Crónica

[MIGRANTE DE PASO] Las represas emocionales se derrumban y el miedo inunda cada partícula de tu ser. No sabes qué ocurre, el primer pensamiento es la muerte. Ante la confusión y una inminente muerte imaginaria, las lágrimas suelen ser compañía de estos sucesos. ¿Existe mi familia? ¿Mis amigos? ¿Dónde estoy? Miras tus manos y no te pertenecen.

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Ducha fría. Comer. Tomar agua. Nada. Hay un temblor en los pilares de tu realidad. Sientes cómo se va desintegrando tu identidad. El temor a morir se te incrusta y aparenta quedarse para siempre. ¿Quién soy? La confusión te hace irreconocible.

Estás convencido de que tienes que escapar. La sensación de huida se mantiene como la mejor opción. Mi amigo me acompañó en la travesía abrumadora. Otro amigo contestó la llamada urgente e identificó qué sucedía. Tras seguir sus consejos caminamos innumerables vueltas a la Clínica Americana. Soy yo, vivo en tal, mi hermano es pintor, soy peruano, entre otras cosas me repetía a mí mismo. Respiraciones prolongadas para disminuir el ritmo cardiaco. Paso a paso regresaba a mi realidad y tomaba control de mi cuerpo. Todo sigue ahí.

Este fue mi primer ataque de pánico. Un mal que acecha ferozmente en mi generación y se ve cada vez más en la actualidad. Fue demasiado aterrador, no se lo deseo ni a mi peor enemigo, si es que tuviera. La salud mental es fundamental, tal vez es el fundamento primordial para el progreso como humanidad. Sobe todo, cuando parece aproximarse una epidemia de soledad.

“No se puede saber con exactitud si antes había menor frecuencia de ataques de pánico o ansiedad. No necesariamente es una ola actual. Sí existían, pero no estaban visibles, actualmente con los avances y cada vez menos tabúes sociales se vuelven más notorios y también tratados. La Asociación de Psicoanálisis de Buenos Aires brinda ayuda con honorarios bastante accesibles. El simple hecho de saber que existen herramientas para combatirlos es un gran avance”-, comenta Luis Minuchin de la Asociación de Psicoanálisis de Buenos Aires (APDEBA). Una coda: anteriormente solo existía la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y hace 45 años se separaron por diferencias de enfoque y se creó la APDEBA.

Aun así los trastornos mentales pasan desapercibidos, el miedo de explorarse es demasiado para mentes conservadoras. “Ir al psicólogo es para débiles”, “Solo los locos van al psicólogo”, frases como esta se escuchan a menudo. Existe un tabú que debe ser destruido cuanto antes. En estos días no tomar en cuenta la salud mental es irresponsable, cobarde, abusivo y estúpido. Tiene que ser de consideración importante para todos los ámbitos: laborales, universitarios, escolares, lazos emocionales y para casi todo en la vida cotidiana.

Estos episodios son repentinos y probablemente cualquiera puede experimentarlos en distintos niveles. Pasa más a menudo de lo que se cree. Crear un peligro inminente que genera altos niveles de miedo y la sensación de huida son las principales características. En casos de ataques de pánico o ansiedad más severos se puede presentar la despersonalización, en la que te sientes extraño e incluso ajeno a tu propio cuerpo. También, se puede presentar una alteración de la experiencia con el mundo externo llamado por algunos “desrealización”.

Un factor detonante en los trastornos de salud mental fue la pandemia, los cuadros depresivos aumentaron. No solo incidía el aislamiento que interrumpía el desarrollo de socialización para los jóvenes y la necesidad de vida en comunidad. También existía la agobiante incertidumbre ante un virus desconocido, que solo mostraba su letalidad y velocidad de contagio.

“Para los niños probablemente no fue tan grave porque no lo entendían ni percibían, no existía la noción de virus en ellos. El problema fue con los adolescentes que están en pleno desarrollo social. Para los adultos también. Pero existe el lado social y el individual. Depende de la persona y sus actividades. El arte, leer, la música, fueron de gran ayuda para muchos”, puntualiza Luis Minuchin.

