Juan Carlos Tafur

Castillo sin las calles de Antauro

“El promotor del “andahuaylazo” ha marcado pronta distancia del régimen y lo ha criticado, marcando que su derrotero político -si aún lo alberga, como creemos-, no pasa por ningún tipo de cercanía con el fallido y corrupto gobierno vigente”

Si Castillo o alguno de sus descaminados asesores, pensó que la salida de prisión de Antauro Humala iba a suponerle no solo un endose sino una movilización de masas en favor del gobierno, no la achuntó ni por asomo.

El promotor del “andahuaylazo” ha marcado pronta distancia del régimen y lo ha criticado, marcando que su derrotero político -si aún lo alberga, como creemos-, no pasa por ningún tipo de cercanía con el fallido y corrupto gobierno vigente.

En ese sentido, Antauro ha mostrado que, a pesar de estar en prisión tantos años, mantAiene una mayor sagacidad política que el resto de la izquierda, especialmente la moderada, que se ha entregado incondicionalmente a servir de comparsa cómplice de las tropelías que se cometen en Palacio, ya casi sin rubor, y que conforme se van conociendo, fortalecen la certeza de que el propio presidente es el líder de una organización criminal (pero a las Verónika, Sigrid, Indira, Marisa no se les mueve ni un pelo).

El temor a Antauro no es buen consejero. Es inteligente y audaz, pero no es invencible y alberga, además, una ideología que no es compartida por la mayoría de los peruanos. Si el centro y la derecha actúan con sensatez y no presentan 27 candidatos el 2026 -como hasta ahora insinúan-, lo más probable es que el etnocacerista ni siquiera pase a la segunda vuelta. Pero si la centroderecha se deja llevar por la irracionalidad, allí sí tendremos al radical Humala pasando a la segunda vuelta electoral y cosechando, en esa instancia, el poderoso ánimo antiestablishment que alberga un número significativo de peruanos (fue ese sector inmenso el que permitió el triunfo de un mediocre, pero disruptivo Castillo
el 2021).

Por lo pronto, ya es una buena noticia que no haya plegado su aún no probada capacidad de convocatoria a favor de un régimen cuyo mandatario hace agua por todas partes y que si no fuera por la rampante mediocridad parlamentaria, ya no estaría sentado en Palacio, sino en el banquillo de los acusados por corrupción.

Castillo, luego del hipo de las Fiestas Patrias, volverá a descender en las encuestas, en algún momento suponemos que se activará la calle (la corrupción, el alza del costo de vida y la inseguridad ciudadana pueden ser los detonantes) y si ello ocurre, seguramente veremos a Antauro sumándose a las fuerzas destituyentes antes que a las defensoras del statu quo.

La del estribo: buen teatro hay para ver en Lima. No se pierdan La inquilina, actuada por Luciana Arispe y dirigida por Valeria Escandón. Va solo esta semana, funciones el miércoles y el sábado, en la Alianza Francesa. Tampoco dejen pasar Aquellos dos, dirigida por Alejandro Clavier, con la actuación de Renato Bonifaz, Fernando Castro, Marcello Rivera y Sebastián Rubio. En La Plaza hasta el 12 de setiembre.

Tags:

“andahuaylazo”, Antauro Humala

Mas artículos del autor:

"¿Qué nos espera hasta el 2026?"
"La política degradada del Perú"
"Ejecutivo-Legislativo: una dupla destructiva"
x