Germán Díaz

¿Cuánto vales realmente?

Hace algún tiempo, un joven estudiante, que estaba pasando por momentos difíciles en su vida, decidió visitar a su antiguo y anciano profesor. Cuando llegó a la casa del profesor, entre lágrimas y decepción, le dice: Hoy he venido a verte, porque a lo largo de mi vida, no he tenido la experiencia de ser valioso, de ser importante, me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas ni para levantarme cada día por las mañanas. Todo mi entorno, todo el mundo a mi alrededor, dice que no sirvo para nada, que soy un inútil. No sé qué puedo hacer, estoy perdido, sin rumbo, por eso he venido hoy a verlo. ¿Qué puedo hacer para que me valoren más? ¿Qué puedo hacer para sentir que le importo a la gente, que soy importante?

El profesor, casi indiferente y sin mirarlo casi a la cara, le respondió: “Mira, en este momento estoy en medio de muchos asuntos personales, lo siento, pero ahora no puedo atenderte. Primero debo resolver un problema que tengo y que llevo muchos días posponiéndolo. Sin embargo, si tú me ayudas a resolverlo, tal vez luego yo pueda enfocarme en tu situación y entonces ayudarte a ti en tú problema”.

El joven, que realmente quería y necesitaba la ayuda de su antiguo profesor, asintió con la cabeza. Por supuesto dijo, cuente con ello, en lo que pueda ayudarle, dígame qué puedo hacer por usted. Entonces, el anciano profesor se sacó un anillo que llevaba puesto en su mano derecha y se lo entregó. Tengo una deuda financiera con una persona y en este momento no cuento con suficiente dinero para poder pagarle, le explicó. Por eso, necesito que hagas lo siguiente: ve al mercado y véndelo. Lo que si necesito que hagas, es que, no lo entregues por menos de una moneda de oro, eso es lo menos que debes aceptar, es un anillo muy valioso para mí.

Una vez en la plaza mayor, se acercó al mercado y allí empezó a ofrecer el anillo a los diversos mercaderes que encontró. Sin embargo, lo que sucedió lo desanimo enormemente, porque al pedir una moneda de oro por el anillo, la gran mayoría no le prestaban atención, algunos se reían y otros incluso le acusaron de querer estafarlos.

Totalmente devastado y derrotado, incluso peor de lo que se había sentido cuando llegó por la mañana, el joven regresó a casa de su antiguo profesor. Lo siento le dijo, he hecho lo que me pediste, pero por más que me esforcé, por más que lo ofrecí a cuanta persona se me cruzaba en el mercado, me fue imposible conseguir lo que me has pedido, nadie le vio valor, la mayoría se rio y me acusaron de querer estafarlos. A lo mucho, querían darme dos monedas de bronce.

El profesor, con una leve sonrisa, le contestó: No te desanimes y no te preocupes, probemos algo diferente. Con lo que me comentas que te pasó en el mercado, me acabas de dar una idea que no se me había ocurrido. Si queremos darle su justo valor y venderlo por lo que vale, antes de ponerle un nuevo precio, necesitamos saber el valor real del anillo. Así que, debemos recurrir a alguien que realmente nos pueda decir cuánto vale, por lo tanto ve al joyero y pregúntale cuánto vale, cual es el valor que tiene este anillo. Lo que si te pido, es que no importa cuánto te ofrezca, no lo vayas a vender.

Nuevamente el joven fue resuelto donde el joyero para cumplir la tarea encomendada. Tras un par de minutos examinando el anillo, el joyero le dijo que era “una pieza única” y que se lo compraba por “50 monedas de oro”.

Después de esto, el joven corrió emocionado y le cuenta lo sucedido a su antiguo profesor, quien con una amplia sonrisa le dice lo siguiente: Estupendo, ahora siéntate un momento y escucha con atención. Tú eres como este anillo, una joya preciosa que sólo puede ser valorada por un especialista, alguien que realmente sepa. ¿Pensabas que cualquiera podía descubrir su verdadero valor? Todos somos como esta joya: somos valiosos y únicos, y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que personas inexpertas nos digan cual es nuestro auténtico valor.

Si tu entorno no está viendo tu verdadero valor, debes rodearte de personas que realmente lo valoren. No es lo que las personas digan que vales, es lo que tu decidas que vales y lo que generes y logres lo que te da tu verdadero valor.

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Creciendo entre amigos, Germán Díaz, personas, Valor

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