Daba la apariencia de que si salías a la calle podías morir tú o tus padres y familiares, que en mi caso eran más propensos a algo más grave. La pandemia fue algo que casi nadie vivo había experimentado, totalmente nuevo y estuvimos encerrados por varios meses. El mundo se paralizo. Y aun no se conocen todas las posibles consecuencias.

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Los trastornos son similares en distintas culturas. Es de las principales razones de discapacidad en jóvenes. 800 mil personas se suicidan al año y es la segunda causa de muerte entre los 15 y 29 años. 75% de las personas que se quitan la vida son de países con ingresos bajos y medios. Los países de ingresos bajos cuentan con 0.05 de psiquiatras por cada 100 mil habitantes.

Actualmente nuestro país está pasando por una crisis política y social tan extrema y adversa que puede llegar a mutar en un descuadre y lucha de identidades. Es común que ante el miedo a un entorno disruptivo y adverso despierte instintivamente la violencia y agresión como respuesta. La facilidad de tomar bandos y creer que estás en lo correcto como mecanismo de defensa es muy fuerte. En estas situaciones, en las que las identidades se ven dañadas, la salud mental no es tomada en cuenta en lo absoluto.

«Una sociedad que ha trabajado en sí misma, tanto una exploración colectiva como individual, tiende a progresar más y es reciproco con la calidad de vida y ciudadanía»- dice el psicoanalista Minuchin.

Ya es hora de abandonar las debilidades con apariencia de fortalezas, tenemos que dejar de ver los trastornos mentales como nimiedades. Por favor, no abandonemos la salud mental.

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El dueño diferencia entre dos tipos de librerías, “unas hechas por libreros de alma y formados; y el segundo, las de shopping”. El famoso Ateneo encaja en la segunda categoría, a pesar de su hermosa arquitectura, basta rasgar la superficie de la literatura para ya no encontrar nada. Al conversar con los encargados de Ávila, es fácil darte cuenta de que es una librería del primer tipo.

Estaba en un sueño. Las bibliotecas abundan en toda mitología y ficciones a lo largo de la historia. Los libros parecen respirar cuando están amontonados y expuestos. Te sumergen en misterio, expectativa y esperanza.  Esa sensación fue permanente en mi visita. La madera del lugar parece mimetizarse orgánicamente con los libros.

Se remonta hasta el virreinato de La Plata, esa esquina esconde mucha más historia de la que se puede percibir a simple vista. También fue la primera edificación con dos plantas. “Es conocida, pero pasa desapercibida”, me dijo el encargado. La Librería del Colegio era llamada tradicionalmente. A unos cuantos metros se encontraba el Colegio Real San Carlos que se transformaría en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

Inicialmente, funcionaba como farmacéutica y en 1930 toma el nombre de Librería del Colegio. A 100 metros de la Plaza de Mayo y frente al Café de Marco, altamente recurrido por personajes de importancia en la época. También, escritoras como Victoria Ocampo y los íntimos amigos Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.

“La importancia se debe a su estrecha relación con la Revolución de Mayo. Fue como un nido, un avispero del pensamiento (los primeros años del siglo XVIII). En los momentos previos, la librería traía los libros de la Revolución Francesa. Los jóvenes Paso, Castelli, Moreno y Belgrano se reunían y venían a buscarlos”- dice Miguel Ávila en una entrevista.

La Revolución de Mayo de 1810 llevó a que surja el Estado Argentino, sin una proclamación oficial. Se crea la primera junta presidencial. Los jóvenes mencionados fueron la clave para el éxito del movimiento juntista. Se expulsó al autoritarismo colonial. Esto puede haberse ideado gracias a la Librería del Colegio.

Dando vueltas a la librería, existe un placer curioso cuando ojeas libros. Basta con tocarlos. No importa si los vas a comprar o no. Un hueco para dar luz permite ver cómo este archivo de conocimiento tiene otra sección. Veo las escaleras donde una cadena impide mi paso. El misterio aumentaba cada vez más.

Subsuelo

“Los libros que ya no se ven se encuentran en el subsuelo” dice un cartel arriba. Por suerte, abrieron la cadena y por las mismas escaleras por donde bajaban clientes hace 200 años descendí a otra dimensión.

