[OPINIÓN] Washington ofrece radares, Pekín construye puertos
La presidenta Keiko Fujimori subió al escenario de la ONU en septiembre para anunciar que Perú ingresa al Escudo de las Américas, la coalición que Donald Trump impulsa contra el crimen organizado transnacional. El embajador peruano en Washington, Bernie Navarro, lo celebró con una frase que suena más a advertencia que a diplomacia: «Yo les diría a los criminales que tengan mucho cuidado porque estamos más alineados que nunca». Estados Unidos ofrece entrenamiento del FBI, intercambio de inteligencia e información sobre grupos criminales que, según Navarro, «están mejor capacitados que los países».
Bernie Navarro, se equivoca, en Perú derrotamos al terrorismo más letal del mundo y Alberto Fujimori nunca dejo que EEUU trajera marines a los andes, por miedo a que repitieran su invasión a Afganistán o Irak. Fuimos los mejores con muy limitada ayuda extranjera!
Pero mientras Lima se abraza con Washington en materia de seguridad, el otro gigante avanza con cemento y grúas. El megapuerto de Chancay, operado por capitales chinos, cumplió su primer año en junio con cifras que marean: 502,646 contenedores movilizados, 2.4 millones de toneladas de carga, 3,600 millones de dólares en importaciones y exportaciones. El embajador chino Song Yang presumió que la obra se construyó «sin un solo centavo de deuda para Perú». El comercio bilateral entre ambos países saltó de 34,900 millones de dólares en 2022 a 50,900 millones en 2026.
El equilibrio es delicado, pero funciona. Por ahora.
El Congreso juega al desgaste
El Ejecutivo presentó en agosto un paquete de facultades legislativas por 120 días: seguridad ciudadana, empleo, tributos, simplificación administrativa, vivienda. El premier Galarreta intentó vender la idea con una dosis de realismo: «Si el Parlamento decide no otorgar la delegación, el proceso tomará más tiempo, pero igual cumpliremos los compromisos asumidos».
La respuesta del Congreso fue convocar una audiencia ciudadana para «escuchar las voces» de la sociedad civil. Traducción: el trámite se estira, el reloj corre y las medidas urgentes esperan. De las 66 materias solicitadas, cerca del 60% están vinculadas a El Niño y seguridad ciudadana. Mientras los legisladores debaten, el Ejecutivo ya prepara decretos de urgencia para esquivar el bloqueo. El ministro de Economía movió una ficha clave en febrero con el Decreto de Urgencia 001-2026, destinado a repriorizar 21,000 millones de soles para más de 12,000 proyectos paralizados.
Las calles: botas militares y estadísticas que no cuadran
Lima y el Callao viven bajo estado de emergencia. Las Fuerzas Armadas patrullan Villa María del Triunfo, San Juan de Lurigancho y otros distritos de alta incidencia delictiva. El Gobierno presentó en marzo las Fuerzas Integradas de Tarea: 200 efectivos por cada unidad, combinando PNP, FF.AA. y serenazgo en 27 distritos de siete regiones.
El despliegue es visualmente potente. Los vehículos militares en las esquinas transmiten una sensación de control que ninguna estadística puede replicar. Pero hay un problema estructural: las FF.AA. no están diseñadas para investigar extorsión urbana ni para armar carpetas fiscales. Cada patrullaje conjunto consume recursos que deberían ir a inteligencia policial, a desarticular las finanzas del crimen organizado.
El clima no espera decretos
El Informe Técnico del ENFEN no deja margen para el optimismo. El Niño Costero se combina con un Niño Global consolidado, con anomalías térmicas que podrían superar los +2.0°C hacia fin de año. El reservorio de Poechos está al 100% de su capacidad, sin margen para regular avenidas. San Lorenzo, al 94.7%. En la sierra sur, El Pañe (Arequipa) está al 40.9% y Paucarani (Tacna) al 44.8%, con tendencia a la baja.
El Gobierno prorrogó el estado de emergencia por lluvias intensas en distritos de 19 departamentos en mayo. En la selva, el segundo friaje de junio trajo temperaturas de hasta 17°C en Yurimaguas y diez horas de lluvia continua en Pucallpa que desbordaron quebradas y anegaron viviendas. Mientras tanto, la Amazonía enfrenta una vaciante de ríos más pronunciada de lo habitual que puede aislar comunidades en Loreto, y la sierra centro-sur se prepara para escasez de agua y friaje extremo.
La paradoja peruana de 2026 es esta: un país que negocia con dos superpotencias, que despliega militares en las calles mientras el crimen se financia desde oficinas y lavanderías, y que declara emergencias climáticas cuando el agua ya está entrando a las casas. El éxito no se medirá por los discursos en la ONU ni por los decretos firmados. La polpularidad Presidencial se medirá por cuántos peruanos pasan la temporada de lluvias sin perder su hogar, su cosecha o su vida. A nivel mundial morirán 450 mil personas por El Niño, ojalá sean muy pocos de origen peruano.







