¿Cómo transformar tu ansiedad en tranquilidad?

Vivimos tiempos difíciles y el convivir con un pandemia, el teletrabajo o la falta de empleo, así como las labores de casa pueden generar cuadros que afectan nuestra salud mental.

En diciembre de 2020, Essalud reveló que hubo un incremento de 40% en las consultas médicas por estrés, depresión y ansiedad, en el Hospital Nacional Edgardo Rebagliati de EsSalud. Los casos más recurrentes están vinculados a la tristeza profunda, por la pérdida de un ser querido a causa del covid-19, la falta de empleo, preocupación por el futuro, y salud de familiares y amigos cercanos.

 

Son tiempos difíciles y es necesario que busquemos mecanismos de contención propia para cuidarnos y empezar a transformar esa ansiedad que nos aqueja. El médico psiquiatra Alejandro Napolitano brinda algunas recomendaciones para ello:

 

1. Verbaliza tu ansiedad

 

La ansiedad, como cualquier otra emoción, debe buscar el camino de su auténtica expresión mediante la palabra, la acción, y la interacción. Puedes hablarlo con un familiar o amigo de confianza, o escribir sobre papel tus sensaciones. Muchas veces la ansiedad nos abruma de tal forma que no es posible encontrar una respuesta inmediata, entonces conviene descargarla. Nunca debe ser ahogada en nuestro interior, pues eso es perjudicial.

 

2. Busca tiempo para ti

 

Evalúa tus posibilidades y recursos de enfrentar las exigencias de la vida cotidiana, como el trabajo, la vida familiar, la pareja, o la realización profesional. Para lograrlo necesitamos tiempo para reflexionar, y si vivimos saltando de una obligación a otra, no podremos conseguirlo, pues nos estamos postergando de forma indefinida. Separa tiempo en tu agenda para ti y procura respetarlo. Rescata horarios dentro de tus actividades que te permitan disponer de tiempo libre.

 

3. Diferencia lo urgente de lo importante

 

La ansiedad nos asalta a menudo cuando estamos desbordados por requerimientos que demandan nuestra atención inmediata. Debemos aprender a diferenciar lo urgente de lo importante. Se trata de una distinción que perdemos de vista cuando nos vemos inmersos en el fárrago de lo cotidiano. No todo tiene el mismo peso, así que puedes elaborar una lista de temas prioritarios para no sobrecargarte.

 

4. No seas tan exigente contigo

 

Cuando nos sucumbimos a la sobreexigencia, solemos ponernos por delante objetivos inalcanzables. Es común escuchar personas que se quejan de su incapacidad, frente a metas que, en realidad, serían muy complicadas de cumplir para cualquiera. Las exigencias inalcanzables están de antemano condenadas a llevarnos a la parálisis y al bloqueo mental. Desmenuza tus proyectos en pequeñas metas y verás cómo paso a paso vas avanzando.

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