Hasta el olor de los libros antiguos te separaba por completo de lo que ocurría fuera de este salón. Enciclopedias, tomos de historia del arte, libros sin nombre, libros oscuros y demás. Estuve media hora ojeando libros que no entendía. Parecía estar cerca de la verdad, si es que existe tal cosa. Ahora que escribo esta crónica solo pienso en volver.

La esquina corrió el riesgo de volverse un McDonalds hasta que Miguel Ávila, el dueño actual, la salvó al comprarla. Mantuvo la estética tradicional para continuar la magia que emana del lugar. En una entrevista confirmó que los especialistas de librerías y un libro de Jorge Carrión consideran que no solo es la más antigua de Argentina, sino que es la más antigua, en cuanto a locación, del mundo.

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El recorrido empieza en el Foyer o entrada principal sobre la calle Libertad. Desde la plaza Lavalle es el ingreso para los palcos y entradas más caras. Columnas de mármol rojo de Verona. El piso cubierto por teselas de arcilla irregular puestas una por una. La cúpula octogonal está decorada por un vitral de cristal traído desde París, donde las musas de Apolo, dios del espectáculo y el sol, representan a modo de invitación el ascenso del mundo terrenal al mundo de las artes. 

Es imposible continuar el recorrido sin imaginar los fantasmas de personajes antiguos y lujosos caminando o conversando antes de su ingreso al salón principal. Las escaleras de entrada, construidas con mármol de Carrara, cuyas barandas están encabezadas por leones tallados sobre piezas únicas adornadas con más mármoles amarillos y rosados. Es increíble el lujo que denota cada detalle de la construcción. Desde la antigüedad parece que mientras más mármol mayor es el valor. 

Continuamos subiendo por la escalera principal y luego la lateral para llegar al salón de los bustos. Grandes compositores parecen intercambiar miradas en lo alto de cada columna: Wagner, Bellini, Bizet, Beethoven, Rossini, entre otros. A pesar de ser Giuseppe Verdi el patrón del teatro ya que fue su obra Aída la que inauguró el teatro y donde todos los años hay espacio para por lo menos una de sus obras en la cartelera, no es el más destacado. El lugar central lo toma Mozart, considerado el genio de genios, para algunos el único. Solo su busto puede ser visto desde abajo en el foyer. 

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Lo que más llamó mi atención en esta sección no fueron los gigantes de la música que te miran desde arriba sino una escultura. Venus y su hijo cupido parecen descender del Olimpo. Gustavo Eberlein talla a las figuras divinas donde un Cupido sin alas le susurra el secreto del amor a su madre. La imagen es tan vívida que te tienta a intentar escucharlos. Justamente lleva el nombre de El Secreto.

Seguimos caminando debajo de las esculturas para dar paso al salón dorado. Una habitación en forma de ele con cinco arañas gigantes en el techo que alumbran la habitación y que, reflejados en los acabados de oro y en dos espejos, dan la sensación de infinito. Actualmente, la sala está abierta para eventos privados, conferencias y prácticas musicales. A cada paso aumenta lo lujoso del teatro. Da la apariencia de un palacio. 

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La última sección de la visita es en el palco oficial con vista al escenario. No me motivaba mucho la idea de sentarme en las mismas sillas que las autoridades argentinas de los últimos tiempos. Mi mala suerte me jugó a favor esta vez. Estaban haciendo prueba de luces y el teatro se encontraba a oscuras. Se podía sentir un enorme vacío adelante. Te obligaba a rellenarlo con cualquier sensación. 

Es una de las mayores salas de teatro del mundo, cuya forma de herradura de caballo brinda excelencia en su calidad sonora. Con tres niveles de palcos y una platea con 632 butacas puede albergar hasta 3000 visitantes si sumamos a los que pueden ir parados. Los acabados de bronce, oro y marfil, sumados a la tapicería rojiza, generan un ambiente acogedor y cálido. 

