educación en convulsión social

La pobre educación pública como causa fundamental de la crisis actual

Desde mediados del siglo pasado, los sectores más progresistas del país manifestaban la necesidad de asignar mayores porcentajes del Presupuesto Nacional al sector educativo. Es más, muchos de los integrantes de esos sectores participaron en la Reforma Educativa del régimen militar del general Juan Velasco y no lograron mucho. Algunos de esos actores políticos conocían cómo se había deteriorado la educación pública, que tuvo un gran momento en el gobierno del general Manuel Odría, quien ordenó la construcción de las grandes unidades escolares en los años cincuenta. Y no solo recordaban la infraestructura educativa, sino también el trato que se les daba a los maestros y era muy parecido al que recibían los miembros de la carrera judicial.

Con el tiempo, no solo las carencias presupuestarias, la pésima formación de los maestros y el retraso de los currículos en relación a las experiencias finlandesa y del Sudeste asiático hundieron a la educación pública peruana en un agujero que el Presupuesto Nacional de este año pretende corregir, pues el sector educativo va a recibir el 19.5 por ciento de todo el presupuesto anual, 41 mil 966 millones de soles de los 215 mil millones autorizados por ley.

Veamos qué le falta a nuestra educación pública luego de conversar con los ex ministros Ricardo Cuenca e IdelVexler.

Enterémonos:

Doctor Cuenca, durante las últimas semanas, en medio de la ola de protestas más larga de nuestra historia, hemos visto y escuchado las enormes dificultades de comprensión y de expresión de los protestantes ante las posibles soluciones a la crisis, ¿cómo superar esas evidentes carencias culturales si mantenemos una educación pública tan deficiente?

RC: No considero que haya ninguna carencia cultural. La educación en general pública o privada, salvo la de élite, hace años que está atravesando una situación de crisis muy grave, y que, efectivamente, necesita de una atención. En los últimos diez años, el Perú estaba en el camino de un conjunto de reformas que se vieron interrumpidas desde 2021 y lo que hicieron fue retroceder la situación -en general- de la calidad educativa en el país.

Hace unos años, por lo menos desde comienzos del siglo, las personas más interesadas en mejorar la educación pública han observado con devoción casi religiosa el llamado milagro educativo finlandés. Además, muchos reportes de investigaciones han resaltado el desarrollo educativo polaco desde la caída del Muro de Berlín hasta nuestros días, ¿cuánta de esa experiencia europea podría recrearse en nuestro país?

RC: Soy muy escéptico al pensar que los modelos extranjeros trasladados al país podrían funcionar exactamente tal como funcionan en los países originales, porque la educación es un hecho social y cultural, y se necesitan unos elementos adicionales para trasladar las ideas de un sistema de otro país. Sin embargo, creo que lo que sí es importante es, por ejemplo, mirar qué pasa con la secundaria para ver si efectivamente los cinco años que tenemos son suficientes o se tienen que dividir en lo que se llama en otros lugares secundaria baja y secundaria alta. Sí tiene que haber una diversificación del tema pre profesional para poder habilitar a los educandos para el trabajo, es decir, realizar una reforma de la secundaria, que ha estado pendiente en el país.

Desde las llamadas Cumbres de la Mujer en El Cairo y en Beijing, en los años 1994 y 1995, se habla de la importancia de invertir más recursos en la alfabetización y en la educación de las niñas y de las mujeres de los países pobres para, de esa manera, duplicar en esos hogares humildes los esfuerzos educativos de las mujeres, ¿conoce alguna propuesta nacional encaminada en ese sentido?

RC: El país tiene aprobada la política nacional de igualdad de género, el Ministerio de Educación tiene un conjunto de instrumentos que trabajan para poder reforzar la idea de educación para niñas y adolescentes y mujeres, entonces los instrumentos están y ha habido una mejora sustancial en los últimos tiempos; todavía hay retos por delante, pero lo que se necesita es fortalecer esos instrumentos de políticas públicas para poder fortalecer efectivamente la educación de las mujeres en el país.

Doctor Cuenca, ¿cuál es el porcentaje mínimo del Presupuesto Nacional que se requiere para una política educativa eficiente?

RC: Esa es una pregunta bien complicada de responder, porque cada vez se sabe más que la inversión en educación tiene que ser muy específica para cada uno de los niveles, es decir, tener solamente un porcentaje del PBI o un porcentaje del Presupuesto Anual en general, como si este fuera plano, no ayuda a saber que tienes que invertir más en unos niveles que en otros; o en algunas zonas más que en otras. Invertir más en educación inicial que en educación primaria es como se han tenido mejores resultados por años, entonces es difícil dar un número. Lo que se necesita es tener una inversión siempre mayor, pero, además, diferenciada para saber qué cosas se tienen que atender.

