Juan Carlos Tafur

No menospreciar a Antauro

“El centro y la derecha deberían presentar, pues, tres o cuatro candidatos, no más, que capitalicen, cada uno de los dos finalistas, alrededor del 35% del electorado o más, como las encuestas de autodefinición ideológica señalan”

Muchos analistas y políticos están convencidos de que es una exageración hablar del riesgo de que un político radical y disruptivo, sentenciado por el asesinato de policías, como es Antauro Humala, pueda tener alguna posibilidad en las próximas elecciones.

En principio, podría no faltarles razón. Una figura como la de Antauro asusta y no convoca adhesiones, salvo en sectores muy radicalizados del país, que no son la mayoría. Pero el centro y la derecha se están encargando, ellos, por propia mano, de generar las condiciones para que esa posibilidad se plasme en la realidad.

Antauro Humala, en el mejor de los casos, debiera quedar tercero o cuarto lugar en las elecciones venideras. De hecho, la tiene fácil en la conquista del voto izquierdista (que es de alrededor del 25% del país), porque va a tener al frente a Verónika Mendoza, perdedora nata en cuanta contienda electoral haya, por sus serios problemas de liderazgo y consistencia ideológica y política.

Con eso no le alcanzaría para ingresar a las lides definitorias, pero para asegurar que ello no ocurra se supone que el centro y la derecha deberían presentar, pues, tres o cuatro candidatos, no más, que capitalicen, cada uno de los dos finalistas, alrededor del 35% del electorado o más, como las encuestas de autodefinición ideológica señalan.

Del centro se asoman con más posibilidades Jorge Nieto, Francisco Sagasti y también César Acuña (sobre todo, si hace una buena gestión como gobernador regional de La Libertad). De la derecha, Roberto Chiabra y Ricardo Márquez. Por supuesto, faltan cuatro años para las elecciones y estos nombres pueden variar y surgir nuevos rostros (Rafael Belaunde, Reynaldo Hilbck, Carlos Anderson, etc.), pero lo que debería quedar absolutamente claro es que no puede haber la aglomeración de candidaturas que hoy en día existen (!hay por lo menos 25 personas tanteando esa posibilidad, solo del centro y la derecha!).

Si ello no se corrige, tendremos a Antauro Humala en la segunda vuelta y allí cualquier cosa puede ocurrir, porque primarán los factores emotivos y particularmente los ánimos antisistema, antiestablishment, antilimeños, anticentralistas, que ya le permitieron a un pésimo candidato como Pedro Castillo, ganar las elecciones. En los tramos finales, los factores ideológicos pasan a un segundo plano.

Acaso no sería una idea peregrina que tanto el centro como la derecha organicen una suerte de elecciones primarias que definan quiénes serían los candidatos con mayores respaldos y posibilidades. Permitir que nuevamente la izquierda se haga del poder nos conduciría inexorablemente a un mayor y quizás irreversible deterioro de la democracia y de las libertades económicas.

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