Jorge-Luis-Tineo

Lari Basilio: Una grata sorpresa

"Mientras no le quitaba los ojos de encima a esos videos, varias preguntas rondaban mi cabeza: ¿De dónde salió Lari Basilio? ¿Cómo ha logrado estar acompañada de artistas de primera clase mundial? A medida que el YouTube me lanzaba más y más canciones, me fui enterando de algunas cosas..."

El domingo pasado, buscando algunos videos en YouTube para pasar los minutos previos al flash electorero, una miniatura llamó mi atención: una pantalla, partida en cuatro cuadrantes verticales, con una persona en cada uno. A los extremos, una guitarrista y una tecladista. Y, en medio, dos de los músicos de sesión más curtidos y solicitados de los últimos cuarenta años, presentes en las mejores grabaciones de los mejores artistas de rock, jazz, country, R&B, heavy metal, pop, blues y un largo etcétera. 

La miniatura, sin embargo, no anunciaba a ninguno de estos fantásticos instrumentistas sino un nombre absolutamente nuevo y desconocido para mí, “Lari Basilio” y más abajo, destacado en letras blancas y grandes, el título de una canción, “All to you”. Lo que siguió al click de play fue una muy grata sorpresa.

Lari Basilio se pasea por el largo diapasón de sus relucientes guitarras Ibanez de siete cuerdas con limpieza y seguridad, haciendo que sus manos vuelen en cada fraseo con un estilo que, de inmediato, me hizo recordar a Eric Johnson y a John Mayer -más que a Joe Satriani, como sugieren las múltiples reseñas que circulan sobre ella en internet-, a mitad de camino entre el blues instrumental y el smooth jazz. 

Sin embargo, posee también un lado más afilado y rotundo, con riffs poderosos y descargas vertiginosas que la emparentan a la subcultura del “shredding” -término que explico en esta nota– por lo que su escucha proyectó una frescura musical que me pareció muy pertinente y estimulante frente a la aburrida coyuntura política que se venía. Después de All of you siguieron otros temas como Fearless, Alive and living o Your love, todos de brillantes melodías, sofisticados arreglos y finos acabados. 

Mientras no le quitaba los ojos de encima a esos videos, de excepcional sonido y calidad de imagen, varias preguntas rondaban mi cabeza: ¿De dónde salió Lari Basilio? ¿Cómo ha logrado estar acompañada de artistas de primera clase mundial? A medida que el YouTube me lanzaba más y más canciones, me fui enterando de algunas cosas. Por ejemplo, que nació en Sao Paulo (Brasil), que tiene 34 años, que proviene de una familia de músicos. Y que, en algún momento del año 2018, recibió un correo electrónico del mismísimo Joe Satriani, invitándola a participar de la sexta edición de su G4 Guitar Experience 2019, una extensión de sus conciertos G3 que el “Satch” arrancara en 1996 con Eric Johnson y Steve Vai, en los que han participado decenas de héroes de la guitarra, desde Robert Fripp hasta John Petrucci. En aquella ocasión, Lari Basilio se unió a un cartel que incluyó a leyendas como Rick Nielsen (Cheap Trick), Neal Schon (Journey), el portorriqueño Carlos Alomar (David Bowie), Mike Keneally (Frank Zappa), Ron “Bumblefoot” Thal (Guns ‘N Roses, Lita Ford) y su compatriota Kiko Loureiro (Angra, Megadeth). 

Larissa Basilio inició su carrera en Sao Paulo, siendo una adolescente, junto a sus hermanos Joe (guitarra) y Pedro (batería), componiendo música instrumental para guitarra, con la que se había obsesionado apenas a los ocho años. Desde entonces no abandonó la práctica y hasta ganó varios concursos del videojuego Guitar Hero, en los que mostraba su creciente habilidad para las escalas y los solos tocados con una diversidad de técnicas (digitación natural o con uña plástica, octavas, sweep-picking, etc.). Para cuando cumplió 24 años, Lari y sus hermanos grabaron junto a un amigo bajista, Samuel Cabrera, un EP con cinco canciones de su autoría, titulado simplemente Lari Basilio (2012). Como suele ocurrir en estos tiempos de redes sociales, Lari abrió su canal de YouTube y colgó los temas en la plataforma de videos más visitada del mundo. 

La fuerza arrolladora de Hey brother! (coescrita con su hermano Joe), Walking by faith; la elegancia de Do you need words?, Musicatele; y la participación especial de Felipe Andreoli, bajista de Angra -una de las bandas de metal progresivo más famosas del Brasil- en Gold; llamaron la atención de las comunidades expertas en este tipo de música. De inmediato, el nombre de Lari Basilio comenzó a mencionarse en foros especializados. Todavía acompañada de sus hermanos y amigos, lanzó su segunda producción discográfica, un CD+DVD grabado en una importante sala de cine de Sao Paulo, llamado The sound of my room (2015), que contiene diez canciones originales y un mini-documental sobre la joven artista.

A partir del 2017 comenzaron sus vínculos con la crema y nata del rock instrumental de alto nivel. Su participación como telonera en “clínicas” -eventos en los que músicos famosos se reúnen ante públicos reducidos, por lo general estudiantes de música y melómanos, para hablar de sus técnicas y experiencias- de los reconocidos guitarristas Andy Timmons (Winger) y Paul Gilbert (Mr. Big), dos de los “shredders” más admirados por los amantes de la velocidad y las acrobacias guitarrísticas; y apariciones ante públicos masivos, en conciertos como el Samsung-E Festival o el Malibu Guitar Festival, acompañando a consagrados como el bluesero Keb’ Mo’ y Steve Vai, sellaron su ingreso a las grandes ligas, con invitaciones a eventos como la convención anual de la Asociación Nacional de Productos Musicales (NAMM por sus siglas en inglés) que reúne a fabricantes, vendedores y superestrellas de la música. 

