Semana Santa musical: Dos títulos emblemáticos

“A mitad de camino entre los fiesteros, que ya deben estar lo suficientemente sazonados como para participar en los clásicos reportajes de mañana sobre las juergas playeras por el fin de semana largo, y los “piadosos” políticos que deberían arder por combustión espontánea cada vez que comulgan o se golpean el pecho en la Catedral de Lima o en Ayacucho, en las misas a las que suelen asistir en estos días; podemos dedicarnos a recordar aquellas composiciones, desde distintas épocas e inspiradas en los relatos bíblicos, crearon momentos musicales impactantes y sobrecogedores…”

Hoy es Sábado de Gloria -aunque ya nadie lo llama así ¿verdad?- y, a mitad de camino entre los fiesteros, que ya deben estar lo suficientemente sazonados como para aparecer, como se debe(zampados hasta su mano), en los clásicos reportajes que saldránmañana sobre las juergas playeras por el fin de semana largo, y los “piadosos” políticos que deberían arder por combustión espontánea cada vez que comulgan, se golpean el pecho en la Catedral de Lima o en Ayacucho, o pasan por la puerta de alguna iglesia; podemos dedicarnos a recordar aquellas composiciones que, inspiradas en los relatos bíblicos y desde distintas épocas, crearon momentos musicales inolvidables y sobrecogedores.

Algunos pueden pensar en Bach o en Haendel, en Neal Morse o en Stryper, en los boleros evangélicos de Iván Cruz o las plegarias pop-rock monetizadas de Jesús Adrián Romero. Como ocurre con tantos otros géneros artísticos, después de varias décadas de producciones musicales, hay para todos los gustos y sensibilidades. Hoy vamos a referirnos a dos títulos emblemáticos de la Semana Santa musical: una ópera-rock que marcó a varias generaciones en distintos idiomas, por sus conexiones con la estética y filosofía hippie; y una pieza sinfónica-coral que fue fondo para la película más descarnada sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, estrenada hace ya dos décadas.

Jesucristo Superstar (1970): Un clásico que conecta rock y religiosidad

¿Quién no ha visto, en colegios o grupos parroquiales de barrio, alguna representación de esta icónica obra del teatro musical? Desde actuaciones austeras y amateurs hasta producciones profesionales de enormes presupuestos, Jesucristo Superstar conserva su irreverente propuesta, 53 años después de haber sido estrenada en Broadway, en octubre de 1971.

Sin embargo, lo que pocos saben es que la famosa ópera-rock apareció primero en 1970, como un álbum doble para luego convertirse en libreto a ser interpretado por actores. Los británicos Tim Rice (79, letra) y Andrew Lloyd Webber (76, música) compusieron esta obra conceptual sobre la última semana de la vida pública de Jesús,interpretando libremente las clásicas historias de los Evangelios canónicos.

La voluptuosidad y desenfreno de la contracultura hippie definieron el guion de Jesus Christ Superstar, que significó un cambio radical frente a las clásicas representaciones de temas bíblicos en las artes escénicas y musicales, en las que primaba el recato y la épica espiritualidad, como en las películas de Cecil B. de Mille. La versión fílmica, dirigida por Norman Jewison en 1973 y protagonizada por los actores y cantantes Ted Neeley (80) e Yvonne Elliman (72), desató iras santas que la acusaron de hereje, blasfema y lujuriosa.

Musicalmente hablando, Jesus Christ Superstar contiene interesantes arreglos para orquesta, coros y grupo de rock, entre lo psicodélico y lo sinfónico. The Grease Band -Allan Spencer (bajo), Bruce Rowland (batería), Neil Hubbard y Henry McCullough (guitarras)-, conocidos por haber acompañado al vocalista inglés Joe Cocker (1944-2014) en Woodstock, se encargó de la base rockera mientras que la orquesta de los prestigiosos estudios Decca fue dirigida por el mismo Lloyd Webber, uno de los compositores de obras musicales más reconocidos del mundo.

El principal atractivo del disco son los vocalistas, todos en el primer momento de sus carreras: En el papel de Jesús estuvo Ian Gillan, quien había ingresado un año antes a Deep Purple, banda con la que alcanzaría fama y fortuna a nivel mundial. Como María Magdalena se luce Yvonne Elliman, cantante hawaiiana que, luego de participar en los primeros montajes teatrales y cinematográficos de esta obra, se hizo mundialmente conocida con su versión del tema disco If I can’thave you, composición original de los Bee Gees para la banda sonora de la recordada película Saturday Night Fever (1977, la que convirtió en megaestrella al actor John Travolta).

