2024: Año de la República Inconclusa

2024: Año de la República Inconclusa

"A propósito de la denominación del 2024, Año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra Independencia, y de la conmemoración de las heroicas batallas de Junín y Ayacucho. Me cuestiona altamente cómo vamos a digerir esta denominación en un contexto político de desgobierno, analfabetismo, pobreza, inflación y corrupción por doquier"

[REFLEXIONEMOS PERÚ]  Saludos estimados lectores, es grato nuevamente escribir para inaugurar el año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra Independencia y de la conmemoración de las heroicas batallas de Junín y Ayacucho.

El 2023 fue el año de la unidad, la paz y el desarrollo. Lamentablemente, seguimos luchando por la paz y en vez de avanzar, vamos en retroceso como el cangrejo. Este año, nos toca celebrar el Bicentenario de nuestra Independencia y de la conmemoración de las heroicas batallas de Junín y Ayacucho. Muy pocos, por no decir, nadie, conoce el motivo anual.  El propósito de estos lemas es trabajar durante todo el año la importancia que tuvieron dichos acontecimientos históricos para nuestra identidad peruana. Sin duda, bastante debilitada y dañada.

Saber el futuro siempre ha despertado la curiosidad de los humanos. Y es que, el hecho de conocer qué nos depara el destino implica comprender cómo cambiaríamos y a qué desafíos y oportunidades podríamos enfrentarnos.

La conquista española del Perú

La conquista española del Perú, operada a partir de 1532, va a significar en buena cuenta, un proceso de invasión y copia. Este proceso provocó en las poblaciones más oriundas un schok cultural. Toda ruptura de la tradición o las creencias a nuevos valores, en muchos casos impuestos, por la falta de educación en todos los niveles, trae conflicto. Cambios, luchas.

Definitivamente sabemos que nuestros pobladores andinos no aceptaron la nueva situación que se estaba gestando. La resistencia y la reacción ante lo nuevo, era el tono del contexto.

Los españoles trajeron la cultura de occidente, la religión cristiana – católica, las Iglesias, entre otras cosas. La conquista del Perú significó todo un cambio ideológico, entre ello, la educación. Desde la época del incanato, vinculada a las clases más privilegiadas. Entre 1777 y 1820, etapa plenamente colonial, el desarrollo de algunos cambios en el pensamiento colectivo, impulsados por la Ilustración europea comenzaban a sentirse. Las mejores muestras las vemos con el nacimiento del Mercurio Peruano (1791 – 1795), primer periódico bisemanal, publicado en Lima y difundido ampliamente en Hispanoamérica. Este periódico podría considerarse como la primera fuente o el medio que protagonizó los sentimientos patrióticos de nuestra Independencia, influyendo en el pensamiento de los criollos coloniales, los peruanos de aquella época.

La Independencia

Todos recordamos el 28 de julio de 1821 como el día en que nos “liberamos” del Virreinato y nos convertimos en República. Pero, ¿esto fue así? Para Raúl Chanamé, en su libro “La república inconclusa”, fue un simple sueño ideal de los liberales peruanos de la independencia. Esto debido a que, al no contar con ciudadanos, concluye que esta proclamación de la libertad careció de protagonistas. “Para ser ciudadano – en el concepto decimonónico – se debía ser criollo; para ser elector, tener renta; para ser sufragante, ser alfabeto”. [1]

La República se inauguró con el primer congreso constituyente en 1822. Este congreso fue la primera institución política elegida democráticamente en el Perú. Ojo que, el voto de la mujer y de los esclavos, recién se dio en 1955 durante el gobierno de Manuel Odría. Y ojo de nuevo, estas mujeres debían ser alfabetizadas.  Los indios fueron la tropa de lucha por esa ansiada libertad de la independencia. Pero a pesar de su lucha, no fueron liberados, ya que los indios no votaban al ser analfabetos.

¿De qué libertad democrática estamos hablando?

Primero: Cómo podemos hablar de verdadera democracia sin cultura electoral. Segundo: Cómo podemos celebrar la independencia si la libertad no ha sido ejercida verdaderamente, ya que la historia del Perú nos ha demostrado que la opresión, el abuso, la ignorancia, y la corrupción escandalosa de hoy, nos evidencia esclavitud y pobreza mental. Al hoy. Tercero:  De qué libertad estamos hablando si los indicadores de pobreza se han disparado junto al nivel de analfabetismo.

