Pie Derecho

Brutal tomografía de la mediocridad palaciega

“Lo mejor que le podría pasar al país es que acabe este suplicio y se reinicie la política nacional con nuevas elecciones generales que incluyan al Congreso”

El escándalo de los Rolex ha tenido como virtud secundaria poner de relieve los entresijos del poder, las entrañas mediocres de un gobierno endeble, precario y torpísimo hasta extremos impensados.

Empezó con la mentira presidencial respecto de su procedencia (“son de antaño”), la obstaculización a la justicia al negarse a recibir a los fiscales que buscaban la visualización de las joyas, las disfuncionales y desafortunadas declaraciones de buena parte de su gabinete ministerial (¿no son capaces de armar un comité de crisis?), la reacción destemplada frente a un justificado allanamiento, la aparición inusitada de la presidenta con el comando conjunto de las Fuerzas Armadas en las escalinatas de Palacio y que el Premier -abogado él- diga que se trató de un “acto político” (¿?), el inmenso silencio de la primera mandataria para explicarle al país el asunto o brindarle una narrativa creíble.

Un incidente coyuntural ha escalado hasta niveles insospechados por culpa exclusiva de una gobernante que no tiene el empaque de atender una tormenta que empezó pequeña y ha crecido hasta niveles que hacen zozobrar la nave gubernativa.

Frente a ello vuelve a surgir la inquietud respecto de si se debe o no recortar el mandato presidencial, a través de una renuncia o de una vacancia. No creo que ninguna de las dos se produzca y que seguiremos soportando la medianía de un régimen que no augura ningún buen resultado en ninguna política pública, pero no por ello podemos dejar de expresar nuestro parecer respecto de que lo mejor que le podría pasar al país es que acabe este suplicio y se reinicie la política nacional con nuevas elecciones generales que incluyan al Congreso. No hay necesidad de prolongar la agonía hasta el 2026, abonando el terreno a favor de los candidatos radicales disruptivos.

Cada Rolex que surge son cien mil votos para Antauro y compañía. Cada dislate presidencial y exabrupto congresal (percibida por la población como una coalición derechista) hace crecer las posibilidades de una izquierda que debió haber quedado sepultada luego del sainete golpista y corrupto de Pedro Castillo.

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dinaboluarte, piederecho, Rolex

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