Doctor Vexler, desde las Cumbres de la Mujer en El Cairo y Beijing, realizadas en 1994 y 1995, en el medio educativo se habla de la importancia de invertir mayores recursos en la alfabetización y en la educación de las niñas y de las mujeres de las naciones pobres para, de esa forma, duplicar en los hogares los esfuerzos educativos de las maestras, ¿conoce usted algún esfuerzo nacional encaminado en ese sentido?

ID: Sí, hay varios. Yo podría decir que desde el año 2000, con sus altos y con sus bajos, se vienen desarrollando reformas curriculares. Hablamos, primero, de currículos por competencia, que son desempeños educativos que combinan sinérgicamente capacidades mentales y motrices, conocimientos significativos y valores y actitudes. Esa constante se ha mantenido durante los últimos veinte años, dejando de lado los currículos memorísticos. En el Perú hace veinte años que se trabaja el concepto de comunicación integral, es decir, vemos conjuntamente la comprensión oral y la comprensión escrita y todo lo desarrolla la comprensión lectora, el análisis de la lectura, la síntesis de los textos y la originalidad y la creatividad en la producción de textos. Además, somos pioneros en la tutoría y el acompañamiento emocionales desde 2004 y la educación sexual integral desde 2008. Y por cierto, el empuje permanente de la meritocracia.

 

Doctor Vexler, ¿cuál es el porcentaje mínimo del Presupuesto Nacional que se debe destinar a la educación para que esta sea eficiente?

ID: Hay una ley que establece el 6 por ciento y si eso se logra estaríamos bien, otros dicen que debe ser el 10 por ciento; bueno, ahorita estamos alrededor del 4 %, yo aspiraría al 6%, aunque yo no soy muy afín a los porcentajes, sino al destino del importe por alumno: algunos dicen que en primaria estamos alrededor de 1,200 dólares al año, en secundaria en 1,500 dólares y mucho más en la educación superior. A mí me gustaría que en inicial y primaria se invierta mínimo 3,000 dólares, en secundaria 5,000 dólares y en superior 7,000 u 8,000 dólares, pero esa es una aspiración muy difícil de conseguir porque también hay que tener dinero para reformar la gestión educativa, para mantener los edificios, para comprar instrumentos digitales y mejorar la conectividad. Pero el principal problema es que la educación es liderada por economistas, abogados y científicos sociales y no por gente bien formada que conozca la realidad y la gestión.

Consejo Nacional de Educación

Creado a comienzos de los años ochenta, el Consejo Nacional de Educación fue reincorporado como órgano especializado dentro del sector educativo en 2002. De acuerdo a su partida de nacimiento, el Consejo Nacional de Educación “promueve acuerdos y compromisos a favor del desarrollo educativo del país a través del ejercicio participativo del Estado y la sociedad civil, así como opina de oficio en asuntos concernientes al conjunto de la educación peruana”. Según las consideraciones de su creación, el Consejo se conforma por 25 consejeros nombrados por un periodo de 6 años.

Doctor Cuenca, ¿Cuál es su opinión sobre la disolución del Consejo Nacional de Educación?

Como lo he manifestado siempre, pese a que estoy en contra, creo que no es el tiempo ni la manera de acabar con una institución que ha estado durante veinte años teniendo autonomía para poder hacer su trabajo. Ha sido, como lo ha dicho el ministro, una decisión política la que ha conducido a su disolución. E, igualmente, la convocatoria a un grupo más pequeño de consejeros por un período más corto de designación desnaturaliza la idea original del Consejo Nacional de Educación.

Doctor Vexler, ¿qué opina sobre la disolución del Consejo Nacional de Educación?

Bueno, yo no quiero opinar sobre este tema porque he sido parte del Consejo desde el año 2000 hasta hace algunos días, solamente no he sido consejero cuando he ocupado la posición de viceministro o ministro. El Consejo, es líneas generales ha tenido un gran impacto, pero como todo órgano también tiene sus debilidades. Yo no quiero opinar sobre la decisión del gobierno actual de disolver el Consejo porque soy parte de él, pero sí me ha sorprendido. Quiero decirle que apenas salió el decreto supremo de disolución, yo presenté mi carta de renuncia al señor ministro y él me la aceptó.

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