Lo cierto es que la República del Perú fue un acto fallido y desleal con los mismos peruanos.

El propio Túpac Amaru II, José Gabriel Condorcanqui Noguera, fue un héroe indígena que dio su vida para liberarnos en lucha sangrienta contra la corona española del Perú. Encabezó la mayor rebelión contra el abuso y la opresión hacia los “cholos” como le llaman algunos limeños clasistas que gozan de los privilegios y herencias.

Hoy vivimos los mismos problemas, en épocas más modernas. Existe Constitución, leyes, pero no hay igualdad ni respeto hacia las personas, ni hacia las mujeres. La forma de gobierno que inició la Independencia de nuestro Perú trajo anarquías, desgobiernos, exclusión, marginaciones, y abusos.

La desfigurada y anhelada igualdad en el Perú tomó cuerpo recién en 1978 que le otorgaba el derecho a votar, a los peruanos no analfabetos. Quienes, por primera vez en la historia, en 1980, votaron. Si no hubiera sido por el caudillo Ramón Castilla, que buscó integrar al indio y al esclavo en la comunidad política, estos quedaban marginados.

Según la Encuesta Nacional de Hogares de 2021, el 5.2% de la población enfrenta esta situación. Huánuco encabeza la lista de regiones con mayor analfabetismo con un 14.6%, seguido por Apurímac 10.9%, Cajamarca 10,7%, Cusco 9.6% y Ayacucho 9.4%. Si a estos datos le sumamos el contexto de la Pandemia, 1.3 millones de peruanos de 15 a más años reportaron no saber ni leer ni escribir. Los llamamos NINIS. Una generación de jóvenes y mujeres – muchas de ellas, de área rural- votarán en las siguientes elecciones, siendo analfabetos.

¿Somos conscientes del nivel de frustración -que se vive en el Perú- de esta parte de la ciudadanía que no pertenece a las clases altas?

Creo que no, porque la Historia del Perú nos la han contado de modo sesgada y sin apelar a la reflexión del problema de fondo que afecta a nuestra calidad de democracia que tenemos. Creo que no, porque las clases, abusos, y marginaciones, se fortalecen también en familias que no educan en valores y principios y dejan que los maltratos machistas queden impunes. Creo que no, porque la mujer todavía no es respetada ni considerada como se merece. Creo que no, porque la indiferencia del ser humano al prójimo es consecuencia de su falta de Dios en la vida.

Tengamos presente que sin valores humanos y principios de vida que reflejan nuestra moral y ética con el prójimo, solo seguiremos construyendo una democracia ilusoria de naipes. No existe verdadera caridad al prójimo, sin considerar que el otro es criatura divina, como yo, reflejo de Dios. Nadie ama al prójimo por el mero prójimo. Si lo ama por sí mismo es egoísmo. Pero si amamos al prójimo por la compasión divina que existe en nosotros, estamos amando con un corazón como el de Dios. Los fundamentos de los valores se encarnan en el reflejo de la personalidad y los sentimientos nobles, desde esa luz divina que habita en el interior, cuando se cultiva mediante la fe.

Sin educación en todos los niveles, tampoco habrá ni democracia, ni desarrollo.

Los peruanos que menos han tenido y más marginados se encuentran, ¡esperando a gritos!, De las oportunidades que las personas ciertamente más preparada que ellos, sientan al menos un poco de compasión, tras esa historia de nuestro Perú sufrido.

Para que la libertad viva, debe venir de la mano de la verdad. Y esta, de la justicia. No hay justicia verdadera si no es en la equidad del bien que todos merecen. Y con ello, no me refiero a bienes materiales, están los bienes de la mente, del espíritu, del corazón, de la educación. Los bienes de la calidad de vida, los bienes del saber sus derechos y deberes, el bien del trabajo, el bien de la salud y de una calidad de vida digna, como ser humano que todos somos.

Para recuperar la confianza hay que cumplir con las promesas. Para hacer política de verdad, hay que hacer el Bien al Otro.

[1] Chanamé Orbe, Raúl. La República Inconclusa. Séptima edición. 2023. Pág. 5.

Tags:

Democracia, Desarrollo, Equidad social, independencia, valores

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