Con el respaldo de las prestigiosas compañías fabricantes de guitarra eléctricas y amplificadores Seymour Duncan e Ibanez -que, en el 2021, lanzó una guitarra con su nombre LB1-, Lari Basilio ha construido su camino musical con esfuerzo y mucho talento, uniéndose de esta forma a la larga tradición de mujeres instrumentistas que destacan en la subcultura de la guitarra eléctrica. Aunque parezca una rara avis, la brasileña no es, ni por asomo, la primera guitarrista de rock. 

Si nos remontamos a los albores del género, encontraremos nombres de pioneras como Sister Rosetta Tharpe (1915-1973) o Mother Maybelle Carter (1909-1978, suegra del “hombre de negro”, Johnny Cash), activas desde los años treinta del siglo pasado, dos décadas antes de la aparición de Elvis Presley y Little Richard. Y, con el correr de las décadas, notaremos que la presencia femenina en contextos guitarrísticos es amplia y diversa: desde las extrañas afinaciones y acordes de Joni Mitchell hasta la slide de Bonnie Raitt, pasando por el hard-rock de Nancy Wilson (Heart), Joan Jett y Lita Ford (ambas de The Runaways), el blues de Susan Tedeschi y la experimentación de St. Vincent. 

Pero, como queda evidente al escucharla, Lari Basilio es una nueva representante del rock instrumental, subgénero que cruza el hard-rock y el heavy metal melódico con el blues y el jazz, normalmente asociado al género masculino, que tiene a nombres de peso como Steve Vai, Paul Gilbert, Eric Johnson y, más recientemente el nigeriano-norteamericano Tosin Abasi o el británico Guthrie Govan. En esa línea, podemos trazar asociaciones directas con la australiana de padres griegos Orianthi Panagaris, quien saltó a la fama en el 2009 como guitarrista principal de la banda que armó Michael Jackson para su gira This is it, frustrada por la muerte del “Rey del Pop” ese mismo año; con Jennifer Batten, también guitarrista del recordado “Jacko” durante toda una década, entre 1987 y 1997. O incluso con la joven cantautora de R&B y soul Gabriella Sarmiento Wilson, más conocida como H.E.R., poseedora de un estilo que la acerca a la genialidad de Prince y el filo funky de Michael “Kidd Funkadelic” Hampton.

Lari Basilio posee algo de todas estas instrumentistas y, además, le añade una frescura especial por su nacionalidad. Cuando toca temas acústicos, se puede sentir ese sabor propio de su idiosincrasia paulista. En sus videos, todos publicados a través de su canal de YouTube, se muestra absolutamente relajada y segura, con una sonrisa amplia, mientras despliega su arsenal de recursos para la interpretación de la guitarra eléctrica. Vestida y maquillada casi siempre de morado, aparece tocando finas guitarras del mismo color, construidas especialmente para ella.

Sus dos últimos álbumes son un derroche de musicalidad y virtuosismo. Grabados íntegramente en Los Ángeles, en los estudios históricos de Capitol y United Recordings, cuentan con la participación de destacadísimos músicos: Nathan East, bajista de alto calibre que tocó en los años noventa con Eric Clapton y luego formó Fourplay, un supergrupo de smooth jazz instrumental con Lee Ritenour, Larry Carlton (guitarras), Harvey Mason (batería) y Bob James (teclados); Greg Phillinganes, tecladista y productor que ha trabajado con todos los grandes del soul, R&B y pop-rock, desde Michael Jackson y Stevie Wonder hasta Toto y David Gilmour; Leland Sklar, otro bajista de fuste que ha grabado cientos de álbumes y dado la vuelta al mundo como miembro de las bandas de James Taylor, Jackson Browne y Phil Collins; y Vinnie Colaiuta, uno de los mejores bateristas de la historia, que inició su carrera reemplazando a Terry Bozzio en el grupo de Frank Zappa y luego ha trabajado con gente de la estatura de Chick Corea, Sting, Herbie Hancock, entre otros. Todos tienen tal kilometraje de sesiones de grabación que podríamos llenar páginas enteras, solo mencionándolas. 

En Far more (2019), Lari Basilio y su banda de sesionistas de lujo ofrecen, además de nueve composiciones originales de la brasileña -entre las que destacan la acompasada Not alone, la sincopada California waves y la arrebatadora Glimpse of light, con Joe Satriani como invitado-, un elegante cover de Man in the mirror, clásico de Michael Jackson, cantada por Siedah Garrett, coautora de este tema que apareció originalmente en el álbum Bad (1987). Para su última placa, Your love (2022), Greg Phillinganes es reemplazado por Ester Na, una joven tecladista y cellista austriaca -aquí las podemos ver juntas en el single Free-, y se mantiene la base rítmica de Colaiuta y Sklar, que en algunos temas es reemplazado por Sean Hurley, otro bajista de sesión que ha trabajado con artistas como Vertical Horizon, John Mayer, Idina Menzel, Lana del Rey, entre otros.

En su cuenta de Instagram, Lari Basilio tiene 279,000 seguidores y Karol G, casi 57 millones. Esto significa que por cada seguidor de la primera hay doscientos de la segunda. Presiento que la monstruosa diferencia a favor de la balbuceante reggaetonera colombiana sirve para explicar también ciertas decisiones electorales, tanto como a mí me sirvió, para aguantar la espantosa cobertura del proceso de votación, la música de esta extraordinaria instrumentista brasileña. 

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Guitarra eléctrica, Lari Basilio, Rock instrumental

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