Aldo Parodi

El efecto Alberto Fujimori hacia el 2026

"La nueva incursión de Alberto Fujimori a la política plantea un escenario distinto hacia las elecciones del 2026."

Luego de la aplicación del indulto otorgado por PPK a Alberto Fujimori ordenada por el Tribunal Constitucional, no quedaba dudas que, por un lado, la izquierda iba a tratar de regresarlo a la cárcel, y que, por el otro, su presencia en libertad iba a influir, de algún modo, en la política local.

Fujimori, al principio cauto, se dio varios baños de popularidad en sus visitas a la Reniec y a la Sunat para hacer trámites personales, los cuales empezaron a alimentar ese bichito político que estuvo dormido durante su encierro, pero que comenzó a despertar al sentir los vientos de la libertad y el cariño de compatriotas de todas las edades.

Hace pocos días, Fujimori, entrevistado de paso por un periodista, comenzó a enmarcar la posición de lo que él llamo “fujimorismo”, haciendo una sutil diferencia con el partido Fuerza Popular, en la cual fija, cual jefe, la visión de llegar al 2026, que sugiere un apoyo tácito de gobernabilidad al régimen de la presidenta Dina Boluarte.

La jalada de pelos y gritos de la izquierda ante la supuesta evidencia de un cogobierno de Fuerza Popular y Dina Boluarte no solamente fueron exagerados, sino que otorgan, además, un poder sobre natural a ese partido que cuenta con 24 congresistas de los 130, es decir, menos del 19% y lejos de incluso, una mayoría simple.

Lo que sí es evidente es que la mayoría del congreso está pensando en la gobernabilidad de corto plazo para poder llegar a las elecciones sin una nueva vacancia o renuncia presidencial que acelerarían este proceso sin haberse realizado ninguna de las reformas políticas necesarias, como la bicameralidad, la eliminación del voto de confianza a los nuevos gabinetes, la acotación de la vacancia presidencial y de los causales de cierre del congreso, entre los más destacados.

La nueva incursión de Alberto Fujimori a la política plantea un escenario distinto hacia las elecciones del 2026.

De lo visto en sus apariciones, mantiene su carisma y empatía con buena parte de la población, lo cual puede ayudar a su hija Keiko, que digamos, no es Miss Simpatía.

Las teorías de cómo Alberto puede participar en el 2026 van desde una ilusa candidatura presidencial con Keiko de vicepresidente para dejarle el poder a los pocos meses, postular a un eventual Senado o, lo que suena más razonable, participar activamente en la campaña de Fuerza Popular para trasladar esa empatía a la muy probable candidata Keiko Fujimori. 

Claro que habrá que ver en cualquier escenario, si un hombre de edad avanzada como él y con condiciones de salud delicadas, podrá llegar al 2026 en condiciones de involucrarse de lleno a una campaña electoral.

Pero imaginemos que llega relativamente bien de salud y que apoya decididamente a Keiko en su campaña presidencial. A la fecha, tenemos 25 partidos políticos inscritos y con los que están pendientes, fácilmente podremos tener 35 en el partidor de abril 2026.

Si a esta realidad le sumamos los cacicazgos de nuestros líderes políticos que prefieren pasar a segunda vuelta con 7% antes que formar alianzas electorales, es altamente probable que Keiko Fujimori, pase al balotaje.

Keiko perdió las 2 últimas elecciones por 40,000 votos. Ante el desastre del gobierno comunista de Castillo y el apoyo carismático de Alberto Fujimori, es posible deducir que esa diferencia podría ser fácilmente revertida, sobre todo si enfrenta a un candidato de izquierda radical como Antauro Humala.

Se le haría más difícil a Keiko si compitiera en el balotaje contra una alianza “caviar” de centro-izquierda o una liberal de centro-derecha, pero a la fecha, la mayoría de nuestros caciques políticos no toman la iniciativa de las alianzas, aunque a lo lejos, se puede vislumbrar a Nieto con Marisol Perez-Tello, Daniel Olivares y ex morados en los esbozos de una futura unión, mientras que de la centro-derecha, salvo conversaciones entre bambalinas, no se ve humo blanco en el horizonte todavía.

El efecto de un Alberto Fujimori con buena salud, jugará, sin duda, un rol importante en la campaña electoral 2026 que ya comenzó. Sólo quedan 25 meses para la primera vuelta (abril 2026) y ya es tiempo que los líderes políticos implementen alianzas y comiencen a reclutar profesionales competentes y probos para formar alternativas de gobierno cuyo objetivo sea el bienestar de los peruanos, en especial, el de los más necesitados.

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