Liz Melendez

La primera presidenta mujer del Perú, asume en un escenario de crisis.

"Dina Boluarte se ha convertido en la primera presidenta del país. Esto es significativo para quienes luchamos por los derechos políticos de las mujeres. En ese sentido, es un hecho histórico. Quisiera poder alegrarme por la designación de la primera presidenta del Perú, pero el escenario es bastante adverso, complejo y doloroso para nuestra democracia. Solo queda esperar que la presidenta Boluarte responda al momento histórico que le toca enfrentar y se guie siempre por canales constitucionales."

Dina Boluarte se ha convertido en la primera presidenta de nuestra historia republicana.  Por supuesto, que esto es significativo e importante para quienes luchamos por los derechos políticos de las mujeres y creemos en la paridad. En ese sentido, es un hecho histórico. 

No obstante, Dina Boluarte llega al sillón presidencial no por elecciones generales, sino por sucesión constitucional; al haber fallado el intento de autogolpe de Estado del hoy expresidente Pedro Castillo, quien tomó la lamentable decisión de quebrar el orden constitucional. Boluarte, toma el mando en medio de una tremenda crisis política, lo que representa una gran responsabilidad. 

Boluarte deberá garantizar la transición democrática y liderar reformas políticas. Sin estas continuaremos en un círculo vicioso de ingobernabilidad y pugnas entre el ejecutivo y el legislativo. La inestabilidad continuará, dado que la crisis que enfrentamos ni la inicio el gobierno de Castillo ni la terminó su destitución.

La actual presidenta debe garantizar un Gabinete paritario, designando personas de comprobadas credenciales democráticas, respetuosas de los derechos humanos y sin sospechas de corrupción. Así mismo, deberá posicionarse a favor de la defensa de las poblaciones vulnerables y alejarse de los discursos que intentan eliminar la igualdad de género.

La decisión del expresidente, de quebrar el orden constitucional y determinar medidas autoritarias fue un grave error.  Sin duda, esto tenía que ser rechazado por todos los sectores democráticos. Aunque nada justifica los hechos, lo cierto es que los conflictos que tenemos vienen desde hace mucho y las condiciones para la gobernabilidad son adversas. La presidenta Boluarte enfrentará un escenario complejo, de polarización social y odios que permanece.

Sin reformas políticas la transición democrática no será posible; para ello es importante la participación de las organizaciones de sociedad civil como actor vigilante para el fortalecimiento de la democracia, la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la corrupción.

Quisiera poder alegrarme por la designación de la primera presidenta del Perú, pero el escenario es bastante adverso, complejo y doloroso para nuestra democracia. Solo queda esperar que la presidenta Boluarte responda al momento histórico que le toca enfrentar y se guie siempre por canales constitucionales.

El Congreso debe – a su vez – asumir la enorme responsabilidad que tiene en la profundización de la crisis y las condiciones de ingobernabilidad creadas. Aquí nadie es inocente y ni ganador.

En tanto, solo queda esperar, por el bien del país que la primera mujer presidenta del Perú tenga éxito en su gestión.

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Dina Boluarte, mujeres, primera presidenta

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