Juan Carlos Tafur

La paciencia popular no es infinita

“Lo que más irrita a los peruanos son la corrupción, el alza del costo de vida y la inseguridad ciudadana, la derecha tradicional pone como lema de convocatoria “No al comunismo” (¿?). ¿De qué comunismo hablan? Es un delirio absoluto”

Al menos en Lima, la calle no es aún un actor político. Durante el año, la movilización más grande ha sido la del Día del Orgullo Gay, que llenó la plaza San Martín. Ninguna de las convocatorias, sumadas todas, de la derecha tradicional contra el gobierno de Castillo ha logrado semejante éxito. ¿A qué se puede deber ello?

1.- Entre el 70 y el 80% de la población laboral es informal, trabaja y cobra al día, lo hace más de ocho horas, no tiene tiempo para otra cosa que no sea trabajar y su poco tiempo libre no lo dedicará a acciones políticas. El informal es un derechista inactivo. Salvo casos extremos, no se puede contar con ese segmento poblacional masivo para convocar marchas de protesta de los volúmenes que se suelen ver en Chile, Argentina, Brasil, Ecuador o Colombia.

2.- Los convocantes no son personajes con capacidad de convocatoria alguna. Son políticos desprestigiados, tradicionales, con discursos pasadistas, sin ninguna capacidad de ofrecer novedad o entusiasmo a las masas. Nadie va a salir un sábado en la tarde a pasarse horas en una marcha si quienes van a dar el discurso central van a ser Lourdes Flores, Jorge del Castillo o Raúl Diez Canseco.

3.- Los mensajes no son los adecuados. Mientras hoy en día, lo que más irrita a los peruanos son la corrupción, el alza del costo de vida y la inseguridad ciudadana, la derecha tradicional pone como lema de convocatoria “No al comunismo” (¿?). ¿De qué comunismo hablan? Es un delirio absoluto. Castillo es un mediocre y, según todos los indicios, un corrupto de marca mayor, pero ya debería haber quedado claro que el suyo no va a ser un régimen que vaya a seguir los lineamientos del programa de gobierno marxista leninista que diseñó su ex mentor, Vladimir Cerrón.

La ciudadanía, sin embargo, está acumulando malestar. El desprestigio de la clase política, la corrupción descarada que anida en Palacio de Gobierno, el incremento del costo económico de la canasta familiar, la acuciante inseguridad ciudadana, el colapso de los servicios públicos (especialmente en salud), etc., son hechos que afectan directamente la calidad de vida de los peruanos y golpean los límites de la paciencia popular. No tardará -creemos- en cuajar ello en una protesta callejera masiva. Pero tendrán que ser otros los convocantes, otros los temas, otros los momentos oportunos.

Tags:

corrupción, costo de vida, inseguridad ciudadana

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