¿Sabes a dónde vas? La importancia de las metas

Alicia camina por el bosque y se encuentra con una encrucijada de caminos.  Entonces dice: “Veamos, aquí hay muchos caminos ¿Cuál debo tomar? ¿Por dónde debo ir?”. Entonces aparece de sorpresa un gato de colores muy risueño, cantando, y le pregunta: “¿Buscas algo?”. Y ella responde: “Quiero saber qué camino debo tomar?”. Luego el gato le repregunta: “¿A dónde te diriges?… Depende a dónde quieras ir tú”. Alicia le contesta: “Eso no importa si tú…”. Es cuando el gato la interrumpe y le dice: “Entonces realmente no importa el camino que tomes. Si no sabes a donde te diriges, ten por seguro que nunca llegarás”.

Quizás, muchas veces en nuestra vida, nos vemos haciendo de todo: Nos esforzamos al máximo, lo damos todo, sin embargo, sentimos, que no avanzamos. Es bastante probable que eso se deba a que si no sabes o no tienes realmente definido a dónde quieres ir, ten por seguro que podrás ser el más fuerte, el más rápido, el más ágil, el más inteligente, el más…, el más… Pero si no tienes claro a dónde vas, qué quieres lograr, qué quieres construir, la meta o el sueño que quieres lograr, no vas a llegar, no vas a poder, no lo vas a alcanzar. Porque todas tus habilidades, destrezas y capacidades sólo sirven si están encaminadas y dirigidas hacia algo en específico.

Por otro lado, hay personas que creen que la motivación, o que el empoderamiento, incluso que el valor o sacar la fuerza interna es lo que te hace alcanzar tus logros. Todo eso es quizás uno de los componentes más importantes del éxito. Sin embargo, si no sabes cuales son esos logros/metas, lamentablemente, sucederá todo lo que antes te comenté: sólo si sabes a dónde vas… todo eso te podrá servir y entonces llegarás.

Imagínate super empoderado, super entusiasmado, con toda tu fuerza interna disponible, pero no hay un puerto al que llegar. No hay una meta qué alcanzar. La motivación, el empoderamiento, la fuerza interna, finalmente es energía, y para que sirva, debes alinearla o encaminarla hacia algún sitio.

También debemos considerar que en ambos casos ocurre lo siguiente: si el tiempo pasa, pero no experimentamos alguna mejora, sentimos que me estoy acercando a algún sitio o que realmente estoy progresando, mi experiencia va a ser que nada de lo que hago sirva, que yo no sirvo o que hay algo que está mal en mí y por eso no mejoro. La verdad o la clave en todo esto es que quizás, nadie te dijo que debes tener esas metas y que no puedes acercarte a ningún sitio si no sabes dónde está o dónde se ubica ese sitio.

Si estudias a las personas que tienen éxito en la vida descubres que un común denominador es que todos y cada uno se plantearon metas, desarrollaron un plan, tomaron acción y alcanzaron las metas propuestas.

Si bien es cierto, las metas son muy importantes, no puedes dejar de lado o no darle la importancia que tiene el camino. Porque para alcanzar las metas que te propusiste habrás requerido tomar acciones, que aprendas cosas nuevas, incluso que cambies, quizás, algunos hábitos. Es decir, no sólo es importante la meta, sino la persona en la que requeriste convertirte para alcanzarlas.

Las metas son importantes porque te proporcionan un sentido de dirección, te permiten enfocar tus esfuerzos, guían tus planes y decisiones y te permiten evaluar tu progreso. Para que una meta realmente pueda servirte debe tener ciertas características. Las metas deben ser:

Medibles: Debes determinar cuándo la alcanzas. Deben ser cuantificables.

Específica: Debe ser concreta y no etérea. No es un carro, no es subir o bajar de peso. Es determinar con exactitud qué carro, cuántos kilos, qué o cuál será la meta.

Tiempo para cumplirlas: Cuánto para cuando, no es lo mismo lo que se requiere para cumplir una meta en un mes que en un año. Por lo tanto, debes determinar también con claridad y exactitud el tiempo para cumplirla.

Alcanzable o realizable: Muchas veces esta característica es pasada por alto y terminamos planteándonos metas inalcanzables o que requieren un tiempo mayor del que establecimos y esto termina por sabotearnos.

Significativa: Porque es importante para ti, cual es la trascendencia. Para qué la quieres lograr; qué significa; cuál es la experiencia o cómo te vas a sentir cuando la logres.

En otro artículo más adelante profundizaremos más sobre como establecer tus metas apropiadamente para que realmente te sirvan.

Define claramente tus metas y recuerda: “No importa de dónde vienes o tus circunstancias pasadas, no importa lo que fuiste. Lo realmente importante es la persona en la que momento a momento estés dispuesto a convertirte y el lugar al que te comprometas a llegar”.

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