitud irreverente y misteriosa, un diseño de alto impacto visual aun para esa época de inagotable creatividad. Muchos consideran a Freak Out!, publicado el 27 de junio de 1966, el primer álbum doble de la historia del rock, aunque en realidad ese puesto lo ostenta el Blonde on blonde, séptimo LP de Bob Dylan, que apareció una semana antes.
Además del quinteto integrado por Frank Zappa (voz, guitarra, 25 años), Ray Collins (voz, pandereta, 30), Roy Estrada (voz, bajo, 23), Jimmy Carl Black (batería, 28) y Elliot Ingber (guitarra, 25), participaron en la grabación otras 36 personas presentadas como The Mothers’ Auxiliary.
La instrumentación adicional incluye sección de cuerdas, metales y xilófonos, mientras que el elenco estrafalario bailaba y cantaba en los alrededores, bajo el sobrenombre The United Mutations, otra de las primeras frases del glosario de la continuidad conceptual, principio artístico creado por el guitarrista y compositor según el cual cada disco, señal, mensaje o referencia hacen parte de un único cuerpo de trabajo a lo largo del tiempo.
En líneas generales, es un disco de pop-rock psicodélico, con fuertes influencias de doo-wop, R&B clásico y blues. Pero también se nutre de innovadores procesos de grabación, alteración de sonidos y extractos de música orquestal sinfónica. En varias canciones, Zappa y Collins usan el kazoo, instrumento de juguete inventado en Estados Unidos en el siglo XIX que suena como una corneta, muy usado en el jazz de vaudeville durante los años treinta. En la música hispanoamericana, suelen escucharse kazoos en las comparsas carnavalescas de España y Uruguay. El conjunto argentino de instrumentos informales Les Luthiers también usa masivamente los kazoos en sus grabaciones de humor musical.
Las canciones de Freak Out!: Disco 1
Las once canciones del primer disco, escuchadas a la primera, son bastante convencionales, entre baladas y temas de medio tiempo en estilo de surf-rock con mucho eco y guitarras superpuestas, que remiten a los primeros Beach Boys e incluso hay guiños a los Beatles (Anyway the wind blows) y los Stones (Hungry freaks, daddy). En las letras aparece el estilo agudo y sarcástico que distinguió a Zappa durante toda su carrera. Cada tema contiene ácidas burlas al estilo de vida de los jóvenes y sus formas de relacionarse, intercaladas con manifiestos respecto de la naturaleza extraña y, de alguna forma, no apta para el público convencional, del grupo.
Esto queda claro en la “carta” que Suzy Creamcheese -personaje ficticio que sería central en la mitología futura de The Mothers Of Invention- publica en la contraportada: “Estos Mothers están locos. Se nota por su ropa. Un tipo lleva collares de cuentas y todos huelen mal. Íbamos a contratarlos para un baile después del partido de baloncesto, pero mi mejor amigo me advirtió que nunca se sabe cuántos van a venir… A ninguno de los chicos de mi colegio le gustan estos Mothers, especialmente desde que mi profesor nos explicó el significado de sus letras…”
Al segundo grupo pertenecen, además de la mencionada Hungry freaks, daddy, con venenosos dardos a la sociedad, el consumismo y el sistema educativo de su país, están Motherly love y You’re probably wondering why I’m here, mientras que I ain’t got no heart y I’m not satisfied -ambas con notables arreglos orquestales- discurren como un desapego amargo de toda la cursilería de las canciones de amor de su época.
Bastante R&B y doo-wop para los temas en que la sátira alcanza los primeros niveles de genialidad de Frank, como Go cry on somebody else’s shoulder, You didn’t try to call me -el monólogo al final es imperdible, imitando el punto de vista de una joven a la que no la vuelven a llamar después de la primera cita- o How could I be such a fool?, con arreglos sinfónicos que la hacen sonar, por instantes, grandiosa.
Disco 2: Del rock and roll a la música concreta
Wowie zowie es una canción infantil –“cuidadosamente diseñada para atraer a los oyentes de 12 años”- con simpáticas líneas de piano a cargo del chamán Dr. John, mientras que Who are the brain police? es la primera clarinada de la oscura experimentación escondida detrás de una onda más o menos predecible, además de ser un título de furiosa actualidad. Los gritos en la sección intermedia, el extraño tiempo de vals, las preguntas indescifrables y la críptica frase “I think I’m gonna die!” (“creo que voy a morir…”) repetida una y otra vez en medio del caos sonoro, casi hacen a Tom Wilson arrepentirse de haberlos contratado. En el 2011 apareció el boxset en vivo Carnegie Hall, con una versión totalmente diferente de este tema, durante el periodo 1970-1971.
