Pie Derecho

¿Dictadura cívico-militar?

“Fue inaceptable la reacción represiva que casi 60 muertos causó en los inicios de la protesta, pero es abusivo atribuir política o penalmente la responsabilidad de esos muertos a la presidenta Boluarte”

Calificar al gobierno democrático y constitucional de Dina Boluarte de “dictadura cívico militar” es un capricho político convertido en monserga por parte de la izquierda peruana, que carece de narrativa ideológica y tecnocrática y ha decidido por ello, con éxito, dedicarse al juego fácil de hacer política en base a etiquetas, memes o caricaturas.

Claro, el régimen les ha regalado pintura para la banderola al haber cometido la inaceptable reacción represiva que casi 60 muertos causó en los inicios de la protesta, pero es abusivo atribuir política o penalmente la responsabilidad de esos muertos a la presidenta Boluarte. Hay responsables penales y hay que investigarlos y sancionarlos con rigor, hay también responsables políticos y no solo fue el ministro del Interior, que fue sacado de su cargo a los pocos días (el premier Alberto Otárola también debió haber salido del gabinete, dada la magnitud del hecho).

Pero de allí a sostener que en el Perú la democracia ya no existe, que no hay independencia de poderes, que el Congreso no funciona autónomamente del Ejecutivo (se zurró en su pedido de adelanto de elecciones), o que ocurre lo propio con la Fiscalía, el Poder Judicial o el Tribunal Constitucional (que ha dado varios fallos contrarios a los intereses del Ejecutivo), es un despropósito intelectual que solo busca lemas de propaganda que alienten el activismo de la protesta y que, lamentablemente, son creídos por un sector de la población.

Boluarte no ha sabido plantear una estrategia de diálogo político con los sectores alzados, es verdad, pero más califica de torpeza que de propósito autoritario. Nos han calificado internacionalmente como régimen híbrido (cosa que también utiliza la izquierda como munición), pero cuando se lee correctamente el informe que otorga esa calificación, uno se percata de que ello es principal responsabilidad de los estropicios cometidos por Pedro Castillo incluyendo su mamarrachento intento de golpe de Estado, antes que del gobierno actual.

Vivimos en una democracia fallida, sí, sin duda. ¿Es responsabilidad de Boluarte? Es demagógico decirlo. Es culpa de los mediocres gobiernos de la transición que no hicieron reforma alguna, incluyendo las políticas y electorales, que hubieran afianzado la precaria democracia que nos gobierna y que solo puede exhibir como galardón la sucesión constitucional ininterrumpida desde el 2000.

La del estribo: han repuesto, y es imperdible verla para los amantes del teatro, la obra clásica La vida es sueño, de Pedro Calderón de la Barca. Con un elenco formidable y una dirección calificada, es una oportunidad de oro para apreciar buen teatro. Va en el Municipal del 23 de marzo al 9 de abril, de jueves a domingo.

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Dina Boluarte, Perú

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