Giarcarla Di Laura

¿San Valentín? No hay amor sin bien común

 

El 14 de febrero celebramos globalmente el día del amor y la amistad con el propósito de reivindicar este maravilloso sentimiento de afecto hacia los otros y de los otros hacia uno. Todo tipo de amor es celebrado a través del orbe, el fraternal y el romántico, el «sororal» y el amistoso, pero también celebramos el ser agradecidos con todas las personas que brindan cualquier tipo de cariño a nuestras vidas.

En muchos sitios el Día de San Valentín se limita solamente al amor romántico, como en Europa, y en otros, como en Japón, es interesante que las mujeres regalen distintos tipos de chocolates a los hombres dependiendo de sus intenciones. Por ejemplo, a un padre, hermano, amigo o jefe le regalan Giri-Choko, pero si las intenciones son más románticas, se le dará un Honmei-Choko. Esto simboliza un deseo o una relación ya establecida como novios, parejas o amantes entre el afortunado varón y la pretendiente. ¡Qué fácil la tienen los japoneses!

¿Pero cuáles son los verdaderos orígenes de San Valentín? En el tiempo de los romanos y durante la expansión del cristianismo, en el siglo III, el emperador Claudio II tomó una drástica decisión para poder mantener un ejército poderoso y contar con hombres disponibles: prohibir los casamientos.

Pero de esa decisión surgió una de las historias más tiernas sobre los orígenes de San Valentín. Se cuenta que, al santo, antes de convertirse en tal, le gustaba unir clandestinamente en sacramento a los soldados con sus amadas doncellas en bodegas, ya que los tórtolos no solían tener los medios para costear elegantes ceremonias ni los permisos correspondientes. Cuando San Valentín fue descubierto lo quisieron decapitar por sacrílego y quebrantador de la ley. El juez que había dictaminado la sentencia tenía una hija ciega que a San Valentín le había gustado y a la que había entregado un papelito. Antes de que rodara la cabeza del casamentero, y gracias a las oraciones que elevaba fervorosamente, la hija ciega pudo, por un súbito milagro, ver el papel y leer: “Tu Valentín”. Esa entrega que le costó la vida al futuro santo hizo surgir, sin embargo, la luz en los ojos de la amada.

Así como esa luz, llama o calor fue entendido por la muchacha, así nosotros tendríamos que aceptar el afecto que viene a veces de personas inesperadas. Se trata de ser más empáticos con las necesidades ajenas y menos egoístas e individualistas, como muchas veces nos ocurre. No es solamente dar afecto, sino también apreciar el que se recibe. El desear el bien a alguien muchas veces nos transforma en mejores personas, considerando, obviamente, que «obras son amores, y no buenas razones». O sea, amor sin acción es semilla estéril. El recibirlo, asimismo, nos ennoblece.

El gran mensaje es fácil de captar: el amor como motor y motivo de nuestra existencia. Ya es hora de que actuemos sin importar nuestros orígenes. Todos queremos el bienestar global (lo que antes los teólogos llamaban «el bien común») y eso incluye no solo a los otros humanos, sino a todos los seres no humanos del planeta, en concreto, animales, plantas, ríos, montañas, selvas. No contaminar, no depredar, limpiar, son actos de amor que a la larga nos mejoran. Pensemos, por eso, en el derrame de miles y miles de barriles de petróleo en nuestras costas no solamente como un desastre ecológico, sino como una transgresión del principio del amor a la naturaleza.

Así como San Valentín promueve el amor por las personas, también deberíamos de amarnos a nosotros mismos, lo cual significa contribuir a una mayor conciencia y responsabilidad social y ecológica, y condenar a quienes anteponen sus propios intereses al bienestar general. Pensemos en los depredadores como esos «tiranos» del poema de Martí: » una raza vil de hombres tenaces / de sí propios inflados, y hechos todos, / todos del pelo al pie, de garra y diente». Muchos están en el congreso, en el gobierno, en las élites económicas. No lo olvidemos.

Feliz domingo, y a celebrar mañana el día del amor y de la amistad.

 

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14 de febrero, Día del amor y la amistad

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