Asimismo, destacan Murray Head como Judas Iscariote, Victor Brox y Brian Keith en los papeles de Caifás y Anás, y John Gustafson, como Simón el Zelota. Head tuvo éxito radial en 1985 con el temaelectropop One night in Bangkok, mientras que Gustafson es conocido entre los fanáticos más profundos del hard-rock clásico como bajista y vocalista de Quatermass, grupo que editó un único LP en 1970 que pasó a la historia por contener la versión original de Black sheep ofthe family, uno de los temas del álbum debut de Rainbow, el grupo que armó Ritchie Blackmore tras su salida de Deep Purple en 1975. Por su parte, el fallecido Barry Dennen, conocido por ser parte del elenco de la versión cinematográfica de otro recordado musical, Fiddler on the roof (1971), interpretó a Poncio Pilatos.

La vigencia de esta obra se sostiene en la calidad de sus composiciones: los leitmotiv centrales son Overture y Hossana, presentes en distintas variaciones, intensidades y acentos. Esta y otras técnicas del teatro musical, como el llamado y respuesta de dos coros –The templeWhat’s the buzz/Strange thing mystifying– o el tema en clave de vaudeville –Herod’s song (Try it and see), son usadas por Lloyd Webber de forma dosificada y precisa para no cansar al oyente. Temas como Gethsemane (I only want to sayI don’t know how tolove him se han convertido en himnos modernos por las potentes interpretaciones vocales de Gillan y Elliman, pero hay otras canciones igualmente valiosas como Everything’s alrightSuperstar o Judas death, en la que se repite la melodía de This Jesus must die, con otra letra y en una tonalidad diferente a la cantada por Brox, quien fuera integrante de The Aynsley Dunbar Retaliation -el combo de blues-rockliderado por el legendario baterista que trabajó para John Mayall, Frank Zappa, Journey, etc.-, entre 1968 y 1970.

El impacto de Jesus Christ Superstar fue tan grande que existen grabaciones distintas hasta en 48 idiomas, siendo una de las más conocidas la versión en español de 1975. La traducción y adaptación de los textos, hecha por los españoles Jaime Azpilicueta e Ignacio Artime había tenido algunas representaciones locales, pero su repercusión fue nula debido a la censura durante los últimos años del régimen franquista. El baladista y cantautor Camilo Sesto, entonces con 29 años y cinco exitosos discos publicados, invirtió 12 millones de pesetas para una gigantesca producción, con orquesta, coros, vestuarios y banda en vivo, que fue presentada durante medio año en el Teatro Alcalá Palace de Madrid. La correspondiente versión en LPse convirtió en un clásico de la música en español, gracias a las emocionantes interpretaciones de Camilo Sesto, Teddy Bautista y Ángela Carrasco en los papeles de Jesús, Judas y María Magdalena, respectivamente.

Los segmentos rockeros estuvieron a cargo de Los Canarios, conocida banda de jazz-rock de entonces, integrada por Antonio García de Diego (guitarras), Christian Mellies (bajo), Matías Sanveillán (piano, teclados), Alan Richard (batería) y el propio Teddy Bautista quien se encarga de la dirección musical, pianos y teclados. Aquella primera temporada de Jesucristo Superstar es considerada uno de los máximos momentos del teatro español, con llenos totales y ovaciones cerradas en cada una de sus funciones.

En cuanto al disco, también tuvo gran repercusión comercial, con singles como Getsemaní y Es más que amor, versiones en nuestro idioma de Gethsemane (I only want to say) y I don’t know how to lovehim, respectivamente, que sirvieron para consolidar la ascendente carrera del cantautor español y hacer conocida a la joven dominicana, en su primer trabajo profesional. Esta versión de Jesucristo Superstar es, hasta ahora, el insumo principal para todos aquellos que se animan todavía a representarla durante la Semana Santa, y se hizo muy popular entre estudiantes católicos de todo el mundo hispano.

En el año 2012 se estrenó una nueva versión de la obra, con elenco seleccionado a partir de un programa de competencias producido por Andrew Lloyd Webber, Superstar. Con una puesta en escena modernizada y la participación de cantantes como Ben Forster (Jesús), Tim Minchin (Judas) y la ex-Spice Girl Mel C (María Magdalena), Superstar salió de gira durante casi un año.