De un momento a otro se prendieron todas las luces. Treinta segundos iluminados en su máximo esplendor. Una luz anaranjada te sumergía en un momento espectacular. Parecía como si estuvieses viviendo una obra solo presenciando la estructura. Recordé los aplausos y miles de flores en el escenario que vi el año pasado. Es impresionante lo que un teatro de esa calidad puede generar por sí solo. Al finalizar, demoras cada paso porque provoca quedarse y deambular por los pasillos y escenario, que deben esconder maravillas. Al salir, efectivamente, se siente como descender del mundo de las artes a lo terrenal. 

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Luego de contemplar el estadio donde todos quieren entrar nos retiramos. Volteé más de tres veces pensando en que tal vez no lo vuelva a ver. La fundación PROA fue nuestra siguiente parada. Desde 1996 esta organización se dedica a difundir el arte local y a desarrollar programas de educación e intercambio con distintas instituciones de la misma índole. De nuevo, la cultura se eleva en este santuario de pocas cuadras. Entramos a la galería y paseamos por la librería que principalmente tiene libros de arte. En el último piso nos sentamos a tomar unos jarritos de café.

La vida teatral no se esconde en casi ningún barrio argentino. No importa clase social. Barrio cheto (*) o no cheto. Donde sea, se puede disfrutar de buenas obras y actuaciones. La Boca no es la excepción. Hay dos teatros: “El galpón de Catalinas” y “El teatro de Ribera”, al último tuve la suerte de asistir un año atrás. Las actuaciones excelentes, la obra de problemática contemporánea y la puesta en escena no tiene nada que envidiarle a los grandes teatros.

Sería un sueño que en Perú cada distrito tenga esa vida que anhela cultura y autosuperación. El poder terapéutico que tienen las artes performativas van más allá de nuestra imaginación. Las heridas de la sociedad se abren y cierran en estos momentos. La calidad de vida aumenta. La salud mental mejora. Deseo más teatro para el Perú que tiene muchas heridas que tratar y defensas que derrumbar.

(*) jerga argentina cuya equivalencia peruana sería la palabra “pituco”.

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Borges y Bioy Casares

Cambio de mesa, la mirada ciega de Borges seguía retándome, su amigo parecía reírse al costado. Con los escritores a la vista, agarro la amplia carta verde. Los cafés ofrecen más comida que cualquier restaurante, es tendencia en las cafeterías de barrio, donde sea puedes comer un bife de chorizo.

Unos tostados y un café me acompañaron junto con la sabiduría del mesero en esta joya porteña. No se siente hostilidad por ningún lado. Las paredes llenas de fotos de automóviles viejos y de estética peculiar. Una belleza peligrosa. “Antes de que prohibieran las carreras Recoleta-Tigre, el café ya se había vuelto de recurrencia cultural. Todos los meseros que conocieron a Borges ya no están: fallecidos o jubilados. Ellos comían en el restaurante cuando estaba separada de la confitería. En 1994 se unificó”-, me comentó el mesero de 64 años mientras me servía un café.

Barra

Al terminar, la barra de lujo antiguo me tentó a un fernet con Coca Cola. Me lo tomé de unos cuantos sorbos. Me mareó rápido. Qué cómodo me sentía en la barra centenaria. “El Aleph”, “Las ruinas circulares”, invadían mi mente. Era un copiloto de carrera que leía ficciones de Borges a toda velocidad.

Salí en un divagar de ideas, las piernas temblorosas por el trago, aún era temprano. No volteé a despedirme, ya que lo frecuento y seguiré haciéndolo. Mis recuerdos fueron acogidos nuevamente en el paseo Chabuca Granda y caminé en mi recuerdo construido: uno en el que mi madre me arrullaba cantándome “Duerme Negrito”.

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Para terminar mí recorrido, como alguien que tiene tatuado el árbol blanco de Góndor, tenía como objetivo los stands de fantasía. Siempre es divertido ver nuevas ediciones de Harry Potter y del Señor de los Anillos. Le dieron magia al mundo cuando estaba al borde de perderla. Y en este infinito mundo de libros, Albus Dumbledore coincide en que el lenguaje es el hechizo más poderoso. Ahora era un hobbit que asistía a Hogwarts.

