Daniel Parodi

Contracara

"En el Perú, los últimos 20 años, nadie tuvo la oportunidad de organizar un proyecto político sostenible en el tiempo, como sí lo tuvo la izquierda. Sin embargo, se conformó con controlar ciertos sectores del Estado y mantener sus cuotas de poder."

El barco se hunde y proliferan profetas que anuncian el apocalipsis, la resurrección republicana en Semana Santa y hasta la Constitución número nosecuantos que, como se pensó de todas las anteriores, salvará a la nación del último de los anillos del Infierno de Dante Alighieri. Entre gritos destemplados y miserias insoslayables se ha dicho que la izquierda encarna al espíritu crítico de la nación, que lo que nos pasa es el resultado de las reformas del fujimorismo, así como de la república empresarial que nos ha gobernado las últimas décadas.

Mi crítica al fujimorismo es un viejo conocido, como también es vieja y es conocida la estrategia de pescar a río revuelto y sacar provecho endilgándoles a otros toda la responsabilidad de una crisis que no tiene nada de santa y en la que, en todo caso, los responsables yacen desparramados por todas las esquinas políticas del país, que son mucho más que cinco, con perdón de Barrios Altos. De hecho, el antifujimorismo vende y vende bien. Entonces papá Alberto tiene la culpa por sus reformas económicas noventeras que crearon el inocuo sistema que hoy empobrece a la mayoría de los peruanos y es pingüe negocio para nuestro empresariado multicolor, siempre a la caza de la nueva fortuna que cayó en manos del Estado por obra y gracia del Espíritu Santo, ya sea guano, salitre, el MUC, una revolución industrial en China etc. Esto, sin dudarlo, es positivamente cierto.

Pero si queremos un cuadro completo de esta versión chola de El jardín de las Delicias de El Bosco, no podemos dejar de pintar la puerta izquierda del retablo, lo que tiene que llevarnos a reconocer, que, salvo su alianza con el APRA, de 2006 a 2011, el fujimorismo no ha visto Palacio desde que papá Alberto se fugó del país como no lo hico Clint Eastwood de la isla de Alcatraz. La izquierda, en cambio, sí ha entrado y salido desde que con el patricio Paniagua recuperásemos la democracia en 2000. 

Mi punto es: nadie tuvo la oportunidad de organizar un proyecto político serio, de desarrollo, viable, sostenible en el tiempo, como sí lo tuvo la izquierda en los últimos 20 años. El problema es que eso cansa y resultaron al final, iguales que Pedro Castillo, es decir, cuoteros. Qué bien se entendieron con la derecha liberal, esa que casi ya no existe y está siendo suplantada por otra mucho peor, qué bien encontraron sus nichos en los ministerios que trataban o de la cultura o de los temas sociales, qué bien dejaron al piloto automático seguir y seguir la huella, aburridos como Atahualpa Yupanqui y los ejes de su carreta, dentro de alianzas electorales ad doc para la ocasión.

En 2016, sin embargo, un milagro cívico pareció emerger de la nada. Verónica Mendoza, joven cusqueña, quechua-hablante, surge de los confines olvidados del país y lo sacude con 18% de los votos. Todo el sur del Perú se vuelca hacia su nueva lideresa izquierdista, hacia su versión femenina y contemporánea del Incarri. Entonces la Vero, y no es primera vez que lo digo, solo tenía que decidirlo para que esa izquierda, que emergió electoral y espontáneamente, se trasformase en proyecto, en frente y en partido, pero la Vero no lo decidió. 

Podría ir más allá y más allá, pero, aunque tengan toda la pinta, la intención de estas líneas no es tirar barro. Al contrario, es sacudir, despercudir. La imagen de Anahí Durán, dejando su partido por un cargo en el Estado, se explica sola. Ya fuera que se trate del Estado, la consultoría o la ONG, en rubros como derechos humanos, feminismo y ecologismo -sin negar la importancia de cada uno- la izquierda que estuvo en el poder desde Toledo hasta hoy está feliz como está y no tiene ninguna vocación por liderar un proyecto transformador. Esta histórica omisión, la hace corresponsable de un desastre respecto del cual el fujimorismo y adláteres tienen, por cierto, mucho que responder. Pero veamos el panorama completo.

Tags:

Gobierno

Mas artículos del autor:

"Conservadores al ataque"
"El legado de Leguía"
"Al día siguiente de mañana"