Juan Carlos Tafur

¿La vacancia vendrá?

“Castillo está al borde de una situación que un escándalo podría gatillar y que podría hacer que algunos parlamentarios de sus aliados o del propio Perú Libre rompan el hasta ahora monolítico frente de 44 votos”

¿A qué audio le teme el presidente Castillo, que, sin que nadie se lo pida, se ha referido a él como anticipo de algo que saldrá publicado este domingo? Habrá que estar atento, ya que el propio mandatario se ha vuelto en propagandista de su desgracia.

Lo cierto es que hay solo dos vías que podrían generar un momento destituyente. Uno, que aparezca un indicio revelador que comprometa directamente al presidente en un acto de corrupción. De algo así no se salva y no habrá guardería parlamentaria que lo ponga a buen recaudo. La presión ciudadana sería tan fuerte que el escándalo se lo llevaría de encuentro. Le ocurriría lo mismo que a PPK y a Vizcarra, que salieron bien librados del primer intento de vacancia y al segundo salieron del poder (uno por renuncia y el otro masivamente expectorado).

Dos, que la degradación de los servicios públicos sumada a la crisis económica provocada por la pésima gestión pro inversión privada del régimen, llegue a colmar la paciencia ancestral de los peruanos y los haga movilizarse activamente en contra del gobierno. Hay que considerar, además, que ya hay dos grupos contrarios al gobierno que ven en las calles una vía: la derecha tradicional y la izquierda caviar. Si coinciden los astros, podría generarse una turbamulta que ningún gobierno, si es multitudinaria, puede soportar (véase el caso del efímero régimen de Merino).

Castillo, por su desprolijidad en el primer caso, y por su ineptitud en el segundo, va camino a ello. La pregunta es cuándo acontecerá. Es difícil pronosticar que el gobierno actual se mantendrá indemne hasta el 2026. Es un gobierno al borde de la cornisa y que no parece tener plena consciencia de ello.

Habrá que esperar a ver si efectivamente los audios que el propio presidente se ha encargado de volantear son lo suficientemente comprometedores para propiciar que se logren los 87 votos necesarios en el Parlamento, pero la sola expectativa que ha generado pone de relieve que la situación de estabilidad política de este régimen es muy volátil y precaria.

Castillo ha logrado que la percepción de corrupción propia suba de 52 a 60%, según la última encuesta de Ipsos. Está al borde de una situación que un escándalo podría gatillar y que, en términos políticos, podría hacer que algunos parlamentarios de sus aliados o del propio Perú Libre rompan el hasta ahora monolítico frente de 44 votos de apoyo político al gobierno con los que cuenta en el Congreso (32 de Perú Libre, 7 de Perú Democrático y 5 de Juntos por el Perú).

 

 

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Gobierno, Pedro Castillo

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