Resguardado por Gandalf, el mago gris, emprendí la última caminata entre el laberinto de textos. Mi otra obsesión, el anime y los mangas, que en muchos casos son altamente discriminados, son una fuente de poder, reflexión y autosuperación que no muchos se atreven a beber. Ya casi no quedaban tomos completos. One Piece de Eichiro Oda, el más famoso y exitoso de todos los tiempos, se encontraba agotado.

No pude evitar comprar la novela ligera de Hatake Kakashi, sensei de Naruto, quien siempre está en mi interior dándome calor. Masashi Kishimoto dio vida al mundo de Naruto y a las naciones shinobi que me rescataron en mi infancia. Lo más preciado era la colección completa de Berserk del ya fallecido Kentaro Miura, quien no pudo culminar la aventura de Guts, su protagonista.

Foto de mangas
Foto de mangas.

Dirigiéndome a la salida, estaba imbuido de una metamorfosis de personajes y etapas de mi vida. El laberinto despertó un frenesí e ímpetu por regresar aún más a tiempos marcados por historias. Casi corriendo fui a las editoriales más grandes e hice mi última compra. Felizmente, al comprar las entradas te dan un descuento según el tipo de entrada que tengas. Encontré mi primer libro, mi introducción a millones de mundos: El diario de Ana Frank.

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El vacío, la entraña y el bife de chorizo son los hits. Se agotan día a día. Su corte favorito es especialidad de la casa: el bife de cuadril. Detesta la deshidratación de la carne, se pierde el sabor del producto, subraya. Ellos maduran la carne empapada al vacío en su propio frigorífico a una cuadra del restaurant frente a la Luna de Enfrente.

El sabor depende de la genética del novillo, un macho castrado de 520 kilos y de 2 a 3 años. Mezclan la genética del Angus con Hereford. Es de extrema importancia el pasto que comen. Pero lo más importante es la experiencia de quien escoge al animal, el ojo experimentado para elegirlo entre los distintos productores de la pampa húmeda al sur de Buenos Aires.

Frigorifico
Frigorífico.

Como complemento infaltable está el vino. Cuentan con una cava de 15 mil botellas donde la más valiosa es: “A merced del tiempo” de la familia Muchelinni Muffato de 1923. Al año hacen una cata a ciegas de entre 2 mil y 3 mil botellas de vino y escogen según ese criterio.

Cava
Cava.

Su anhelo es trasladarse al campo y vivir ahí en su retiro. Es un deseo que tiene y probablemente lo vaya a cumplir. Uno de sus sueños frustrados es poder haber conocido al famoso bandoneista y compositor que revolucionó el tango ya fallecido en 1992, Astor Piazzola, y charlar sobre música y las transformaciones que hizo.

Es una persona que prefiere admirar que criticar. Es de esos personajes de baja estatura que no lo parece por pura actitud. En cuanto al Perú: “Es una fuente inagotable de aprendizaje e inspiración para quien trabaje en la cocina. Es diversa y a la vez singular. Mi favorita es la comida norteña y, también, como descanso de la carne; el ceviche”.

Me siento y espero. Llegó mi entraña, a punto, y, como ya es dicho entre los porteños: se puede cortar hasta con cuchara.

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5260 enterrados por la pandemia en Cusco. Miles de personas regresaron a sus pueblos desde la ciudad histórica. Durante la primera mitad del 2020, el turismo extranjero y local disminuyó un 72%. El epicentro turístico del Perú fue azotado por el Covid 19, aun se notan rezagos.

Antes de la trágica pandemia, la estación de tren de Ollantaytambo rebalsaba de turistas comprando choclo con queso y tomando mate de coca mientras esperaban. Algunos bastante afectados por la altura.

Por una hora y media te transportan entre un valle de ceja de selva bordeando el rio. Finalmente llegas a Aguas Calientes. Una pequeña ciudad entre enormes montañas es el destino previo a Machu Picchu. Nuestra maravilla del mundo recibió menos de un tercio de visitantes cuando reabrió.

Cuando ves la imponente ciudadela incaica quedas paralizado. Solo puedes observar hasta volver a la realidad. Pero eso no es todo lo que Aguas Calientes tiene para mostrar. Siguiendo las vías de tren, tras un recorrido a pie tan bonito como peligroso, encuentras los Jardines de Mandor.

Túneles
Túneles.

