Maria Pia Valcarcel

Nos están tomando por asalto

Nuestras autoridades están tomando por asalto al país. Hoy, para tener un cargo público no importa la experiencia, las capacidades, los estudios, solo basta con ser allegado al gobierno de turno. Se está destruyendo la institucionalidad y nos están copando de funcionarios que llegan a sus puestos sin mérito alguno.

Hace poco, una persona que conozco hace muchos años, fue destituida sin motivo alguno de una jefatura de Essalud, después de poco más de 3 años de trabajo. Esta persona tiene una trayectoria impecable, con logros muy destacados en el seguro social y en otras entidades del Estado, y con estudios profesionales que hacen que sea un lujo tenerla trabajando para nuestro país. La persona que pusieron en su lugar, actualmente está incluida en una investigación preliminar, por presuntos delitos de cohecho pasivo y colusión, y al parecer llegó al cargo en Essalud por estar vinculado al gobierno de turno. 

Como este caso, han salido a la luz muchos otros más. Hace más de una semana, en el programa dominical Panorama, se publicaron conversaciones de Whastapp que involucrarían al ex primer ministro, Guido Bellido, en designaciones irregulares a funcionarios públicos, sin experiencia alguna para los puestos, y a quienes luego se les “cobraba” favores. El gobierno se ha dedicado a reemplazar profesionales entrenados en la administración pública por simpatizantes de Perú Libre y no sólo en todos los ministerios, sino también en embajadas de Perú, como fue el caso fallido de Richard Rojas, y el de la profesora Isabel Soria Reátegui, que radica en Suecia y fue coordinadora de la campaña de Perú Libre.

Se está destruyendo la institucionalidad del país. Si bien siempre han salido a la luz casos de designaciones irregulares, con el paso de los años habíamos logrado formar a personas destacadas, capaces y con experiencia, para ejercer cargos públicos. La gestión de las instituciones públicas, aunque siempre estuvo lejos de ser buena, había progresado bastante, y esto había motivado a muchos a seguir una carrera en el sector público. Hoy estamos retrocediendo y parece ser que nuestros gobernantes solo gobiernan para sus propios intereses, primando la corrupción, y generando un declive en la institucionalidad. Esto ya no se trata de falta de experiencia de nuestras autoridades, sino al parecer, de un plan por copar las instituciones gubernamentales con “su gente”, destruir el progreso alcanzado en los últimos años y conseguir el poder absoluto con el objetivo de controlar el Estado.

¿Dónde quedó la meritocracia? ¿Dónde quedó el “trabajamos para el pueblo”? ¿Dónde quedó el “no más pobres en un país de ricos”? ¿Dónde quedó el gobernar por el bien del país? Ser elegido democráticamente no le da derecho a nadie a destruir un país. Nos encontramos en una crisis aguda, sin fiscalización, donde tuvimos a un expresidente como PPK en arresto domiciliario por 3 años mientras duraba su investigación, pero a un Vladimir Cerrón con pruebas contundentes en su contra cuya sentencia de casi 5 años de prisión fue cambiada a prisión suspendida. Están tomando por asalto al Perú y lo peor, es que parece que nos estamos acostumbrando. No veo a la gente escandalizándose cada vez que afloran nuevos casos de corrupción o designaciones irregulares. Hace menos de 2 años se vacó a Vizcarra por sospechas de corrupción, cuando aún no había pruebas en su contra ni una investigación en curso, y anteriormente sucedió lo mismo con el intento de vacancia a PPK. Hoy, los intentos de vacancia a Castillo son fallidos. Al parecer gran parte del Congreso no parece estar indignado por la crisis de institucionalidad del país, sino más bien solo buscan mantener sus privilegios, a costa de la democracia. 

Y entonces me pregunto, ¿quién podrá defendernos? No queda otra que nosotros mismos. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos alzar la voz, unirnos para defender a nuestro país de quienes nos han tomado por asalto. Recuperemos juntos la gobernabilidad y la institucionalidad para seguir avanzando y no retrocediendo. Debemos tener una participación activa y no acostumbrarnos a los escándalos. Quedan más de 4 años de gobierno; si en menos de un año nuestras autoridades han destruido tanto, ¿qué nos espera para el 2026? No esperemos a averiguarlo.

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Gobierno, Pedro Castillo

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