El segundo vinilo inicia con uno de los temas más representativos de toda la discografía de The Mothers Of Invention, Trouble every day. La canción narra los sucesos luctuosos de agosto de 1965 en el barrio Watts, al sur de Los Angeles -conocidos en la historiografía periodística norteamericana como “The Watts Riots”- pero desde el punto de vista de la hipocresía que Frank detecta en la cobertura televisiva de este hecho en que la brutalidad policial dejó como saldo más de 30 muertos y centenares de detenidos, la mayoría afroamericanos.
Pero si Trouble every day todavía suena más o menos normal, con riffs y solos en clave de blues, lo que sigue es tan absolutamente inesperado que, en plena época de nacimiento del verano del amor, las protestas contra la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles, debe haber sonado como algo proveniente de otra galaxia.
Help I’m a rock combina un psicótico tiempo de vals con extrañas frases en un idioma ininteligible y cierra con descarnadas críticas a la policía. Por su parte, It can’t happen here incluye cantos grupales deliberadamente desentonados, manipulación de cintas, un intermedio de jazz, además de gemidos y otros efectos que van desde una coda vocal rocanrolera –“dedicada a Elvis Presley”- y referencias a la obra Ionisation (1933), del compositor franco-norteamericano Edgard Varèse (1883-1965), uno de los principales referentes sinfónicos de Zappa. It can’t happen here además nos presenta oficialmente a Suzy Creamcheese, en un diálogo sugerente previo al collage sonoro The return of the son of Monster Magnet, que ocupa todo el lado B del segundo disco.
Un álbum que marcó a su época
Cuando Paul McCartney escuchó Freak Out! -cuenta su biógrafo Barry Miles- decidió hacer algo similar, embarcándose en la creación del concepto inicial del disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, grabado entre diciembre de 1966 y abril de 1967. Asimismo, McCartney se habría inspirado en Freak Out! -específicamente en The return of the son of Monster Magnet- para componer Carnival in light, experimento de casi 15 minutos que los Beatles nunca lanzaron oficialmente, presentado en algunos eventos públicos de música vanguardista durante 1967.
El mismo año del lanzamiento de su debut discográfico,, Frank Zappa se convirtió en un músico muy solicitado. Los meses siguientes tuvo diversos trabajos como compositor, productor y guitarrista, apareciendo en el quinto LP de los británicos The Animals (Animalism, 1966) y apoyando la carrera musical del actor Burt Ward, recordado por su papel de Robin en la versión televisiva de Batman, con canciones como Orange colored sky, Boy Wonder I love you, entre otras. Asimismo, The Mothers Of Invention fueron la banda que acompañó al comediante Lenny Bruce en su última actuación, en junio de 1966, dos meses antes de su fallecimiento a los 40 años.
Zappa nunca dejó de tocar las canciones de Freak Out! Cuatro de sus canciones fueron regrabadas por The Mothers Of Invention para el LP Cruising with Ruben & The Jets (1968) y luego recopiladas por Joe Travers en el CD Greasy love songs (2010). Trouble every day, retitulada More trouble every day, fue uno de los temas centrales del periodo 1973-1976, cuya versión oficial en vivo podemos encontrar en el álbum Roxy & elsewhere (1974). En los ochenta, rearregló I ain’t got no heart para el disco en concierto Tinseltown rebellion (1981) y luego la colocó en la lista de canciones de lo que fue su última gira, en 1988, como podemos escuchar en este enlace.
¿Qué contiene Freak Out! 60th Anniversary Edition?
La edición especial por el 60 aniversario del Freak Out!, está conformada por seis vinilos, cinco discos compactos más un libro con fotos y ensayos sobre este influyente álbum y los nuevos procesos aplicados a las grabaciones, todo empaquetado de manera especial respetando los diseños de carátula, información interior y una reedición del mapa del área del Sunset Strip donde pululaban las comunidades “freaks” que venía en el empaque original.
El reluciente boxset incluye conciertos de The Mothers Of Invention, realizados en el teatro Fillmore de San Francisco entre los meses de febrero y junio de 1966. Se trata de una nueva joya para los seguidores de la vasta obra de Zappa, esta vez concentrada en el lugar donde todo comenzó.
Freak Out! 60th Anniversary Edition es el complemento ideal para The MOFO Project/Object (2006) y el extraordinario disco en vivo Zappa ’66 Vol. 1: Live at TTG Studios, publicado en mayo de este año, que captura al grupo casi a finales de ese año, un brevísimo periodo en el que Ingber fue reemplazado por el guitarrista Del Casher -inventor de la pedalera wah-wah- y acababan de unirse el tecladista Don Preston y un segundo baterista, Billy Mundi, un eslabón intermedio hacia la conformación definitiva de la banda que produjo álbumes clásicos como Absolutely free (1967), We’re only in it for the money (1968) o Uncle meat (1969). Esta colección de edición limitada permite nuevos descubrimientos de la etapa fundacional de uno de los cuerpos de trabajo musical más importantes surgidos en los Estados Unidos.