Cuatro kilómetros de túneles que debe uno cruzar en total oscuridad. Los trenes pasando a centímetros del cuerpo apoyado en paredes filudas y mosquitos picando agresivos. Exagero, pero un par de veces pensé en la catástrofe.

Catarata de Mandor
Catarata de Mandor.

Te topas con un centro que contribuye a la preservación de la flora y fauna vulnerable. Los Jardines de Mandor eran un paraíso de exóticas flores e infinidad de mariposas. Al finalizar el recorrido llegas al tesoro del parque, su catarata.

Cusco podría ser la capital del Perú. Encuentras todo en ella. Puedes ir mil veces y siempre habrá algo nuevo. Dos meses de constante aprendizaje, de tomar conciencia y entender un poco más el funcionamiento de mi país. Gracias por todo, Cusco.

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5 y media de la madrugada empieza el tour. Nos acercamos en bus a la laguna Esmeralda para comenzar un trekking de 4 horas a las orillas del lago. Avistamos un zorro salvaje en su hábitat natural. Nosotros solo éramos visitantes en su terreno. Fue increíble. La sensación de ser casi nada frente a la inmensidad colosal de los bosques iba aumentando cada vez más.

Al terminar la caminata te das cuenta de que estás mucho más agotado de lo que creías. La imponente belleza te hace olvidar cualquier fatiga o esfuerzo físico. Llegamos a unas carpas donde nos sirvieron deliciosas lentejas calientes con queso para recuperar energías y continuar con la segunda parte del tour.

Seguimos desde una de las desembocaduras del lago para avanzar en bote. Antiguamente los Tehuelches eran un pueblo indígena que vivía en extremas condiciones y se transportaba en balsas para cazar, al igual que estábamos haciendo nosotros, solo que sin el equipamiento. Los que avistaron la comunidad por primera vez les llamaron Patagones, que viene de pies grandes, y de ahí nace el nombre Patagonia.

La primera parte fue ligera por la ayuda de la corriente, pero se dificultó en la parte más hermosa del recorrido. Entre cerros nevados y bosques de gran altura se mezclaba el rio con la entrada del mar. El bote se movía por las olas y tenías que remar con más fuerza. El agua ahora era salada y a lo lejos podías ver la inmensidad del océano. Superamos esa parte y nos bajamos en una pequeña orilla. “Kilómetro 0 de la panamericana” al costado de un cartel que decía “las Malvinas son argentinas”. No podía creer dónde estaba. Era el inicio de la carretera que se prolonga hasta Alaska.

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El último día visité en barco el canal Beagle, nombrado en honor a la nave en la que Fitz Roy y Charles Darwin hicieron sus exploraciones. Hice el recorrido en la parte externa del barco para sentir la brisa helada mezclada con el olor de mis cigarros.

De suerte pude ver un ave enorme parada en una peña. Era un cóndor en el mar. Abrió las alas y voló hacia las montañas. Entendí por qué era un animal divino en mi país, me quedé viéndolo con las alas abiertas en todo su esplendor. Definitivamente, es un animal legendario. Sentía que había presenciado a una bestia mítica. Sentía su presencia incluso cuando ya se había camuflado en las montañas.

Canal Beagle
Canal Beagle

Al regresar al puerto bajamos al costado de dos barcos grandes equipados para viajar a la Antártida. Uno de ellos lucía una bandera roja con blanco, me acerqué y el viento dejó ver nuestro escudo en la bandera.

Me emocioné al borde de las lágrimas. Estaba mi bandera en el fin del mundo. Existe una sensación afable en presenciar parte de tu nación cuando migras a otra. Me sentía abrazado por mi familia, recuerdos de jugar fútbol con mi hermano en las calles, sentía que estaba caminando con mis perros al lado, protegido y acompañado. No importaba que estuviese en la ciudad más al sur del planeta.

Es difícil de explicar. Por más que uno no sea nacionalista y sea crítico con la situación de su país, es inevitable no querer tu patria, no extrañarla y desear que le pase lo mejor en tiempos que parece imposible. La emoción me acompañó hasta el aeropuerto donde llamé a mis padres, como un niño, para contarles mis aventuras.

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