Pie Derecho

Adelanto de elecciones sería contraproducente

“El escenario de un adelanto de elecciones, en medio de una situación de inscripción parcial de partidos y candidaturas, solo ahondaría la crisis de representación que el país vive”

La voz del pueblo no siempre es la voz de dios, como reza el aforismo político, que da a entender que la voluntad de las mayorías es fundamental, particularmente en las democracias, que se sostienen, precisamente, en el sentir ciudadano expresado en las urnas.

Hoy, la población insiste en que el adelanto de elecciones es la mejor solución de los problemas del país. Lo dice el 74% de la ciudadanía, según la última encuesta de Ipsos, 67% en Lima y 78% en el interior.

Discrepo. Creo que lo mejor que le puede pasar al Perú es que rompamos la racha de inestabilidad política que nos ha conducido a tener seis presidentes en cinco años (Kuczynski, Vizcarra, Merino, Sagasti, Castillo y Boluarte) y que a nada bueno ha conducido.

El de Dina Boluarte no es un gobierno excepcional. Ha mostrado serias falencias y la mediocridad de algunas políticas de gobierno no permiten augurar la recuperación de la confianza inversora mientras dure su mandato (la inversión privada se ha desplomado: cayó 13% en el primer trimestre y el BCR estima que se contraiga 0.5% este año).

Pero el escenario de un adelanto de elecciones, en medio de una situación de inscripción parcial de partidos y candidaturas, solo ahondaría la crisis de representación que el país vive. A diferencia de otras democracias, en un país tan informal como el Perú, la solidez de la democracia no parece pasar porque haya dos o tres partidos sólidos sino, más bien, porque haya muchos que representen el particular ánimo ciudadano.

En esa perspectiva, conviene que decante el sistema político en general, luego de tantas crisis, que haya tiempo para que se inscriban quienes quieran inscribirse, que haya espacio para que se conformen alianzas maduras y consolidadas, que se abra una línea de morigeración de los ánimos caldeados de un sector significativo de la ciudadanía (que la gente vaya a votar con cólera o frustración ya ha demostrado no ser lo mejor).

Para que ello suceda, lo ideal es que Dina Boluarte gobierne hasta el 2026, que se complete el mandato constitucional y que en ese año, vayamos a elecciones sin sobresaltos ni turbulencias. Ojalá no haya imprevistos (escándalos de corrupción o rebrote de la conflictividad social) que hagan volar por los aires el tablero político nacional y que empecemos a recuperar la tranquilidad institucional que se necesita para que las fuerzas del mercado cambien su perspectiva del país y se regenere el círculo virtuoso de inversión, generación de empleo y reducción de la pobreza.

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Adelanto de elecciones, Dina Boluarte, Gobierno, inestabilidad política, Perú, presidentes del Perú

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