Juan Carlos Tafur

La gota de la vacancia que puede horadar la piedra

“La oposición de derecha y de centro del Congreso no parecen tomarse en serio la urgencia de que Castillo salga de Palacio y culmine la destrucción del Estado que su gobierno está perpetrando y que de continuar hasta el 2026 dejará un país con un Estado en escombros”

Las nuevas revelaciones fiscales de colaboradores que señalan que del dinero que habría sido dado al exministro Juan Silva, 50 mil eran para el presidente Castillo y que éste habría recibido sumas adicionales, añadidas a las denuncias periodísticas que comprometen a la familia directa del primer mandatario en entuertos de licitaciones y conflictos de interés, configura un escenario que justificaría plenamente que el Congreso insista una vez más con una iniciativa de vacancia por incapacidad moral permanente del gobernante de Palacio.

Será difícil que prospere, igual como sucedió con las anteriores, porque el inquilino de Palacio ha logrado armar una red de protección parlamentaria que hace casi imposible conseguir los 87 votos que se necesitarían para vacarlo (allá los ingenuos que crean que Perú Libre y Vladimir Cerrón podrían votar porque Castillo salga del poder y los deje sin sus jugosas cuotas ministeriales).

 

Pero tarde o temprano la gota puede horadar la piedra. Algunas de las facciones en que se ha dividido la izquierda en el Parlamento podrían reflexionar y concluir que ya estuvo bueno tanto escándalo moral alrededor de la figura presidencial y que sería mejor para el país cortar por lo sano y dar paso a nuevas elecciones que redefinan el escenario electoral.

En el peor de los casos, una nueva iniciativa de vacancia, de fracasar, serviría para poner en evidencia que las bancadas de izquierda, incluyendo a la de Nuevo Perú (hoy Cambio Democrático), siguen metidas de pies y patas con el desprestigiado régimen que nos gobierna, lo cual, políticamente hablando, es relevante.

 

Por principio, la oposición debe insistir en este propósito, aunque la derecha, en lugar de hacer de ello una causa política central, se ha dedicado en los últimos tiempos a votar al unísono con Perú Libre, al extremo de que ahora hay coqueteos para que Fuerza Popular y la izquierda vayan de la manito a la Mesa Directiva.

La oposición de derecha y de centro del Congreso no parecen tomarse en serio la urgencia de que Castillo salga de Palacio y ponerle así fin a la destrucción estatal que su gobierno está perpetrando y que de continuar hasta el 2026 dejará un Estado en escombros, generando a su vez, un ánimo ciudadano propicio para aventureros radicales, antes que para propuestas moderadas o sensatas. Mientras más tiempo pase Castillo en Palacio, menos chances electorales tendrán en el futuro el centro o la derecha.

 

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Gobierno, Vacancia

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