La Pasión de Cristo (2004): Acordes para sublimar la violencia

Cuando esta polémica y, por momentos, escalofriante película se encontraba en proceso de edición, Mel Gibson pensó presentarla sin música, una decisión que habría hecho mucho más difícil verla. El director pensaba que una sofisticada y convencional partitura sinfónica no tenía mucha relación con la patética crudeza de las imágenes del film que este año cumple dos décadas. Recuerdo haber estado en la función de estreno con dos queridísimos amigos y haber salido de la sala estupefactos, casi sin poder hablar.  

La desgarradora tensión del largometraje necesitaba con urgencia un balance sonoro. Por ello, Gibson inició la búsqueda de un compositor para la música de fondo que requería esta angustiante, oscura y sangrienta versión de los últimos días de Jesucristo. Su elección sorprendió a más de un experto en bandas sonoras: el californiano John Debney (67), musicalizador habitual de las producciones de losEstudios Disney, el universo Marvel y de canales infantiles como Nickelodeon y Hannah-Barbera.

El resultado, no obstante, es definitivamente notable. Debney quedó muy impactado tras visualizar The Passion of the Christ y, pocos meses después, entregó una pieza musical de extraordinaria y ominosa belleza, capaz de conmover y, a un tiempo, distraer al espectador lo suficiente como para soportar el estremecedor realismo con la que el también director de Braveheart (1995) y Apocalypto (2006) decidió acometer esta historia, decidido a romper con la imagen idealizada e indolora que tiene el común de los creyentes sobre lo que habría sido el paso de Jesús por la tierra, sus padecimientos y humillaciones, tal y como nos las cuenta la tradición católica desde que tenemos uso de razón.

Durante los momentos más violentos escuchamos coros de largas notas cantadas en latín y arameo que acarician el alma, llenando los breves espacios entre golpe y golpe, que sirven para amortiguar la brutalidad mostrada en las pantallas. Aun cuando estos recursos no eran nada nuevo en la cinematografía mundial para el año 2004, el hecho de que se aplicara a un personaje como Jesucristo afectó mucho a la sensibilidad de muchas personas criadas en el Catolicismo que veían el relato bíblico sin aproximarse ni siquiera levemente a cómo se habrían sentido esas escenas.

Según crónicas previas al estreno, Gibson solicitó que la música para The Passion of the Christ fuese lo más cercana posible a la que se hacía en esa época, para seguir la línea hiperrealista de las imágenes, locaciones y el idioma utilizado para los diálogos. Para acercarse a este objetivo, Debney combinó en su partitura potentes arreglos orquestales con voces sublimes y tremebundas -a cargo del Coro Filarmónico de Transilvania (Rumania), sutiles ambientaciones electrónicas e instrumentos solistas, en función de la naturaleza trágica y depresiva de esta película, hasta hoy motivo de múltiples polémicas.

Debney y Gibson -quien participó de los coros en diversas secciones traducidas al arameo por dos sacerdotes- usaron, además de la orquesta, dirigida por el experimentado Nicholas Ingman (75), un elenco de solistas expertos en instrumentos ancestrales como ouds, erhus (cuerdas), douduks, flautas de bambú (vientos) y otros, muy comunes en la música de Turquía, Armenia, China y diversos países de la Península Balcánica (Serbia, Bosnia, etc). Asimismo, es destacable la voz de Tanya Tsarouska, cantante nacida en Macedonia que, ese mismo año, también participó de la banda sonora de Troy, película en la que Brad Pitt interpreta el papel de Aquiles en una lectura posmoderna de la histórica guerra de Troya, narrada originalmente por Homero. Tsarouska -o Carovska como figura en su primer disco en solitario No record or wrong (2010), en clave de pop y música folk de su país– aparece en secuencias como Peaceful butprimitive procession, The olive garden/Night sky o Mary goes toJesus.

Entre otras composiciones notables de esta partitura original que fuera nominada al Oscar ese año, podemos mencionar Song of complaint,Crucifixition/Raising the cross, Flagellation/Dark choir, el mejor ejemplo del contrapeso entre imágenes violentas y musicalización suave; o los temas iniciales The olive garden/Night sky/Bearing thecross, que generan una atmósfera de oscura incertidumbre, con sonidos influenciados por artistas como Dead Can Dance o Deep Forest, llevando un paso más adelante el logro artístico alcanzado porPeter Gabriel con Passion, banda sonora que escribió para el largometraje The last temptation of Christ, también fuente de encendidos debates tras su estreno en 1989.

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Jesucristo Superstar, La Pasión de Cristo, Semana Santa, Viernes Santo

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