Juan Carlos Tafur

Antauro mueve el tablero

“A ver ahora si las cúpulas empresariales siguen jugando a la “prudencia estratégica”, si la clase política sigue pensando en la quincena y no en el bienestar del país”

La liberación penal de Antauro Humala simplemente adelanta un par de años un escenario de riesgo político que inevitablemente se iba a producir también si salía libre el 2024, como inicialmente estaba previsto. El hermano menor de Ollanta iba y va a trastocar el tablero social y político del país, sin ninguna duda.

En principio, si Castillo se cree capaz de manejarlo y utilizarlo como marioneta de un gobierno extinto, se puede pegar un chasco monumental, quedando en el aire una de las hipótesis lanzadas: que Antauro ha sido liberado por Castillo para que sea el agitador de masas que el régimen necesita para contrarrestar la ofensiva derechista que desde Palacio alucinan que existe en su contra para sacarlo del poder a como dé lugar.

Antauro bien puede salir de prisión, consciente no solo de la profunda mediocridad y corrupción del régimen y, bajo la presunción de que va a trazar un juego político propio, tomar distancia beligerante del gobierno. Y si acaso agita las masas y las moviliza, bien podría ser en contra del régimen y no a su favor.

Fuera de ello, queda claro que Antauro va a ser un actor protagónico del escenario político nacional. Como ya lo hemos dicho con reiterada insistencia, si el centro y la derecha insisten en su frívola y torpe atomización, le permitirán a un radical disruptivo como el mayor retirado del Ejército, meterse en la segunda vuelta del 2026 y allí sí jugarse el albur de que prenda nuevamente un sentimiento antiestablishment que lo conduzca, como sucedió con Castillo, a Palacio.

El colapso de los servicios públicos (en el sector Salud es de espanto), entre otros factores, hará que el electorado se acerque a las urnas el 2026 tan o más irritado que en el 2021, hastiado, además, por la corrupción reinante y el avance incontenible de la delincuencia. Un discurso militarista y radical como el de Antauro tiene allí hierba seca para prender de inmediato.

A ver ahora si las cúpulas empresariales siguen jugando a la “prudencia estratégica”, si la clase política sigue pensando en la quincena y no en el bienestar del país, si los medios de comunicación repiten con Antauro la torpe e histérica campaña desplegada contra Castillo el año pasado. Ha entrado a la arena un probable factor desestabilizador al que hay que enfrentar con valentía, pero con mucha inteligencia política.

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Antauro Humala

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