Carlos Parodi

Sin reformas no hay paraíso

Si algo hemos aprendido en las últimas décadas es que sin reformas no hay paraíso. Y esto no es nuevo, ha sido siempre así al margen de la estrategia económica (o modelo como lo llaman algunos) que siga un gobierno. Me refiero que los resultados económicos, medidos por el crecimiento económico, la inflación y la situación fiscal, entre otros, nunca han sido suficientes para que aumente el bienestar de todos los ciudadanos.

Ni el mercado solo, ni el Estado solo, pueden hacerlo. Se requiere de ambos. ¿Alguien puede creer que porque la economía crece 2% o 5% mejorará la salud o la educación? ¿Cómo? Algunos dirán porque se le pone más dinero, fruto de la recaudación tributaria. Pregunto, ¿solo poniendo más dinero mejoran las instituciones? ¿Desde cuándo?

Una reforma es un cambio en el funcionamiento de un sector. Tal como funcionan, salud, educación, pensiones, poder judicial y un largo etcétera no veremos reflejado en el bienestar de todos, las cifras económicas. Hay que cambiar. De lo contrario seguiremos en la competencia inútil de qué gobierno destinó más recursos a tal sector.

La ecuación es así: solidez macroeconómica + reformas = mayor bienestar para todos.  ¿Por qué ningún gobierno ha intentado, más allá de la retórica hacer reformas? ¿No queda claro que si es de izquierda o de derecha igual las necesitan?

Por eso las reformas son urgentes. En estos tiempos se entiende que es difícil hacerlo por razones obvias; pero sí se puede marcar un derrotero consensuado que marcará la hoja de ruta del gobierno. Y tendremos un norte. Solo así los ciudadanos verán que las buenas cifras macroeconómicas se perciban en sus bolsillos y en su vida diaria.

Las reformas suelen tener éxito cuando se hacen al comienzo de los gobiernos y cuando el presidente sabe que siembra, pero probablemente coseche quien venga después, pues toman tiempo. ¿Algún presidente podrá decir que comenzará hacerlas para que los aplausos se los lleve otro? Además, generan ganadores y perdedores en el corto plazo. Para estos últimos se requerirán programas de capacitación y de reconversión social para que no queden desamparados.

Insisto: no solo es gastar más; importa cómo se gasta y si se busca recaudar más sin una conexión con la forma cómo se va a gastar no está haciendo nada, sino solo un anuncio para la tribuna.

Nadie dice que sea fácil; pero deberá ser uno de los elementos que debe ajustar el actual gobierno. Si no lo sabe o sigue improvisando, los problemas solo aumentarán, al margen de la posición política de cada uno. El fanatismo y la falta de autocrítica no son opciones.

Espero que hayamos aprendido las lecciones del siglo XXI. De nada sirven las cifras macroeconómicas si no se reflejan en el bienestar de todos. Y para eso re necesitan las reformas.  Es hora de pensar en propuestas serias que apunten al mediano plazo, sin dejar de lado las medidas urgentes de la coyuntura. Sin equilibrios macroeconómicos, no vamos a ningún lado. Estos últimos (la estabilidad monetaria y el manejo responsable de las finanzas públicas son equivalentes a  construir los cimientos de una casa. Con ellos no elevamos nuestro bienestar. Si buscamos esto último, tenemos que construir la casa y ello demanda reformas. No importa si usted, estimado lector, es de izquierda o de derecha. Da lo mismo.

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Carlos Parodi, Entendiendo de Economía, reformas

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