Juan Carlos Tafur

Vacancia: cuestión de dignidad nacional

“Lo que más indigna es que esta podredumbre se presenta en un gobierno que llega al poder invocando a los más pobres y humildes del país, quienes, como se ve, importan poco a la hora de repartirse obras públicas, sobornos y prebendas”

Ya no es solo una cuestión política o moral la que se pondrá en juego hoy con la votación de la tercera moción de vacancia presentada contra el presidente Castillo. Es una cuestión de dignidad republicana.

Razones hay de sobra para considerar a Castillo un sujeto incapaz moral permanente. Todas las denuncias en su contra provienen de su entorno más cercano y todos hablan de su participación en actos de corrupción rampantes. No hay duda alguna de que esto no puede ser una conspiración armada por la derecha sino que la podredumbre es de tal envergadura que hemos llegado a una situación de “sálvese quien pueda” de los propios partícipes de algunos de los múltiples tramados de corrupción desplegados en cuanto espacio público se ha podido diseñar dicho tejido inmoral.

Lo que más indigna es que esta podredumbre se presenta en un gobierno que llega al poder invocando a los más pobres y humildes del país, quienes, como se ve, importan poco a la hora de repartirse obras públicas, sobornos y prebendas, en beneficio de los bolsillos de allegados y familiares y, claramente, del propio primer mandatario.

Es indigno para la República que un personaje como Pedro Castillo siga conduciendo las riendas del poder. Es una vergüenza moral y política, que la izquierda política y mediática debería compartir y no avalar o mirar de soslayo, so pretexto de no hacerle el juego a los fraudistas, golpistas o demás especímenes que, sin duda, abundan en la derecha.

Ojalá se consigan hoy los 87 votos necesarios para librarnos de esta lacra gubernativa que se ha instalado en Palacio. Que se produzca la sucesión constitucional y, como bien ha dicho Jorge Nieto, se constituya un gabinete de salvación nacional, bajo la conducción de Dina Boluarte, y se proceda, en el más corto tiempo posible, a una reforma constitucional que nos lleve al adelanto de elecciones generales, y que sea el pueblo, con su voto en las urnas, el que termine de limpiar la mugre y volver a empezar.

Es el único camino posible para salir del estado de calamidad al que Castillo va a conducir el país en años venideros críticos en materia internacional, que con un régimen dedicado tan solo a robar de donde se pueda, sin ninguna política pública en mente, arruinará al país, política, económica, social y, sobre todo, moralmente.

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Castillo, Vacancia

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