Pie Derecho

Violencia contra la prensa

“No es admisible que se permita impunemente ataques de grupos como “La Resistencia”, correctamente bautizada como “La Pestilencia”, que colindan con el delito flagrante y que cuentan, sin embargo, con la complicidad de los organismos públicos llamados a ponerle coto”

Ya es hora de que el Ministerio Público y la policía tome cartas en el asunto
respecto de las continuas agresiones por parte de organizaciones
ultraderechistas que viene sufriendo el IDL, en las puertas de su propio local
o en las viviendas de algunos de sus miembros.

El IDL tiene una foja de servicios de aporte al país, absolutamente innegable.
Genera debate, polemiza y confronta, apuntalando con su actividad el
desarrollo institucional de la democracia.

Obviamente, se puede discrepar de la línea ideológica de IDL, no solo de la
periodística o institucional (es más, en Sudaca vamos a hacerlo respecto de lo
que consideramos una participación negativa y perniciosa de IDL Abogados
en la selva peruana afectando el desarrollo urgente de una Amazonía
productiva; preparamos informes al respecto), pero es innegable que, en
líneas generales, hace lo que a una ONG le corresponde hacer.

Y en el caso particular de IDL-Reporteros, subsidiaria de la ONG, cumple un
rol fiscalizador, investigativo y narrativo que solo merecería parabienes y
reconocimiento a su aporte, particularmente de su director, Gustavo Gorriti,
a cuyo equipo se le deben buena parte de las revelaciones periodísticas más
importantes de los últimos tiempos.

No es admisible, por ello, que se permita impunemente ataques de grupos
como “La Resistencia”, correctamente bautizada como “La Pestilencia”, que
colindan con el delito flagrante y que cuentan, sin embargo, con la
complicidad de los organismos públicos llamados a ponerle coto a la
violencia, difamación e intentos de intimidación del que son autores
recurrentes y obsesivos.

Por supuesto, la intimidación no va a surtir efecto. Ya bastante curtidos en
lides mayores son los periodistas de IDL-Reporteros, pero ello no es óbice
para no solidarizarse con su quehacer, reconocerle el valor democrático y
profiláctico que cumplen, y, en consecuencia, su aporte a la construcción de
una democracia más sólida, más aún en momentos como en los actuales
donde la precariedad institucional avanza a pasos agigantados.

La democracia se juega en la sociedad civil, sobre todo cuando la clase
política claudica de sus obligaciones al respecto. La labor de la prensa crítica y
seria es un factor de apuntalamiento de las instituciones democráticas, y
debe ser respetada en sus fueros de acción sin ninguna cortapisa, como no
sean los límites legales propios que le corresponden A ver si lo entienden en
el Ejecutivo y en el Congreso, poderes que últimamente se han dedicado con
esmero digno de mejor causa, a diseñar proyectos y acciones que la mellan.

Tags:

corrupción, Democracia, Libertad de prensa, Opinión, política peruana

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